Comodoro cuenta ahora con su propia Oficina de Identificaciones

El Sistema de Identificaciones SIDEN que se comenzó a implementar desde agosto de 2016 en Trelew, Puerto Madryn, Esquel y Sarmiento, finalmente se incorporó en Comodoro Rivadavia. La Oficina de Identificaciones que depende de la Policía Científica, a través de gestiones del Superior Tribunal de Justicia, Procuración General del Chubut, Unidad Regional de Policía y Criminalística, comenzó a funcionar de manera estratégica en un edificio que está a metros de la Oficina Judicial, al lado de la Brigada de Investigaciones y a pasos de la Alcaidía Policial.

Finalmente la Oficina de Identificaciones llegó a Comodoro Rivadavia. El SIDEN (Sistema de IDENtificaciones) proyecto que ganó el premio a la innovación en administración de Justicia el año pasado, se implementó en esta ciudad, ya que era la única localidad importante de la provincia del Chubut en donde no funcionaba por falta de un espacio físico.
Pero tras las gestiones y un trabajo de coordinación entre el ex jefe de la Unidad Regional de Policía y ahora director de Policía Judicial del Chubut, Humberto Lienan, el Superior Tribunal de Justicia, el procurador adjunto del Chubut Emilio Porras Hernández y el jefe de la Policía Científica local Cristian Cayún, el innovador proyecto de identificación tecnológico llegó a esta ciudad.
La oficina optimiza la identificación de los imputados y personas llevadas a proceso. Los datos que se vuelcan son nominativos, biométricos, huellas digitales, lunares, cicatrices y tatuajes. El mismo cuenta con vínculos con el RENAPER (Registro Nacional de Personas) y el Registro Nacional de Reincidencia.
Con la integración de todos estos sistemas lo que se busca es generar mecanismos alternativos a las ruedas de reconocimiento de personas para que las mismas se realicen por medio de imágenes digitales cuando la normativa así lo permita.
Antes de la llegada de este novedoso sistema que carga los datos bajo un sistema similar al del Documento Nacional de Identidad, los que solo estaban registrados e identificados como se debía eran casos excepcionales con fichas dactiloscópicas en soporte papel que se obtenían bajo una gran dificultad y a contratiempo en cada comisaría.
Se había advertido que los imputados falseaban información y a la vez esos datos no podían ser verificados en las Oficinas Judiciales en donde llegaban a veces hasta con nombre falsos e iniciaban el proceso hasta mintiéndole a los propios jueces penales. Los actos en los que se identificaba a los detenidos, muchas veces por parte de la Brigada de Investigaciones eran cuestionados por los defensores.
Y los que lograban reconocer a ese "viejo pájaro de cuentas" solo eran los efectivos policiales que tenían años en Brigada o en alguna comisaría, apelando solo a la memoria.
Sin embargo, el gran problema era que algunos jóvenes hasta mentían en la edad para buscar la inimputabilidad del sistema penal, por lo que ahora con este sistema se cruzan datos hasta con las partidas de nacimientos de las personas y la mentira rápidamente es descubierta.
En los albores del proyecto se citó un ejemplo claro de la falta de coordinación en las identificaciones entre todas las provincias del país. Es que se ha condenado a la misma persona con identificaciones distintas, como ocurrió con Martín Alejandro Espiasse, condenado por el asesinato de dos policías en Chubut, quien luego de fugarse de la cárcel y volver a ser detenido fue identificado y condenado en Mendoza bajo el nombre de Matías Nicolás Lagos González.
Espiasse no sólo había sido condenado antes en Chubut. También registraba antecedentes en Mar del Plata. Cumplía penas en Mendoza bajo ese nombre falso y luego volvió a fugarse de otro recinto penitenciario de Buenos Aires.
Hoy la captura de Espiasse es la gran deuda que tiene la Policía del Chubut y la justicia argentina, es que se encuentra prófugo luego de escaparse el 20 de agosto de 2013 del Complejo Federal I, en Ezeiza.
MENTÍAN SOBRE
SUs NOMBREs
Algunos imputados al mentir sobre su nombre y no comprobarse su identidad, no podían ser declarados reincidentes y se les otorgaba en repetidas oportunidades el beneficio de la suspensión de juicio a prueba, que es por única vez.
El gran problema que tenían los investigadores eran los frecuentes cambios de fisonomías en los prófugos, y bajo ese sistema ya lo dijo el año pasado la titular del Registro de Antecedentes Penales, Alicia Pugh: "un sujeto puede modificar su nombre, su DNI o mentir en sus fechas de nacimiento, puede hasta incluso modificar su aspecto físico con cirugías o detalles externos como barbas, coloraciones, etc. Pero hay datos que resultan inamovibles, como la huella digital, distancia entre ojos, entre estos y el mentón".
El problema de la falta de una integración de datos entre provincias es un problema nacional "que requiere necesariamente de la interacción de los actores para resolver a futuro y de la manera más efectiva posible el deambular de personas con antecedentes delictivos y no identificadas dentro del territorio nacional", expusieron los ideólogos del proyecto el año pasado.
Esa conjunción de datos con otras provincias y hasta países limítrofes sería de suma importancia ya que Comodoro Rivadavia es utilizado como paso obligado hacia el sur, y hasta es destino de muchos migrantes.
En 2009, cuando se comienza con la carga de datos en el Registro de Antecedentes Penales (RAP) se observó la dificultad de tener identidades dudosas y eso impulsó la necesidad de crear una Oficina que unifique y determine la identidad cierta de cada uno de los imputados con antecedentes registrados.
El principal desafío en el que se trabaja ahora es incorporar a la página web del Poder Judicial provincial las huellas y fotografías de los que cuentan con capturas y rebeldías. Eso puede ser utilizado luego por cada policía, cualquier ciudadano y cada operador del sistema judicial con libre acceso.
El sistema permitió el ahorro de papel y tinta de impresión y mejoró el tiempo de respuesta en la comunicación que termina siendo digital. El principal problema que se logró subsanar fue la movilidad de agentes judiciales y policiales de una comisaría a otra en busca de identificar a los distintos demorados y detenidos. Siempre había alguno que quedaba sin identificar en el día, ya que los agentes no podían estar en varias comisarías a la vez.

