Congoja en Puerto Deseado por la muerte de Marcos Oliva Day

El sentimiento de tristeza invadió a la comunidad de Puerto Deseado por la repentina muerte de Marcos Oliva Day, una de las personalidades emblemáticas de las últimas décadas en el plano institucional, social y deportivo. Era hijo de un capitán de navío que también dejara su impronta en la Patagonia. Dejó de existir el viernes a los 65 años en la ciudad bonaerense de San Isidro, donde se había radicado hace pocos meses.

Caleta Olivia (agencia)

Resulta difícil reproducir periodísticamente una semblanza del multifacético vecino que se ganó la estima y el cariño de tres generaciones de deseadenses y enarboló un proyecto educativo ambientalista que alcanzó prestigio internacional, cual fue la creación de la Fundación Nuestra Casa.
Marcos Oliva Day falleció a consecuencia de un paro cardíaco cuando se hallaba practicando tenis en San Isidro, ciudad bonaerense en la cual se había radicado junto a su esposa.
De profesión abogado, se había jubilado con el cargo de fiscal y sus restos iban a ser cremados ayer en Buenos Aires, pero cumpliendo uno de sus pedidos que hizo en vida, su familia traerá las cenizas a Puerto Deseado, para ser arrojadas en la ría, probablemente en la segunda semana de diciembre.

HALLAZGO DE LA
CORBETA SWIFT
Su padre, de igual nombre, fue capitán de navío de la Armada Argentina que tuvo como último destino la jefatura de la Base Puerto Belgrano y fue quien le transmitió la impronta de las actividades náuticas y la protección del medio ambiente.
Su primer gran protagonismo en ese ámbito lo tuvo cuando era estudiante secundario en Puerto Deseado y en uno de los profesores contó la historia de la corbeta inglesa Swift, que en 1770 había partido desde las Islas Malvinas para explorar las costas patagónicas y encalló en la ría del mismo nombre.
Marcos Oliva Day, junto a otros tres jóvenes, Mario Brozosky, Marcelo Rosas y Mario Guillén, decidieron esclarecer esa historia y bucearon en la ría hasta que en febrero de 1982 descubrieron los restos del navío de guerra.
El hallazgo se constituyó en un evento de gran trascendencia internacional pero dos meses después quedó relegado en las noticias periodísticas debido al conflicto desatado por las Islas Malvinas, el cual dio paso a una cruenta guerra.
Hace varios años, Marcos contó a El Patagónico algunos pormenores de ese hecho, revelando pequeños detalles que no aparecían en las crónicas oficiales. A modo de ejemplo dijo que en la bodega del casco de la nave hallaron una botella conteniendo alcohol que se hallaba en buen estado de conservación a pesar del paso de los años y los cuatro jóvenes hicieron un brindis muy especial.
Luego se produjo el quiebre del grupo de amigos y se fueron separando por algunas discrepancias y Marcos Oliva Day admitió en el reportaje que le hizo este medio que en cierta manera hubo una "maldición de la Swift".
Tiempo después moriría Brozosky cuando realizaba un trabajo de buceo particular y su nombre le fue impuesto al museo de esa localidad, donde se encuentran elementos de la corbeta que con el transcurso de los años fueron rescatados por otros equipos ya de manera científica.
"NUESTRA CASA"
Oliva Day siguió ligado a las actividades vinculadas a la náutica y el entorno, y realizó excursiones en kayak por sitios paisajísticos del sur argentino y chileno, procurando transmitir a niños y jóvenes ese deporte y la necesidad de proteger el medio ambiente de mares, ríos y lagos.
Fue así que con otros vecinos concretó uno de sus anhelos más preciados: la creación de la Fundación Conociendo Nuestra Casa. La misma surgió de un proyecto educativo y ecológico que se gestó en 1983.
Al respecto, un artículo publicado por el diario digital "El Orden", señala que "la perseverancia de Oliva Day y su esposa María Laura Gaona les permitieron ir incorporando colaboradores y jóvenes monitores, formados en ese mismo programa, que a su vez fueron impartiendo conocimientos a los más pequeños, siempre con el lema respeto y cariño".
Fue así que a fines de 2012 se pudo inaugurar un gran edificio a orillas de la ría donde acuden niños y jóvenes que concurren a las aulas y tienen la oportunidad de dialogar con navegantes, escritores, artistas, ambientalistas, biólogos, arqueólogos, viajeros solitarios que arriban a la localidad.
"De esta forma -señala El Orden- van cultivando su imaginación, su valoración de las distintas culturas y además tienen la experiencia inigualable y gratuita, de navegar en kayak por la legendaria Ría Deseado", además de participar en campañas de limpieza como contribución a la protección del medio ambiente.

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