Conocer Bariloche en pocas horas a través del Circuito Chico

El Circuito Chico es una excelente opción para conocer y disfrutar Bariloche. En tan sólo 60 kilómetros se puede admirar lo maravilloso de la naturaleza del sur argentino con sus lagos, montañas y bosques. Además de realizar los paseos más tradicionales que realizan los visitantes.

Es casi obligatorio que la primera excursión que se realiza en Bariloche sea el famoso Circuito Chico, no sólo porque muestra lugares representativos del paisaje cordillerano, sino también porque en medio día uno puede conocer y enamorarse de esta ciudad.
A través de este reconocido circuito, se puede visitar los lugares más conocidos del paisaje cordillerano y los principales puntos comerciales o de entretenimiento de esta maravillosa localidad sureña.
El recorrido comienza en pleno centro, más precisamente, en la Av. Ezequiel Bustillo, que con un sinuoso trazado va bordeando el lago Nahuel Huapi. Este hermoso espejo de agua, es el más grande de todos los lagos de la región y, con sus 55.700 hectáreas, está presente en gran parte del recorrido.
También se puede observar la arquitectura urbana de la ciudad rionegrina y conocer las casas de varios pioneros de la zona, el Club Náutico y el barrio Melipal.
Poco a poco, se va ingresando en un sector mucho más natural. Las construcciones se van alejando lentamente y aparecen en escena nuevos y espléndidos paisajes muy cerca del lago Nahuel Huapi, que desde este punto luce cipreses, maitenes, coihues y ñires, entre otros árboles típicos.
Durante el verano, todo se transforma en rojo y amarillo. Es una época del año en que los arbustos de rosa mosqueta, plantas de moras, frambuesas y retamas florecen en abundancia para pintar nuevos paisajes.
Muy cerca de la ciudad de Bariloche, a apenas 8 kilómetros, se ubica "Bonita", una playa muy tranquila situada al frente de la isla Huemul. Para quienes desean pasar más tiempo allí es preciso saber que entre las actividades que se pueden realizar se encuentran: deportes acuáticos, descanso y la posibilidad de pasar un día al sol sin alejarse demasiado de la ciudad. Para completar la oferta, se ofrecen servicios de restaurante, bar y casas de alquiler de equipos para los diferentes deportes: como kayak, windsurf y buceo.
A unos kilómetros más se encuentra Bahía Serena, un pequeño balneario que brinda una bajada al lago. Es un punto ideal para descansar y entregarse al silencio, aunque suele ser el más concurrido de la localidad. Los turistas llegan atraídos por la arena y el agua espejada de sus 200 metros de costa.
La base del cerro Campanario, de 1.050 metros de altura, se encuentra a unos 17 kilómetros. A la cumbre se puede llegar mediante una aerosilla.
Con lluvia, sol, calor o frío, el cerro Campanario brinda la posibilidad de apreciar en su magnitud el lago Nahuel Huapi. Allí, varios miradores permiten una vista de 360º del lago, de la Isla Victoria y las penínsulas San Pedro y Huemul. Como broche de oro, una excelente confitería invita a tomar algo caliente contemplando también hermosas impresiones de este fascinante lugar.
Pasando por la península San Pedro, el itinerario continúa hacia la zona caracterizada por la presencia del emblemático hotel Llao Llao. El establecimiento se posa en el parque municipal del mismo nombre, que es el encargado de proteger bosques de coihues y cañas colihues, enredaderas, arbustos y otros tantos árboles que habitan en la región.
Cerca del kilómetro 24, se comienza a divisar la capilla San Eduardo, Puerto Pañuelo y el hotel Llao Llao, que remodelado y en pleno funcionamiento, regala una de las postales más conocidas de Bariloche, con vistas panorámicas del parque nacional y de los lagos Perito Moreno y Nahuel Huapi.
Tras pasar por otros bellos lugares como Villa Tacul y el lago Escondido, se llega a la unión de los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno, que se puede cruzar por el puente Angostura. Sin duda, este es el instante perfecto para disfrutar de las playas que tienen los lagos.
El recorrido también permite conocer el cementerio del montañés, el caserío de los pobladores suizos y el punto panorámico o mirador del lago Moreno, en el kilómetro 40.
Finalmente, la vuelta se realiza por la laguna El Trébol hasta el empalme con la Av. Bustillo, que va directamente al centro de la ciudad. Se puede visitar en el camino el Monasterio de Carmelitas Descalzas y llevar artesanías del Carmelo (entre ellas los exquisitos alfajores caseros).
El Circuito Chico es para repetirlo constantemente porque tiene múltiples opciones: desde senderos para caminar en el bosque hasta picadas para ascender a los cerros. Playas, fogones, hasta restaurantes y salones de té, además de medios de elevación y estupendos lugares para cabalgatas.
Además se puede realizar en cualquier momento. En primavera, aprovechando el buen tiempo; en verano disfrutando en Playa Bonita, Playa Serena, Villa Tacul, arroyo Angostura o lago Moreno de las playas, la pesca y los deportes náuticos; en otoño, observando en el espejo de los lagos los álamos dorados y en los cerros el manto rojizo de las lengas; y en invierno cuando se aprecia el marco imponente de los cerros Millaqueo, Capilla, López, Tronador, Catedral, Ventana y Otto, todos nevados y en contraste con el azul del cielo.

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