Comienza la temporada en el balneario rionegrino El Cóndor

En Río Negro se encuentra este balneario que constituye el portal de ingreso a la Patagonia Atlántica y punto inicial de la denominada Ruta de los Acantilados. Posee una extensa franja de playas en las que se puede realizar distintas actividades de esparcimiento y pesca.

Se lanzó ayer la primera excursión de avistaje de aves costeras y marinas de este verano; los participantes fueron acompañados por guías especializados, quienes facilitaron binoculares y guías impresas sobre aves patagónicas.
A tan solo veinte minutos de Viedma y 887 kilómetros de Comodoro Rivadavia se encuentra uno de los balnearios más lindos de toda la provincia de Río Negro. La villa marítima El Cóndor debe su nombre a un velero de carga de bandera danesa que encalló sobre esas costas el 26 de diciembre de 1882; se caracteriza por sus extensas playas que corren de este a oeste, desde la desembocadura del Río Negro en el mar hasta los acantilados donde se ubica el faro más antiguo de la Patagonia.
Se trata de una extensa playa de arenas finas y rocosos acantilados que le dan un marco ideal para disfrutar. Los acantilados logran, además de facilitar las vistas panorámicas, darle al lugar una mística muy especial que se traduce en distintas actividades que allí se practican y que van desde la pesca deportiva cuando crece la marea hasta el vuelo en parapente.
La pesca deportiva lanzando los aparejos y líneas desde la misma costa es la más practicada en la zona. Se pueden obtener peces de las más variadas especies y de gran porte, por lo que muchos pescadores de ciudades cercanas se acercan a tentar la suerte en esta parte favorecida del mar.
El viento, tiene muchos seguidores en estas playas, ya que permite disfrutar del windsurf, el kitesurf e incluso del carrovelismo.
Esta villa marítima se convirtió en los últimos años en el punto de encuentro de varias generaciones, entre las que predominan los jóvenes que dan vida, incluso de noche, a bares, pubs y confiterías a la vera del mar.
A lo largo del Camino de la Costa, como se conoce también esta zona, surgen servicios de todo tipo, entre los que se destacan alojamientos, cabañas, restaurantes y comercios que hacen la temporada durante el verano.
En los alrededores del balneario se encuentra la mayor colonia de loros barranqueros del mundo, además se puede visitar el primer faro de la Patagonia argentina y el mirador en honor a Ceferino Namuncurá, uno de los santos más venerados del país.
A solo 3 kilómetros del balneario se encuentra el lugar donde el río Negro se junta con el mar y este maravilloso fenómeno se puede observar desde un punto llamado El Pescadero, un sitio ideal para pescar todo el día, incluso de noche.
Varios son los campings que albergan durante la temporada estival a los más aventureros. Su amplia costanera asfaltada o el casino, así como restaurantes, confiterías, discotecas, gimnasio polideportivo y variedad de comercios al servicio del turista suman comodidad a los encantos naturales de la Costa Atlántica.

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