Cómo fueron las últimas horas de Aníbal Freytes

De acuerdo a la investigación, el 9 de noviembre de 2012, a las 2, lo golpearon y lo picanearon en la planta baja del hotel Residencial del Sur. Lo escondieron en un depósito al que le negaron el ingreso a la policía sobre las 2:30. A las 6 sacaron el cuerpo en un Fiat Palio. El cadáver, o parte de él, fue enterrado en la cantera 33 de ruta 37 y 26 en Manantiales Behr. El 23 de diciembre de 2014, dos años después, un cráneo y cinco vertebras fueron hallados por un maquinista. Recién en 2016 se comprobó, a través de un examen de ADN, que esos restos corresponden al desaparecido.

Según la investigación judicial desarrollada en su momento, Aníbal Freytes viajó el 8 de noviembre de 2012 desde Sarmiento a Comodoro Rivadavia en un colectivo de la empresa ETAP.
En la denuncia por la desaparición, su hijo le comentó a la policía que había viajado porque Lidia "Natalia" Moreli, su ex pareja -con la que tenía hijas en común-, lo había llamado para que se hiciera cargo por unos días del hotel Residencial del Sur, ya que ella tenía que viajar.
Freytes ya le había advertido a un amigo que tenía miedo que algo le pasara porque Moreli estaba ofreciendo dinero para matarlo esa noche.
El mensaje decía: "te voy a enviar un mensaje, por favor guardalo". En otro sostenía: "Natalia anda ofertando una plata para que me maten antes de mañana (...)". Señalaba que si algo le ocurría, que le mostrara los mensajes a "Emilio Porras (procurador adjunto) o a Caviglia (Miguel) mi abogado". Los mensajes no fueron guardados.

MADRUGADA DE HORROR
El 9 de noviembre, sobre las 2, a Freytes lo introdujeron a los golpes al hotel situado en Maipú al 100. Es que a esa hora el chofer de una camioneta que pasó por el lugar le advirtió a la policía que observó cómo ingresaban a la fuerza a Residencial del Sur a un hombre mayor a quien golpeaban.
Un oficial y un suboficial de la Seccional Primera y efectivos de las comisarías Segunda y Tercera, llegaron a golpear la puerta de la Residencial del Sur sobre las 2:30 de ese 9 de noviembre. Los atendió Lidia Moreli. Hizo pasar a los policías, pero les dijo que no podía abrirles el depósito porque no tenía la llave. La policía no se quedó de consigna ante la grave denuncia del automovilista sino que, según ellos, al no encontrar manchas de sangre ni signos de violencia y la puerta cerrada de ese depósito, se marcharon.
Una mujer que dormía en una de las habitaciones del hotel escuchó cuando los uniformados golpearon la puerta, pero no se asomó por miedo, según confesó tiempo después. Esa mujer había visto todo: cómo lo habían golpeado y picaneado a Freytes y señalaba como autora de la agresión a una pareja que también se alojaba en el lugar.
La testigo dijo que en el momento de la agresión, cuando le fue a advertir a Moreli sobre la agresión que estaba recibiendo su ex pareja, cerró la puerta y subió el volumen de la televisión. "No le prestó ningún tipo de auxilio al agredido", sostendría luego la imputación del fiscal Marcelo Crettón.
Los gritos de dolor y el pedido de auxilio gritando "policía, policía" habían sido escuchados por un vecino del hotel. La súplica de la víctima estaba dirigida a la policía porque frente al Residencial del Sur, se encuentra la Delegación de la Policía Federal Argentina. El testigo también escuchó un sonido similar o parecido a una máquina de soldar eléctrica cuando se activa el electrodo, pero cuando se asomó no encontró nada.
La investigación que se conoció en la formalización de la causa sostenía que el 9 de noviembre de 2012, alrededor de las 2 en el interior del hotel ubicado en Maipú 1.075, David Medina y Rocío Barrionuevo, quienes se hallaban alojados en el lugar, agredieron a Freytes con golpes y una picana eléctrica, con la cual produjeron descargas.
Luego ocultaron malherido a la víctima, o ya posiblemente sin vida, en el depósito ubicado en la planta baja del edificio, que Moreli no les abrió a los policías cuando inspeccionaron el lugar.
A eso de las 6, el cuerpo fue sacado del edificio y trasladado a un sitio para ese entonces desconocido, a bordo de un Fiat Palio, dominio BRI 056. Ese vehículo fue divisado en la grabación de una cámara de seguridad callejera. Un oficial de la Brigada logró establecer que a esa hora el Palio se desplazó por Alsina de norte a sur en dirección a Yrigoyen. En ese auto se encontrarían luego cabellos de Freytes.

HALLAZGO DE RESTOS HUMANOS
Parte de un cuerpo fue hallado el 23 de diciembre de 2014. Sin embargo la semana pasada, es decir quince meses después, se confirmó con los resultados de un estudio de ADN que esos restos hallados en la cantera 33 de Manantiales Behr pertenecen a Freytes. Con ello se puede deducir que al menos una parte del cuerpo fue diseminado allí entre las rutas 26 y 37, en la denominada "Bajada de Río Chico".
En medio de la investigación la Brigada de Investigaciones había recibido de un investigador de Córdoba la consulta sobre si había un hombre desaparecido porque un testigo que no se quiso identificar dijo que Rocío Barrionuevo había comentado en Río Cuarto que su marido había matado a un hombre y que lo había enterrado a 100 kilómetros de Comodoro.
Como el Fiat Palio captado por la cámara el 9 de noviembre de 2012 se dirigió hacia zona sur, la policía dedujo en un primer momento que la víctima podía haber sido enterrada en Ramón Santos, donde se hicieron rastrillajes con cien efectivos pero no hallaron nada.
Freytes había sido enterrado a 100 kilómetros pero hacia el noreste, no en dirección sur. Así, el cráneo y cinco vertebras serían halladas dos años más tarde por un maquinista de YPF que removía material en la cantera ya mencionada.
La evidencia más acertada fue además de los testimonios, que en la funda de un colchón del hotel se encontraron manchas de sangre y pelos del desaparecido y la testigo principal reconoció días después de la desaparición a David Medina como una de las personas que estaba pegándole a Freytes esa noche. No pudo reconocer a Barrionuevo que tenía por ese entonces cambiado el color de cabello.

RAPIDO SOBRESEIMIENTO
Según el fiscal Marcelo Crettón, a cargo de la causa, el resultado negativo de los entrecruzamientos telefónicos, la falta de certeza absoluta de las posibles lesiones y agresiones proferidas presuntamente por Medina a Freytes y la ausencia del hallazgo del cuerpo de la víctima lo llevaron a solicitar en mayo de 2013 el sobreseimiento, más allá de los indicios que guiaron la investigación y que no pudieron ser corroborados.
Es que el cuerpo por ese entonces no podía ser encontrado. Se había tenido la esperanza que unos restos hallados en la playa de Rada Tilly fueran los de Freytes para avanzar en la materialidad, pero los resultados fueron negativos.
El 10 de abril de 2013 el Laboratorio de Biología Molecular del Centro Nacional Patagónico de Investigación (CENPAT) de Puerto Madryn, había establecido que los restos óseos hallados en Rada Tilly entre el 3 y 4 de febrero de 2013 correspondían a diferentes especies de mamíferos.
El fiscal criticó que de la testigo principal "no surge que haya visto al cuerpo de Freytes en un estado de agonía total que diera fuertes indicios que habían acabado con su vida".
"La ausencia del cuerpo de Freytes en algún lugar de la ciudad o en otra provincia que pudiera al menos acreditar con una experticia forense las causales del deceso del mismo, me llevan a concluir también la ausencia de nexo causal, es decir que la muerte del mismo podría ser a consecuencia por las lesiones descriptas por la testigo, sumado a la data de las mismas", explicó Crettón en su pedido de sobreseimiento entregado a la Justicia.
Fue el 22 de mayo de 2013, cuando Crettón solicitó el sobreseimiento de Moreli, Medina y Barrionuevo citando el artículo 285 inciso 6, por no existir razonablemente la posibilidad de incorporar nuevos elementos de prueba ni fundamentos para requerir la apertura a juicio.
La juez Margarita Pfister, el 22 de agosto de 2013, entendió que era procedente la petición del Ministerio Público Fiscal, teniendo en cuenta que había vencido el plazo acordado para agotar la investigación y en su transcurso "no se había logrado conectar un plexo probatorio de la envergadura y seriedad necesaria como para acometer, con adecuado fundamento, contra el principio de inocencia que protege a toda persona perseguida penalmente". De esa manera, Pfister sobreseyó "total y definitivamente" a David Medina, Rocío Barrionuevo, y a Lidia Moreli, aunque esta última está prófuga de la Justicia Federal por otra causa posterior vinculada con la trata de personas.

PEDIDO DE JUSTICIA
Tras confirmarse en los últimos días de abril de 2016 que los restos hallados en la cantera de Manantiales Behr pertenecen a Aníbal Freytes y luego de enterarse que la causa fue cerrada hace casi tres años con la absolución de los sospechosos, los hijos de la víctima pretenden llevar al Consejo de la Magistratura la actuación del fiscal Marcelo Crettón.
Entienden que cerró la causa muy tempranamente y que podría haber pedido plazos hasta que se encontrase el cuerpo. Eso es al menos lo que les habían comprometido desde la Fiscalía cuando les argumentaron que no se podía avanzar con un juicio, que había que esperar a que aparezca el cuerpo.
Ahora que saben que esos restos eran de Aníbal, la causa está cerrada con sus sospechosos sobreseídos. El constitucionalista Edgardo Hughes, abogado de los hijos de Freytes, tiene la misión de pedir que se reabra la causa y analizar todos los pasos del fiscal.

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