Cientos de adultos quieren cerrar un ciclo y terminar el secundario con el Plan Fines

Cuatro escuelas de Comodoro Rivadavia son sede del Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios, conocido como Plan Fines, que se realiza desde hace ocho años en todo el país. Durante el último mes se sumó la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, donde casi 200 personas, entre jóvenes y adultos, asisten con el objetivo de cerrar un ciclo, brindar un ejemplo a sus hijos o mejorar sus posibilidades laborales.

Alicia Palacios tiene 45 años y el martes ingresó por primera vez como estudiante a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Con curiosidad, subió hasta el cuarto piso y llegó al aula 408, donde tuvo su primera clase, la cual marcó el inicio de un gran objetivo que se plantea por segunda vez: terminar sus estudios secundarios y cerrar un ciclo, con todo lo que esto conlleva.
Alicia es una de las casi 200 personas que hace dos semanas comenzaron a cursar el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (Plan Fines) que lanzó la sede Comodoro Rivadavia de esa casa de altos de estudios, luego de un acuerdo que la institución -a través de un trabajo de la Secretaría de Extensión y la Secretaría Académica - firmó con el Ministerio de Educación de la Nación y el Ministerio de Educación de Chubut.
Esta madre de una adolescente que estudia en el Colegio Universitario Patagónico (CUP), con su cuaderno y sus lentes, se sentó en una de las primeras filas y escuchó las palabras del profesor de matemáticas Osvaldo Bernaldi. Ese día, e docente dictó la primera clase para Plan Fines II y como era una multitud, para mayor comodidad de los alumnos decidió mudar la misma al aula 300, aprovechando que la universidad estaba casi vacía por la celebración de la Semana del Estudiante.
"Vengo a terminar la secundaria", resaltó Alicia al ser consultada por El Patagónico. "No la pude terminar porque siempre trabajé y se me hacía muy difícil poder estudiar y trabajar. Ahora estoy trabajando a la mañana y se dio esta posibilidad, semipresencial, y lo veo mucho más accesible para los que tenemos un poquito más de edad", admitió sin rodeos.
Alicia aseguró que el año pasado ya intentó cursar el Plan Fines. Sin embargo, tomó una mala decisión y dejó. "Yo trabajo en el Area Programática (del Ministerio de Salud) y el año pasado me anoté en el Plan Fines del colegio Perito Moreno, pero trabajaba en farmacia y pensé ya que no era necesario que termine si tenía trabajo. Este año me dieron el pase a una División Contable y me exigen tener el secundario completo. Entonces decidí volver y eso es muy bueno, pero tendría que haberlo terminado antes", admitió.
Ella cursó hasta segundo año y es consciente de lo duro que es volver a estudiar de grande, ya que "cuesta un poquito más". Sin embargo, sabe que por la carga horaria, la modalidad semipresencial y la cantidad de materias, es una buena oportunidad para terminar los estudios. Además, tiene el acompañamiento de su hija y su pareja. "Me apoyan muchísimo, y eso es muy bueno, porque por ahí estás pendiente que dejaste la casa o a tu hija".