CERCA DE LA OFICINA JUDICIAL
Según resaltó Cayún a Letra Roja, hoy la Oficina de Identificaciones de Comodoro Rivadavia está ubicada de manera estratégica ya que funciona en donde antes estaba la Brigada de Búsqueda de Personas en Dalle Mura e Yrigoyen, lindante a la Brigada de Investigaciones, a una cuadra de la Oficina Judicial, por lo que los detenidos son identificados y luego llevados a la audiencia de control de detención y formalización de la investigación.
Los datos que se obtienen mediante el trabajo incansable de cinco mujeres policías con experiencia en identificaciones son muy valiosos. Los datos se cargan rápidamente al AFIS, se envían a la Jefatura de Policía, al Registro Nacional de Reincidencia, al Registro de Antecedentes Penales y al Ministerio Público Fiscal.
A cada detenido o demorado llevado a la Oficina de Identificaciones se le llena una planilla prontuarial con dos decadactilares y un rastro palmar, además de tomársele una foto en la regla de altura. La identificación con un cierto tinte "lombrosiano" que aún perdura en la anotación de las características de las orejas, el mentón y la frente, da muchos resultados, subraya Cayún.
"Estamos todos muy satisfechos, las comisarías se descomprimieron, no se gasta más combustibles, no pierden tiempo, ni papel. Había muy pocas comisarias que sabían identificar. Cuando no llegaba Criminalística, el hombre no se identificaba", recuerda el ahora jefe de la Científica que está a cargo de la Oficina.
El contraste con el Registro Nacional de Personas echa luz a toda identificación. "Puede mentir pero en algún momento se va a descubrir. La consulta con la partida de nacimiento es espectacular", grafica Cayún. "La papiloscopia es irrefutable. Es información que queda almacenada para la Justicia. También puede tener acceso la Defensa", explica.
La suboficial Carolina Tripailaf no duda un segundo en dar las indicaciones al joven que ingresa para la identificación de todos los días. "Colóquese erguido, mire hacia adelante y no se ría. Levante la cabeza", le indica. La Oficina de Comodoro, en lo que va del año, lleva ya más de 200 identificaciones.

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