Continúan los combates en Siria a pesar de la tregua anunciada por las potencias

El "ambicioso" objetivo de la tregua es detener la violencia en una semana para luego apuntar hacia un alto el fuego "duradero", para el cual se pondrá en marcha un grupo de trabajo que actuará en el marco de Naciones Unidas.

Los combates y los bombardeos continuaron ayer en Siria y sembraron dudas sobre la tregua negociada el jueves por Estados Unidos y Rusia para la próxima semana, y ratificada en una cumbre en Munich por el resto de las potencias mundiales y parte de la oposición siria.
Aviones rusos bombardearon los barrios de Al Ghantu y Al Dar al Kabira, al norte de la ciudad de Homs, en el centro de Siria, dejando un saldo de al menos 16 civiles muertos, según informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres.
Las naves rusas también continuaron atacando la localidad de Tel Rifaat, al norte de Alepo, la ciudad del norte del país que se ha convertido en el epicentro del peor drama humanitario actual en el devastado país.
Con cada nuevo bombardeo en esta región norteña, dominada por milicias islamistas y laicas desde hace años, más civiles se ven obligados a abandonar sus casas y tratar de alcanzar la frontera con Turquía, país vecino que en los últimos cuatro años y medio de guerra recibió a más de 2,7 millones de refugiados sirios en su territorio.
Sin embargo, con la última ola de desplazados, Turquía decidió cerrar la frontera y comenzar a construir campamentos gigantes del lado sirio del límite bilateral.
El vice primer ministro turco, Yalcin Akdogan, informó ayer en una entrevista televisiva que ya construyeron nueve campamentos del lado sirio, al lado de la frontera, y que un décimo se está levantando a unos tres kilómetros de allí.
En total, estimó que unos 100.000 desplazados sirios viven en esos nuevos campamentos, construidos a sólo unos kilómetros de los bombardeos del Ejército y sus aliados rusos y de los combates en el terreno entre soldados y milicias progubernamentales, por un lado, y combatientes islamistas e insurgentes, por otro.
La continuidad de los bombardeos aéreos y de los combates terrestres tiñeron inmediatamente de duda el flamante anuncio hecho ayer a la madrugada por los cancilleres de Estados Unidos y Rusia, John Kerry y Serguei Lavrov, respectivamente.
Ambos anunciaron desde Munich, Alemania, un alto el fuego en Siria en el plazo de una semana y la intensificación de la ayuda humanitaria en las zonas más afectadas, aunque persistieron las diferencias entre ambas potencias, sobre todo en lo relativo a la identificación a qué milicias opositoras son consideradas como "grupos terroristas".

DISIDENCIAS
Mientras Rusia, aliada del presidente sirio Bashar al Assad, considera que todos los grupos armados insurgentes son "terroristas", Estados Unidos y sus aliados occidentales y de Medio Oriente apoyan a milicias laicas e islamistas opositoras, con la excepción del Estado Islámico (EI) y el Frente al Nusra, la rama de Al Qaeda en el país.
El acuerdo se alcanzó luego de más de seis horas de negociaciones del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, que se reunió el jueves en Munich, en el sur de Alemania, para abordar la solución de la crisis en Siria y lograr que su gobierno y la oposición reanuden el diálogo.
De este encuentro participaron las principales potencias mundiales -con excepción de China- y la mayoría de la oposición insurgente apoyada por las potencias occidentales y sus aliados en Medio Oriente.
El "ambicioso" objetivo de la tregua es detener la violencia en una semana para luego apuntar hacia un alto el fuego "duradero", para el cual se pondrá en marcha un grupo de trabajo que actuará en el marco de Naciones Unidas, explicó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en una conferencia de prensa brindada junto a su par ruso, Serguei Lavrov y el mediador de la ONU para Siria, Staffan De Mistura.

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