Comienza el juicio contra el policía que baleó 17 veces la casa de su ex mujer

El incidente protagonizado por el agente penitenciario Rizaldo Pena ocurrió en diciembre del año pasado y comenzará el juicio el próximo 24 de julio. Hay más de doce testigos para declarar en contra del ex agente que vació dos cargadores contra una vivienda donde se encontraba su ex mujer con su nueva pareja.

Para el próximo día 24 de julio está previsto que se inicie el debate en juicio oral y público en el que estará sentado en el banquillo de los acusados el agente del Servicio Penitenciario Federal Rizaldo Pena, que en diciembre del año pasado vació dos cargadores de su pistola contra su ex mujer y la actual pareja de ésta que se encontraban en el interior de una casa del área 12. Aunque, en el hecho no hubo que lamentar víctimas, se produjeron también importantes daños en la camioneta de la pareja de la mujer.

Un total de 12 testigos brindarán su testimonio ante los jueces del tribunal integrado por Fabio Monti, Mirta Moreno y José García. Desde que se produjo el hecho el imputado se encuentra con arresto domiciliario y durante el proceso la jueza de garantías Ana Servent le sugirió que realice un tratamiento psicológico a raíz de lo vertido por una profesional en una pericia psiquiátrica que consta en el expediente.

El hecho comenzó a ser investigado por la fiscal general Graciela Suárez García y la funcionaria de fiscalía Patricia Cárcamo. En el debate oral y público el Ministerio Público Fiscal estará representado por el fiscal general Sergio Ferrín.

DOS CARGADORES Y UN CUCHILLO COMANDO

Los tres protagonistas del grave incidente son agentes del Servicio Penitenciario Federal. El imputado se llama Rizaldo Pena, su ex mujer Silvia Guzmán y la actual pareja de ésta, Germán Chaparro. El día 16 de diciembre pasado, Guzmán y Chaparro se encontraban en la casa de éste en el Area 12 de la ciudad de Rawson cuando sintieron fuertes golpes en la puerta. Al acercarse Chaparro observó que en el exterior portando un arma de fuego se encontraba Pena que inmediatamente comenzó a disparar contra la puerta que Chaparro alcanzó a cerrar.

Tras agotar un cargador, se dirigió a su vehículo a buscar otro. Varios de los disparos también los realizó desde una ventana. Al romper el vidrio se produjo un corte con manchas de sangre que quedaron en una cortina y que realizada la prueba de ADN, pertenecen al agresor. Algunos de los disparos atravesaron el interior de la casa y fueron a dar al patio. Las pericias balísticas determinaron además que los disparos fueron realizados a una altura superior a un metro lo que de haber dado en la humanidad de una persona podrían haber tenido graves consecuencias. También con un cuchillo tipo comando, daño los vidrios de los vehículos de su ex mujer y de Chaparro que se encontraban en el exterior de la casa. Luego Pena se alejó del lugar y al intentar ser interceptado por la policía, prefirió fugar hasta que finalmente fue detenido. La persecución consta además en las cámaras de filmación colocadas en las calles de la ciudad.

UNA PERICIA DEFINE AL AGRESOR COMO "MACHISTA"

También se le realizó a Chaparro una pericia psicológica. Sus conclusiones son contundentes. La psicóloga Patricia Fernández (M.P. 0445) afirmó que el imputado se muestra "escasamente asertivo en la resolución de los conflictos". Agrega que "apegado a un estereotipo machista, su conducta es rígida. Se registran síntomas de tipo fóbico y hostilidad excesivamente controlada, con dificultades para la expresión de la ira o el enojo" por lo que –entre otros conceptos- "se recomienda acompañamiento terapéutico".

En su momento, durante el proceso de investigación, para la fiscal general Graciela Suárez García, lo ocurrido fue mucho más que "un día de furia". Allí destacó la necesidad de prevenir hecho de violencia de género graves "como los que ocurren a nivel nacional" y que periódicamente son tapa de los diarios. Suárez García dijo que "un solo día de furia le puede costar la vida a toda una familia".

En esa oportunidad la jueza de garantías Ana Servent calificó al hecho como de "una violencia inusitada" al referirse a las 17 veces que el imputado disparó el arma contra la casa de Chaparro.

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