Condenaron a Giselle Pérez por tenencia de drogas con fines de comercialización

El juez Enrique Guanziroli, integrante del Tribunal Oral Federal en lo Criminal, condenó en un juicio unipersonal a Giselle Noemí Pérez Martínez a cuatro años de prisión al considerarla autora responsable de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Al declarar, la condenada dijo que cuando se refería a los "caramelos" eran las pastillas que utilizaba con una amiga para dormir a los hombres y robarles.

El Tribunal Oral Federal en lo Criminal condenó a Giselle Noemí Pérez Martínez a cuatro años de prisión en una cárcel federal por considerarla autora responsable de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Se trata de una joven que se hizo públicamente conocida por su detención como sospechosa de ser una "Viuda Negra", es decir de seducir a hombres, para luego dormirlos y robarles sus pertenencias.
El juez Enrique Guanziroli en un juicio unipersonal escuchó a la procesada, a la Fiscalía y a la defensa particular y decidió la condena, además de multarla por el monto de 3 mil pesos y las costas procesales.
El delito federal por el que fue condenada la mujer se comprobó el 13 de mayo de 2015, cuando al cumplir una orden de allanamiento expedida por un juez provincial en el departamento "F" de Edificio 52 del barrio 30 de Octubre, ocupado por Giselle Pérez, la policía descubrió en un hueco de ventilación de la pared un total de 10 tizas de cocaína, 15.700 pesos y dos teléfonos celulares.
El peso de la cocaína incautada fue de 100 gramos, con un porcentaje de pureza de 15,9 por ciento. Lo que equivale a 318 dosis de 50 mg o 159 dosis de 100 mg, y con sustancias de corte como cafeína y lidocaína.
El fiscal federal atribuyó el delito en tenencia con fines de comercio, aportó pruebas documentales, testimoniales y periciales. Según la Fiscalía, en los mensajes de texto de los teléfonos, la imputada "recibía pedidos de sustancia estupefaciente, algunos circunscriptos a la cocaína". Argumentó que "la ultra intención se ve acreditada" por mensajes de texto en los que la Fiscalía consideró que había voluntad de comerciar la droga.
Incluso se tuvo en cuenta la comunicación procesal en la que se informó que Pérez tiene una condena de 3 años en suspenso.
Así, la extensión del daño, la cantidad de droga y circunstancias personales, condujeron al fiscal a peticionar una pena por encima del mínimo, de 4 años y 6 meses.
La defensa de Pérez alegó que no se podía hacer un cargo en contra de la imputada por "no abrir la puerta inmediatamente" tras el allanamiento, y que el lugar donde estaba la droga era en un agujero sobre la pared. "No estaba a la vista". El defensor insistió en que su asistida "no puede soportar una pena por lo que no sabía que tenía".
Pérez a la hora de declarar dijo que no tenía conocimiento de lo que secuestraron en su casa, y sostuvo que estaba en pareja con Cristian Rúa, actualmente condenado por el homicidio de Mauro Villagra, ocurrido en mayo de 2015 en las 1008 Viviendas. Describió que Rúa tenía una copia de las llaves.
La imputada sostuvo que no reconoció las tizas, que no vio de dónde las sacaron durante el procedimiento policial y que le dijeron que lo hicieron del pasillo.
Algo que llamó poderosamente la atención es lo que le dijo al juez en la declaración: que los "caramelos" eran pastillas que utilizaba de vez en cuando con una amiga para dormir a hombres y luego robarles.
Dejó en claro que nunca tuvo comercio de droga, que las pastillas son "clonazepan" o "Dorazepan" y que jamás vendió droga.
Pérez le insistió al juez que creía "que la droga tiene que ser de Cristian Rúa".
Se incorporó al debate una conversación del 6 de mayo de 2015 con un seudónimo "Gab Rut" por WhatsApp, en la que se hace mención a compra de cosas robadas, cuyo pago es posible con estupefacientes. Y otros mensajes en los que se hacía referencia a "tía", "maría", "todo bien con la Tía", "atendeme" y "cartoncitos".

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