"Cocineritos": otra forma de aprender y divertirse

En el barrio Máximo Abásolo cerca de 20 chicos dan sus primeros pasos en la cocina, aprendiendo sobre panificación, pastelería y cocina. "Lo que apuntamos es a una alimentación saludable, lo que tiene que ver el conocimiento de la materia prima, el trabajo en grupo que es buenísimo y poder tener una actividad durante las vacaciones", explicó el chef y docente Martín Cuell a cargo de la actividad.

Cristian Araneda y Mariana Cárdenas tienen 10 años, Evelin Gutiérrez y Yaz Alvarez 9, y Emiliano Alvarez y Milagros Cárdenas 11. Todos viven en el barrio Máximo Abásolo y desde hace una semana se convirtieron en los primeros alumnos del taller "Cocineritos", una iniciativa que impulsó el Centro de Promoción Barrial (CPB) de ese barrio con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia del municipio.
Ayer los chicos asistieron a la segunda clase dictada por el chef Martín Cuell, quien en el primer encuentro les enseñó a realizar panes saborizados. Esta vez el plato elegido fue algo de corte. Así sobre la mesa se pudo ver arroz, jamón, arvejas y otros productos que más tarde se convirtieron en un rico plato de arroz primavera.
Los chicos, algo tímidos, sólo se animaron a contestar algunas preguntas. Entre ellas dijeron que fue propia la idea asistir al taller, que les gusta la cocina y que se están divirtiendo. Palabras más, palabras menos que luego se iban a traducir en el plato terminado.

UNA FORMA DIFERENTE DE APRENDER
Según explicó Cuell, durante el taller, que se extenderá todo enero y febrero, los chicos aprenderán sobre panadería, pastelería y también algo de cocina.
"Todo tiene que ver con seguridad e higiene alimentaria, la manipulación, el tema de la limpieza y demás", sostuvo en dialogo con El Patagónico.
"Lo que apuntamos es a una alimentación saludable, lo que tiene que ver el conocimiento de la materia prima, el trabajo en grupo que es buenísimo y poder tener una actividad durante las vacaciones", agregó.
Para los chicos también es la oportunidad de imitar lo que ven en la televisión y, por qué no, sorprender a sus padres con lo que ellos mismos elaboran. Ya en la primera clase muchos de ellos llegaron con los panes saborizados, y en las próximas semanas quizás también lo hagan con algún bizcochuelo o una pasta rellena.
Esta es la primera edición del curso de cocineritos, el primer taller para chicos, luego de que se realizara una experiencia similar con adolescentes, de la cual también participa Cuell.
Por el momento los cupos están completos, explicó la operadora Sandra Martínez, teniendo en cuenta el espacio que cuenta el CPB y la atención que requiere cada grupo, los cuales dividen sus tareas entre los martes y los jueves, siempre de 13 a 15, demostrando que en verano también hay otra forma de divertirse y aprender.

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