Como el 1 de julio de 1974

Debemos haber sido varios los de cierta edad que el sábado sentimos una rara sensación, una angustia que dejaba en segundo plano el frío o la imposibilidad de concretar determinadas acciones por falta de luz.

Es que el largo apagón afectó toda nuestra cotidianeidad, sobre todo la forma de comunicarnos; de contar lo que nos pasaba y de enterarnos del "afuera", máxime si uno se dedica al periodismo.
Es que los previsores son los menos y las baterías se agotaron temprano. ¿Pilas para una radio? ¿Cuántos aún las usan? Además eran pocas las que estaban al aire y entonces la jornada fue larga, sobre todo para los últimos que vimos la luz, aquí en la redacción de El Patagónico en la calle Sarmiento.
Por eso fue inevitable remontarnos a un día similar e inmediatamente se cae en la cuenta de que fue un lunes de hace 43 años y que en realidad fue casi toda una semana de "ignorancia" en cuanto al "allá en el mundo". Es que aquel día murió Juan Domingo Perón, presidente de la Argentina, y a diferencia de otras tragedias parecidas con posterioridad, en Comodoro Rivadavia la mayoría solo contaba con Canal 9, en blanco y negro desde las 17, y con un par de emisoras locales (LU 4 y Radio Nacional), medios que en cadena se sumaron a la cobertura del funeral de quien marcara la historia política argentina del siglo pasado y cuya influencia llega a estos días.
Como cualquier chico de barrio, estábamos ajenos a los avatares políticos, tanto como a lo que había pasado en el país hasta ese día y a lo que vendría después. Para nosotros la política era cosa de grandes y lo único que nos importaba por entonces era conocer qué pasaba en Alemania, donde se disputaba el Mundial de fútbol que por primera vez se podía ver en directo y que se hallaba en instancias finales, decepcionados ya por la doble derrota de la Selección de Carnevali-Perfumo-Brindisi-Ayala y "Chirola" Yazalde ante Holanda y Brasil, solo nos quedaba hacer fuerza para que Johan Cruyff y los suyos se impusieran finalmente a los locales, lo que al final no pasó.
Aquellos fueron días extraños, tanto porque había gente que lloraba frente al televisor como otros que estaban contentos. Y también porque no nos importaba si había frío afuera, ya que sin posibilidad de acceder a los dibujos o a las series, solo nos quedaba salir al patio a improvisar nuestro propio campeonato mundial de fútbol; o simplemente sentarnos en algún paredón a ver pasar autos, gente y la vida.

H.E.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico