Comerciante se defendió con una escoba y un secador de piso durante un asalto

Dos delincuentes irrumpieron ayer con un cuchillo de grandes dimensiones en "Casa Escames" y quisieron intimidar a su propietario. Uno de los ladrones traspuso el mostrador y le pidió dinero. Entonces, el hombre tomó una escoba y un secador de piso para enfrentarlos. Los individuos terminaron escapando frente a la resistencia.

Luis, el dueño del negocio que hace 68 años funciona en Comodoro Rivadavia, nunca se imaginó que iba a enfrentar a delincuentes con una escoba y un secador de piso. A pesar de que uno de los individuos tenía un cuchillo de grandes dimensiones, no lo pensó y avanzó sin miedo hacia los ladrones, quienes finalmente huyeron.
Eran las 17 cuando el propietario de "Casa Escames", situada en Polonia 431, entre Colonos Galeses y Esquel, se encontraba con su esposa Hilda. Como todos los días estaba atendiendo el local cuando "vinieron dos muchachos, uno se paró acá (frente al mostrador) y el otro dio la vuelta con un cuchillo”, relató Luis a El Patagónico.
"Dame la plata, el (teléfono) celular y todo lo que tengas”, exigió el asaltante que estaba armado y ya había avanzado hacia detrás del mostrador. En esos dramáticos instantes, el comerciante “quería agarrar la barreta, pero no me di tiempo así que agarré la escoba y le entré a sacudir (al ladrón)”, describió ya más sereno tras la situación vivida.
El segundo delincuente quiso saltar el mostrador y entonces "agarré el secador y se lo tiré por la cabeza". Ante la resistencia de Luis, los jóvenes asaltantes que tendrían entre 18 y 20 años corrieron hacia la calle. No conforme con evitar el robo, el propietario de la casa de electrónica salió detrás de los individuos.
Estos escaparon por Colonos Galeses hasta que abordaron un vehículo para alejarse de la zona. La policía de la Seccional Tercera acudió al lugar y patrulló esa zona del barrio Roca, pero no pudo dar con los sospechosos.
Mientras, Hilda contó que el lunes por la tarde ingresó un joven y “me pidió que le mostrara una potencia de auto que la miraba, muy linda". Afuera lo esperaba un acompañante. De un momento a otro, el supuesto cliente tomó el aparato y "salió corriendo como si nada". En ese caso también radicó la denuncia policial.
Y hace ya dos meses le destrozaron una puerta lateral del comercio durante la madrugada y les robaron los elementos electrónicos que tenía en la vidriera. En ese contexto, la mujer sostuvo que la policía “antes tenían patrulla y ahora no andan ni caminando. No puede ser si hace dos meses atrás teníamos gente caminando todo el día”, cuestionó.
Insistió en que “no está la policía y los patrulleros pasan cada tanto ¿No sé qué pasa? No podemos estar así defendiéndote como podemos". Hilda agregó que la inseguridad continuará “hasta que terminemos escondiendo un arma debajo del mostrador o él (su marido) o yo. Va a tener que ser así lamentablemente si nadie nos defiende”, reclamó.

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