Chango Spasiuk y Bruno Arias, en la octava noche de Cosquín

La sólida concepción camarística del Chango Spasiuk y la vigorosa versión eléctrica de Bruno Arias, una de las grandes voces de la actualidad del folclore argentino, marcaron la temperatura de la octava noche del Festival de Cosquín, que concluye este lunes.

En el medio hubo espacio para las propuestas riojanas de La Bruja Salguero y Ramiro González, la visita de los históricos Inti Illimani de Chile; un set propio de Los Coplanacu y un largo cierre de cacharpaya, encabezado por el Duende Garnica.

Spasiuk fue el primer músico en pisar el escenario Atahualpa Yupanqui de la Próspero Molina, para un logrado set en el que hizo brillar su elaborado acercamiento a la música del Litoral acompañado por músicos de excepción como Marcos Villalba en percusión, Marcelo Dellamea en guitarra, Pablo Farhat en violín, Diego Arolfo en guitarra y voz y Heleen De Jong en chelo.

El Chango eligió arrancar con la canción "Acento misionero", y luego pasó al pasaje más reflexivo que trabajó en la noche con su "Suite Nordeste", con destacado lucimiento de Marcos Villalba y Pablo Farhat, para luego ofrecer un recorrido por polkas y chamamés con mucho nervio y combustión llameante.

Así pasó por las composiciones propias "Vera", Sombrero de paja", "La ponzoña" y "Tierra colorada", para cerrar con "Ivanco".

"Este no es un lugar de entretenimiento sino de construcción", dijo Spasiuk sobre el escenario en su vuelta a Cosquín luego de varios años de ausencia y marcando la cancha sobre los límites que debiera respetar la convocatoria a la Plaza Próspero Molina.

El otro extremo de la noche fue Bruno Arias, que se presentó cerca de las dos de la mañana y ofreció un set con luces y sombras, desparejo cuando se dejó ganar por la veta rockera eléctrica que aparece en su música y que expresa a toda una camada -aunque la suya es la propuesta más sólida-, y luminoso cuando sobresalió la guitarra de Jorge Giuliano en "Zamba de los mineros"; el momento en que hizo subir a una coplera con su caja venida de San Antonio de los Cobres o la interpretación del Mono Villafañe de "Agosto en Tucumán".

De cualquier modo, y a pesar de sus vicios eléctricos, Arias ofrece una construcción sonora mucho más limpia y clara que sus contemporáneos generacionales y, además, su voz -también su carisma- es de las más bellas de la actualidad del folclore, resumió Télam.

Tanto Arias, como antes Salguero, Ramírez y Juan Iñaki, se refirieron a la defensa de los bosques nativos y el agua, en concordancia con una marcha que se realizó a la tarde en Cosquín y un festival posterior organizado por agrupaciones de distintas partes de Córdoba, en oposición a la anunciada modificación de la ley que defiende los bosques de la provincia, prevista para marzo.

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