Comenzó el juicio por el homicidio del sereno José Luis González

El juicio oral y público por el homicidio del sereno José Luis González "ocurrido en noviembre de 2015 en el barrio Stella Maris" comenzó ayer y por el hecho fueron acusados Juan Manuel Gómez y Pablo Ariel Levien, como coautores. El agravante del uso de arma lleva la pena mínima a 10 años y 8 meses, aunque la Fiscalía adelantó que pretende imponer una condena de 12 años para ambos. Ayer declararon cinco testigos sobre distintas pericias realizadas en el marco de la investigación.

El debate está presidido por la juez penal Gladys Olavarría y el tribunal lo completan sus pares, Mariel Suárez y Alejandro Soñis. El Ministerio Público Fiscal está representado por la fiscal general, Camila Banfi, mientras que a Gómez lo asesora el abogado Sergio Romero y a Levien, Guillermo Iglesias.
En la primera jornada las partes hicieron sus respectivas presentaciones del caso y en ese contexto la acusadora aseguró que probará que ambos tuvieron responsabilidad en el crimen de José Luis González, hecho que calificó como homicidio simple y agravado por el uso de arma de fuego, en los términos de los artículos 79 y 41 bis del Código Penal.
Hay que recordar que en ocasión de presentarse la acusación pública, en octubre del año pasado, El Patagónico adelantó la pretensión punitiva de la Fiscalía, la cual se ubicó en 12 años de prisión efectiva para Levien y Gómez.
Los testigos que abrieron el debate fueron cinco y todos propuestos por la Fiscalía. Así fue como se conocieron los detalles técnicos de los peritos de criminalística y balística que desarrollaron distintas pruebas en el marco de la investigación, mientras que las testimoniales continuarán hoy desde las 8 en la Oficina Judicial, cuando se reanude el debate.

LO MATARON SIN ROBARLE
Hay que recordar que el crimen ocurrió el 25 de noviembre de 2015, a la 7 de la mañana. La víctima fue José Luis González (29), sereno de la empresa Sur Hydraulics, ubicada en el barrio Stella Maris.
A su lugar de trabajo, según la acusación fiscal, llegaron Gómez y Levien con intenciones de robo, pero al ser frustrada su faena por el trabajador de seguridad estos arremetieron a tiros en su contra y así terminaron con su vida.
La policía llegó a ellos gracias al charco de sangre que dejó Gómez, quien marcó el camino desde el lugar del hecho hasta la casa de su madre, e incluso en el patio trasero de la vivienda se encontraron manchas sospechosas que luego debieron ser sometidas a pericias científicas que corroboraron que le pertenecían. Allí además se encontraron vainas servidas del mismo calibre del proyectil que se extrajo del cuerpo de la víctima.
En esa pieza acusatoria, la situación de Gómez fue calificada como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, delito que tiene una pena mínima de 10 años y 8 meses de prisión y de la misma manera se calificó el hecho para Levien. Hay que recordar que el vidrio del recinto donde se encontró a la víctima tenía ADN de Levien, mientras que sobre Gómez existen más pruebas que lo incriminan porque además de corresponderse el reguero de sangre, se confirmó la existencia de pólvora en sus manos.
Sobre todas esas pruebas científicas se explayaron ayer los cinco testigos que abrieron el debate.

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