Con la satisfacción del objetivo logrado

Haber estado postrado por una enfermedad y ser insulina dependiente no fueron excusas para la dupla petrolera de Carina Muñoz y Fany Zuazo, quienes junto con Yeni Szlapelis no se pusieron "imposibles" a la hora de salir a buscar un anhelo planificado hace año y medio atrás.

Por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net

"Felicidad y plenitud", esa frase resume lo vivido por el tridente de chicas que del 3 a 5 de febrero debutaron en el "Cruce Columbia 2017", carrera aventura que se celebra cada verano en Bariloche divido en tres etapas y que convoca a miles de corredores de distintos puntos del país.
En la categoría amateur, y en condición de debutantes, Carina Muñoz y Fany Zuazo de Comodoro Rivadavia en compañía de Yeni Szlapelis de Sarmiento, se demostraron a sí mismas que no hay imposibles. Y en el caso de las chicas de la capital petrolera el objetivo se completó con creces.
"Mi mayor miedo era saber si al día siguiente me iba a poder levantar de la cama. Cómo iba a responder mi cuerpo. Porque si bien preparamos esto hace un año y medio atrás, la expectativa era grande", sostiene a El Patagónico Carina Muñoz desde la cordillera, donde se repone del esfuerzo de 3 días divididos en 32K, 34K y 33K.
Para Fany Zuazo, la apuesta mental fue dividir cada tramo en dos partes "cuando pasábamos los 15K yo tomaba que los otros 15K que faltaban para completar era como ir volviendo", sostuvo.
La mañana del día inicial lo niveles de glucemia elevado se presentaban como un escollo antes de la largada para Fany. Sin embargo la comerciante le prometió al médico del campamento que saldría caminando, pero a los 10 metros ya estaba en pleno trote. Llego al final de la primera etapa, se volvió a medir la sangre y los niveles estaban estabilizados.
"Al ser diabética, muchas veces las medidas dan elevadas por los nervios o la ansiedad. Pero yo estaba ahí para cruzar la meta aunque sea arrastrándome. Además nos preparamos a consciencia. Y solo el médico sabía que era insulina dependiente, hasta que en la enfermería me olvidé unos guantes y el doctor gritó a viva voz '¿dónde está la mujer que corre con una bomba de insulina?' recién ahí se enteró el resto de mi condición. Porque para mí nunca fue un impedimento. Yo creo que no hay imposibles. Y eso nos repetíamos a diario en Comodoro, cuando con viento y lluvia salíamos los fines de semana a hacer fondo de 20K", remarcó Zuazo.
Carina no pensaba en nada en particular, sí estaba pendiente de cómo su cuerpo se adaptaba. Lo suyo era plantear una carrera técnica y no dejar nada librado al azar. Dado que en el trayecto una mala bajada o un paso en falso iba dejando a corredores en el camino.
"Tuve un inconveniente en el primer día, se me rompió la mochila de agua entonces hasta el final de las etapas me podía hidratar. De todas maneras yo iba agradecida por ser parte de esto. En un entorno hermoso. Atrás quedaron esos día postrada mientras le peleaba a un cáncer", sostuvo.
La carrera en categoría amateur era individual. Sin embargo las tres optaron por hacerla en conjunto. Pasó a paso, cuidándose mutuamente. Porque en definitiva se demostraron a sí mismas que "pueden hacer lo que quieran", inclusive llevar el cuerpo al límite.

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