Continúa en pie el conflicto por la "frontera petrolera" en Ramón Santos

Hay 800 petroleros de Chubut sin trabajo por la baja de equipos en Santa Cruz. Ayer operarios de Baker Hughes volvieron a frenar el paso de operarios comodorenses a Caleta Olivia.

Los petroleros abrieron una grieta entre ellos sobre el límite interprovincial Ramón Santos. A la prioridad de operarios santacruceños en su provincia, que dejó 800 chubutenses en stand by, se sumó un corte de ruta de trabajadores de Baker Hughes que impidieron el paso de trabajadores de Comodoro Rivadavia hacia Caleta Olivia.
La pelea por sostener los puestos laborales había mantenido juntos al gremialista chubutense Jorge Ávila con el santacruceño Claudio Vidal, a quienes se sumó el jerárquico José Llugdar. Pero la decisión del Gobierno nacional de acoplar los precios internos con los externos (mientras la OPEP acuerdo un recorte de la producción) incrementó la incertidumbre.
Operarios de SP se manifestaron ayer frente a la administración de YPF en Comodoro Rivadavia por aquel grupo de 800 petroleros en stand by, que también incluye a gente de San Antonio Internacional. Ellos trabajaban en equipos que fueron reubicados a Santa Cruz, donde YPF les prometió sostener el empleo y darles mejoras salariales a cambio.
Sin embargo, este año la compañía decidió por motivos operativos darle de baja a 14 "fierros" en el norte de Santa Cruz. Los comodorenses no volvieron a trabajar y la poca reactivación que hubo del otro lado de la cuenca fue para operarios radicados en tierra santacruceña, luego de un acuerdo con el sindicato de esa zona.
"La paciencia y la buena voluntad de los trabajadores se agotó", dijo ayer temprano el delegado de SP, Daniel Ruiz, afuera de la administración de la compañía. "Se iniciará un plan de lucha más duro contra la operadora YPF y evaluamos paralizar todos los equipos", añadió a El Patagónico.

LIMITE IMAGINARIO
Así, quedó trazada una virtual frontera que El Patagónico describió en su edición del martes 4 de octubre. El gremio de Avila no quiere abrir conflicto con su entidad hermana y por eso propuso que regrese el mínimo de equipos posibles para reubicar, aunque sea rotativamente, a los operarios de los yacimientos chubutenses.
Sin embargo, el mayor reclamo que moviliza a SP y SAI es que muchos de los trabajadores de ese grupo de 800 quedaron sin la recompensa de un sueldo al 70% por no tener actividad. Así, quedan suspendidos con un salario reducido hasta que haya reactivación en la cuenca.
Esta zona petrolera es la más afectada por la brusca caída de los precios internacionales dado que una parte sale a exportación. Chubut destina un 30% de su crudo Escalante al exterior y ahora corren peligro muchos puestos de trabajo.
En tanto, en Buenos Aires llamaron a los sindicatos para abrir las negociaciones de productividad. En concreto, son propuestas de las operadoras para desregularizar el trabajo en el campo. Redimensionamiento ante los nuevos precios, dicen las empreas. Flexibilización, los sindicatos.
Los referentes de YPF, PAE y Total presentaron ante el ministro de Energía, Juan José Aranguren, una propuesta para reformar el convenio colectivo en la Cuenca Neuquina. Apoyados por la relación con el sindicalista Guillermo Pereyra, quieren disminuir costos laborales para hacer operativamente viable la producción en no convencionales.
Si Neuquén adelanta un paso hacia la flexibilización, sería un antecedente que haría en correr desventaja a Chubut que rechaza esa discusión de plano.

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