Cresta Roja reactivó su producción y reincorporó a 1.300 trabajadores

La empresa avícola argentina Cresta Roja retomó ayer su producción gerenciada por un consorcio privado que restableció el ciclo productivo y reincorporó a 1.300 trabajadores, cifra que continuará creciendo paulatinamente con la recuperación de mercados internos y externos que garanticen la sustentabilidad, algo que fue valorado por los gremios que fueron partícipes de las negociaciones para reactivar este emprendimiento.

"Estamos en un 50% porque falta mucha gente entrar todavía; estamos contentos porque se reactivó, pero vamos a estar 100% contentos cuando entre toda la gente", señaló, en diálogo con Télam, en la planta de Esteban Echeverría, el delegado de la comisión interna Nelson Carballo que manifestó tranquilidad y expectativa en la culminación del proceso de recuperación productiva.
Para la puesta en marcha, ayer se reincorporaron 1.300 operarios de las plantas de Ezeiza y Esteban Echeverría que retomaron su actividad en el predio de ésta última localidad, donde la empresa cuenta con mayor capacidad logística.
Acerca de los plazos para la reincorporación de la totalidad de los trabajadores, Carballo explicó que "depende de la cantidad de faena que haya. En la medida que se incremente la producción, va a ir entrando la gente que falta. Para llegar a los 3.500, la planta tiene que faenar 360.000 pollos por día. El 23 de mayo estará faenando 180.000 por día".
El delegado gremial Nelson Carballo coincidió con las declaraciones de Santiago Perea, representante del consorcio gerenciador, en la observación de que el proceso de recuperación productiva "es bastante más rápido a lo que se esperaba".
"En tres meses y medio se puso en marcha una empresa que en diciembre estaba totalmente paralizada", dijo también a Télam Ignacio Werner, asesor del Ministerio de Producción de la Nación que estuvo a cargo de la coordinación de las negociaciones entre las partes.
Cresta Roja desarrolla el ciclo completo de la producción de carnes avícolas, desde la genética hasta la cría, la faena y comercialización mayorista en el mercado interno y la exportación.
Este ciclo contempla la cría de abuelos y madres, hasta llegar al pollo parrillero, que es el que llega a faena.

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