Cirilo Peralta, un catamarqueño que hizo de Comodoro su segunda tierra

Llegó a esta ciudad en 1952 junto a su esposa y ese mismo año ingresó a trabajar en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, primero en el sector de Construcciones y luego en la Planta de Gasolina, donde se desempeñó hasta que se jubiló. Siempre vivió en Kilómetro 5 y llegó a ser un reconocido vecino del barrio Azcuénaga.

Cirilo Pascual Peralta nació en Cerro Negro, departamento de Tinogasta, en Catamarca, el 28 de marzo de 1923. Hijo de Marta Heredia y Bernardino Peralta, comenzó la escuela primaria en su pueblo. En aquellas épocas solo se dictaba hasta cuarto grado y muchos años después culminó sus estudios en Comodoro Rivadavia, en la escuela para adultos de SUPE donde egresó como abanderado.
Cirilo trabajó en la finca de su padre en su provincia natal, hasta que fue incorporado para el servicio militar en el Regimiento 17 de Infantería, en San Fernando del Valle de Catamarca. Al recibir la baja, viajó a Buenos Aires. Primero trabajó en el frigorífico La Blanca y luego en la confitería El Molino donde trasladaba leña para los hornos. Es más, el 17 de octubre de 1945 estuvo entre los obreros que marcharon a Plaza de Mayo.
En 1949 ingresó a Agua y Energía en Buenos Aires y luego fue trasladado a su tierra natal. Trabajó en Andaluca, en Tinogasta y haciendo canales de riego llegó a Los Quinteros. Allí conoció a Lilia Estela Salazar, nacida el 21 de abril de 1935, hija de Juan Salazar y Manuela Quinteros.
Se casaron el 17 de julio de 1950, año del Libertador General San Martín, como le gustaba decir a Cirilo.
La primera hija del matrimonio Olga Noemí, nació el 24 de junio de 1951 y falleció a los ocho meses. Ante esa difícil situación, Cirilo renunció a Agua y Energía y el matrimonio decidió trasladarse a Comodoro Rivadavia.
El 9 de agosto de 1952 llegaron a esta ciudad y se alojaron en la casa de Mauricio, hermano de Cirilo, en Kilómetro 5.
Entre la posibilidad de ingresar a la Policía o a YPF, Cirilo optó por la petrolera estatal. Ingresó el 18 de septiembre de 1952, con el legajo n° 9560, en el sector Construcciones, en Kilómetro 4.
El matrimonio alquiló en Kilómetro 5, en el inquilinato de la calle Santa Fe n° 33 (actual calle Estación Talleres), propiedad de Leopoldo Morales. Allí residían otras seis familias (Antonio Robles y familia, Rafael Balverdi y familia, y familia Carpio, entre otras).
En el patio celebraban juntos el 13 de diciembre, Navidad, Año Nuevo, entre otras festividades. Algunos vecinos de la cuadra eran la familia Goroso; Domingo Alvarez y familia; Félix Reyes y familia; Víctor Carrizo y familia; Nikola Musulín y familia; Rosita Agüero de Souza; familia De Souza Madeira; Luisa Avila y familia; Isidro Salva y familia; Sergio Chávez y familia.
En 1953 Cirilo fue trasladado a la Planta de Gasolina y en 1964 la empresa le cedió una vivienda en el barrio Azcuénaga, en Kilómetro 5. Era la casa 2229, departamento 1, frente a su lugar de trabajo. Constaba de cocina, un dormitorio y baño.
En 1965 construyeron un segundo dormitorio ya que la familia se había agrandado con sus dos hijos patagónicos. Omar nació el 22 de octubre de 1952 y Ricardo el 5 de diciembre de 1957.
Con el tiempo Cirilo aprendió a manejar y compró su primer auto, un Ford Falcon Futura, modelo 66. En los años 70 la familia le adquirió a YPF la casa en la que vivía, a la que le realizaron ampliaciones.
En 1983 él se jubiló y luego dedicó su tiempo a colaborar con las instituciones del barrio. Volvió muchas veces a sus pagos, pero se aquerenció con este suelo.

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