Citan a indagatoria a una monja y a la mujer de López

El juez dispuso ayer habilitar las dos semanas de la feria judicial de invierno para continuar tramitando la causa, y de este modo adelantar la producción de diversas medidas de prueba relacionadas con estas imputaciones.

El juez Federal Daniel Rafecas citó a declaración indagatoria a una de las monjas del convento de General Rodríguez donde el ex funcionario José López intentó esconder nueve millones de dólares. El magistrado también citó a declarar a la mujer del ex secretario de Obras Públicas y a dos empresarios que están sospechados de ser testaferros suyos.
De esta manera, Rafecas hizo lugar al pedido del fiscal Federico Delgado quien investiga a José López. El funcionario judicial concluyó que López se enriqueció ilícitamente a raíz de delitos cometidos con la adjudicación de obra pública bajo control del área a su cargo e incluyó en sus pedidos de indagatorias a la esposa del ya procesado ex funcionario, María Amalia Díaz.
El fiscal sostuvo su argumentación con lo visto en el video que trascendió ayer a través del canal Telefé, en el que se ve a López acercando los bolsos con el dinero y un arma, y a religiosas ayudándolo desde adentro del monasterio, entre otras pruebas.
El juez federal Daniel Rafecas, tras tomarle declaración este jueves a los seis policías que participaron de la detención del ex secretario de Obras Publicas José Francisco López, dispuso citar a prestar declaración indagatoria a Celia Inés Aparicio, la hermana Inés, por la posible comisión del delito de encubrimiento.
Asimismo, ordenó que el Cuerpo Médico Forense se constituya en la sede del Convento donde reside Alba Martínez Fernández, para que la examinen y determinen si la nombrada puede enfrentar un proceso penal.
Por otra parte, tras ampliar ayer el testimonio del arquitecto Federico Curcio, dispuso citar a prestar declaración indagatoria a María Amalia Díaz, la esposa de José López, su ex colaborador Andrés Galera y al empresario Eduardo Gutiérrez, como partícipes necesarios en el delito de enriquecimiento ilícito de José Francisco López.
Finalmente, José López deberá concurrir ante el Juez a ampliar su indagatoria, al imputársele que la casa de Dique Luján, donde vivía, formaría parte de su patrimonio a través de terceros y nunca fue declarada.
Las fechas para que los nombrados se presenten serán: Aparicio el lunes 1 de agosto; Díaz el martes 2; Galera el miércoles 3; Gutiérrez el jueves 4 y López el viernes 5.
Asimismo, el Juez dispuso en ayer habilitar las dos semanas de la feria judicial de invierno para continuar tramitando la causa, y de este modo adelantar la producción de diversas medidas de prueba relacionadas con estas imputaciones.

"40 MINUTOS DE ESPERA"

Tres de los policías que arrestaron a José López, ex secretario de Obras Públicas, declararon ante la justicia que las monjas del convento de General Rodríguez tardaron más de media hora en dejarlos entrar y que desde el interior del edificio clerical les decían que no había entrado nadie.
Los tres agentes de la policía bonaerense relataron que las monjas, quienes fueron imputadas por el fiscal, tardaron entre "40 minutos y una hora" en dejarlos entrar, según relataron fuentes judiciales.
Los policías relataron que tras recibir la alerta al 911, llegaron al convento de General Rodríguez a las 3:50 del 14 de junio, donde una hora más tarde detuvieron al ex funcionario con un 9 millones de dólares repartidos en bolsos y un arma de guerra.
Las fuentes judiciales indicaron que durante su declaración testimonial, uno de los policías contó que tras llegar al convento mantuvieron un diálogo a través del portero eléctrico con alguien que se encontraba en el interior y dijo que allí no había entrado nadie.
También relataron que otro de los uniformados relató que la madre Inés respondió que no conocía a López y la madre Alba -de 95 años- que no se acordaba el nombre cuando, les preguntaron si conocían al ex funcionario que había llegado allí hace instantes.
Cuando al fin lograron entrar al convento, los policías -según su propio relato- atravesaron los 100 metros que separan al portón de entrada de la casa principal y detectaron que había un hombre comiendo bizcochos.
Antes de ingresar a la casa, vieron el arma con el que el hombre había llegado y fue allí que decidieron detenerlo, cuando aún no sabían que se trataba de un ex funcionario y que había entrado con 9 millones de dólares.

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