CERRAR UN CICLO

En Comodoro Rivadavia son cuatro las escuelas donde se dicta el Plan Fines: la 764, de Congreso y Lisandro de la Torre; la 738, del barrio San Cayetano; la 754, de Ciudadela; y la 732, de Laprida.
Se estima que más de 300 personas asisten a estos espacios, teniendo en cuenta que solo en la UNPSJB, que ejecuta el proyecto como sede de la Escuela 732, más de 96 personas asisten a la etapa I, destinada a aquellos estudiantes que quedaron adeudando alguna materia del último año. Mientras que más de 100 intentan finalizar sus estudios con la etapa II, la cual en sus modalidades A, B y C está destinada a aquellos estudiantes que no comenzaron el nivel secundario, quienes realizaron unos años y también para aquellos que deben el último año completo.
En todos los casos se trata de jóvenes y adultos, principalmente personas insertadas en el ámbito laboral que conviven con las dificultades que acarrea la rutina de todos los días. Sabiendo esto el plan ofrece una modalidad semipresencial cursando martes, miércoles y jueves de 18 a 21 para realizar consultas, con un programa de 11 módulos, según la materia que deba cada estudiante y plazos que cada alumno se impone.
Es que tal como dice Viviana Mayorga, coordinadora del plan por parte de la UNPSJB, "cada persona es un caso diferente".
"Una persona que hizo la escuela primaria y quiere realizar el secundario pero tiene 25 años, no es igual que una persona que tiene 50. Entonces el tiempo de desarrollo de cada módulo está directamente relacionado por cada persona. Algunas lo desarrollarán más rápido y otras irán un poco más lento. Por eso no ponemos fechas".
"Es de acuerdo al tiempo que el alumno pueda y quiera dedicarle, porque son todos adultos, con una vida compleja, llena de trabajo y obligaciones. Pero sí hay que tener en cuenta que es un plan que se ofrece a todas las personas, entonces los interesados, los beneficiarios, deben ser los más responsables, los más comprometidos en aprovechar los espacios y la asistencia. Nadie la va a decir por qué no viniste. Es una decisión personal, y las personas que no reúnan las asistencia no van a poder acreditar los espacios", dimensionó Mayorga.
¿Qué es lo que hace que una persona decida volver a estudiar luego de varios años de haber dejado la secundaria? Mayorga, quien realizó sus estudios superiores luego de estar varios años insertada en el ámbito laboral universitario no docente, asegura que las respuestas por parte de los estudiantes son variadas.
"Algunos tienen que ver con lograr una inserción laboral, tener más herramientas para completar su currículum porque sienten que hoy es un requisito de mínima. Otra respuesta frecuente es la deuda consigo mismo, la necesidad de completar; y otro por los hijos, los nietos, porque les dicen 'vos no estudiaste' y le hacen sentir que están en falta".
Romina Villegas (30), una de las alumnas que asiste a Plan Fines I, refuerza estas respuestas. La joven que cada semana llega desde Kilometro 8, al ser consultada por El Patagónico aseguró que decidió inscribirse "para cerrar el ciclo y enfocarse en otra cosa, sino es como que te quedas estancado y no podés seguir".
En su caso también es la segunda vez que empieza el plan, luego que en 2013 tuviera que dejar porque su hija que hoy tiene de 8 años se enfermó. La pequeña ahora también influyó en su decisión. "Siempre le digo estudiá porque mamá no terminó la secundaria. Entonces fue un incentivo, igual que mi hermano más grande que quería terminar de estudiar y vinimos a inscribirnos juntos", señaló la joven que adeuda matemática y acepta que no terminar fue un error de juventud. "Me quedé con materias por estar tonteando, ser adolescente. Pensar que tengo tiempo. Ahora quiero terminar con esto y seguir".
Andrea De Nigris (34) coincide con Romina y también lo lamenta. "Me quedé con materias por pavear, no hay otra explicación. Hoy tendría una herramienta más para defenderme, pero ahora son dos meses que hay que acomodar un poquito los horarios", señaló.
Según explicó, en su caso fue fundamental que su hijo de 6 años comenzara la escuela primaria. Así cuando vio la propuesta en la red social Facebook no dudó. "Dije esta es la mía, otra oportunidad que no se me va a escapar. La otra vez ya pude dar Lengua y Literatura, ahora necesitaba dar estas dos. Entonces le dije 'hijo cuando mamá termine las materias, se va a poner a estudiar una carrera y vamos a egresar juntos. Vos del primario y yo de una carrera'", contó entre risas la joven que estudió en Buenos Aires y que llegó a Comodoro Rivadavia junto a su marido en búsqueda de un mejor porvenir.

UN LUGAR ESTRATEGICO

El sueño de Andrea es el de muchos entre las cuatro paredes de la UNPJB, una institución que para este tipo de plan resulta estratégica, no solo por su ubicación geográfica en el medio de la zona norte de Comodoro Rivadavia, sino también porque significa la puerta de entrada a los estudios superiores.
Esto es fundamental para Silvina Escalante, coordinadora del plan por la Escuela 732, donde es directora, ya que entiende que significa un estímulo y el rompimiento de una barrera. "Esto es muy importante para ellos, estar en la universidad involucra un montón de cuestiones. Muchos tenían el miedo al pensar que es la universidad, pero al estar acá ya están pensando en la posibilidad de hacer una carrera y eso es algo bueno", describió.
El objetivo de la institución -donde hoy prácticamente funciona una escuela paralela con una preceptoría a cargo de Ramón Quilodrán y un aula asignada donde se alimentarán los sueños de muchos- es poder reforzar este lazo. Por esa razón desde la casa de altos de estudios ya están trabajando en la posibilidad de otorgarles a los estudiantes un carnet de socio para la biblioteca, como una forma de ir creando una identidad.
También se evalúa la posibilidad a futuro de ofrecer pasantías y por supuesto abrir una nueva inscripción el año que viene, luego de que se hayan cerrado las de este año por enorme la cantidad de interesados.
La decisión dependerá del Gobierno de Chubut, que a través del Ministerio de Educación pone a disposición el personal docente, pero también del Ministerio de la Nación que financia el programa.
Así este año se resumirá al miércoles 30 de noviembre, cuando los estudiantes de Plan Fines I terminen su cursada con el desarrollo de trabajos prácticos, un trabajo final y por lo menos la asistencia a ocho encuentros por cátedra. Mientras que los de Plan Fines II, con orientación en Administración de Empresas, deberán haber cumplido con su programa de tres módulos, además del cumplimiento de los dos módulos transversales que guían la orientación, con materias como psicología social y contables.
Para muchos significará haber cerrado el ciclo. Para otros la posibilidad de abrir una puerta apuntando hacia otros horizontes, sabiendo que la misma institución que hoy les otorga la oportunidad de terminar el secundario, les puede ofrecer la posibilidad de realizar una carrera universitaria.

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