Claudio Lobo, el 'profe' que deja de lado la lógica a la hora de salir a la cancha

Formado en Huracán, el ingeniero de 52 años se mantiene vigente como defensor de los Master de Optica Luz del Sur. En un pizarrón puede resolver toda duda sobre la base de la física, química o matemáticas. Pero en el fútbol, si hay algo que sobran son una multiplicidad de variantes y resultados tan inciertos como sorpresivos. Por ello, cuando la pelota comienza a rodar, lo que domina la situación es la pasión y la habilidad.

Con la tiza y el pizarrón, Claudio Lobo puede resolver desde la cantidad de materiales que lleva un edificio –es egresado como ingeniero civil en la UNPSJB– hasta cuánto mide un ángulo, de que está compuesta la materia o determinar el peso específico de un material.
Incluso puede, como docente, da respuesta a sus alumnos de secundaria sobre cómo despegar 'X', o las múltiples variantes para llegar a un resultado.
Ahora, cuando se trata de fútbol, tanto la tiza como el pizarrón y todo pensamiento lógico quedan de lado. Porque es el deporte más lindo y el más ilógico a la hora de determinar cuál será el resultado.
Por ello, para Lobo el fútbol es tan ilógico como la pasión que siente por Boca Juniors. Ahí juega más el corazón que la razón. Eso lo entendió desde que se acercó con 11 años al Club Atlético Huracán, donde se formó como defensor hasta los 18 años, cuando debutó en Primera y luego colgó los botines por el estudio. Hasta que llegó la madurez y retornó al viejo amor con la camiseta de los master de Optica Luz del Sur.
"En el fútbol pueden pasar cosas impensadas, podés preparar algo y ese día no sale nada por los nervios, porque el rival es superior o porque en cierta parte el físico no respondió (mucho más ahora) como uno pretendía", sostiene el 'profe' a El Patagónico.
Desde su lugar como defensor, puesto que juega porque era el único 'donde podía jugar' según apunta, Claudio siente que esa misma cantidad de variantes es lo que hace más lindo al juego.
"Vos fijate el básquet, son cinco contra cinco, en una cancha de 65 x 100 (NdE: nunca deja de dar precisiones) y en un campo de juego cerrado. La lógica de planificar algo y que salga, debe ser de un 80%. Ahora en el fútbol, son 22. Entra a jugar el clima, dimensiones más amplias, así que las chances de que las cosas salgan como uno las desea son del 30%, o incluso menos", recalca.
Erudito en el deporte, Lobo confiesa que siempre que sale, sale a ganar. Que incluso no conoce a nadie que salga con otra intención a un campo de juego.
"Ya de por sí, uno quiere salir a ganar un juego que es antinatural, porque usás los pies. Y lo natural sería jugar con las manos. Entonces te encontrás con tipos como Juan Manuel Insaurralde (defensor central de Boca), que sólo sabe hacer una cosa: agarrar la pelota y reventarla. Y luego están los del Real Madrid o el Barcelona, que son personas que saben usar los pies. Y no todos nacemos o aprendemos esas capacidades", reconoce.
En su puesto como defensor, la madurez lo encontró menos "reventador" de pelotas y más jugador. No sólo porque está más calmo, sino porque el físico ya no responde como antes.
"Nunca jugué a 'raspar' a alguien. Sí es cierto que de afuera te pedían que 'partas' a alguno. Pero no era mi naturaleza. También es cierto que vivía en el piso porque no llegaba a cubrir. Ahora lo hago menos porque me duele más", sostiene entre risas.
Como sabe que el fútbol es una cuestión donde lo físico está por encima de la habilidad, Lobo entrena dos veces por semana en la cancha de Huracán. Aunque más que entrenamiento es una excusa como punto de encuentro con viejos amigos.
"El que jugó al fútbol quiere seguir de la manera que sea. En mi caso, ya me operé de los meniscos y estoy cerca de un desgarro. Y cuando esas cosas pasan te genera la duda de seguir. Pero en veteranos el que no puede jugar más, no deja de ir a la cancha y ser parte desde otro lugar. Eso es lo lindo del fútbol, uno vive la pasión de distintas maneras y muchas de ellas no tienen lógica, o no le encontrás explicación", reflexiona.
Y ese espacio, un campo de juego, es el único lugar donde el "Profe" Lobo no puede dar precisiones de lo que va a suceder.

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