Cristina Irurzun, "La Gacela Patagónica" del atletismo

Su sobrenombre fue dado por el diario "La Gaceta de Tucumán", cuando la joven estudiante del Colegio Nacional Perito Moreno se coronaba triple campeona nacional en el "Jardín de la República" en 100, 200 metros y salto en largo. Algo insuperable hasta el momento para una sola atleta. Detrás de ella estuvieron sus padres que le hicieron ver la derrota desde el sentido común de la vida. Y no desde la tragedia misma. Esa formación, más la técnica de su entrenador Alberto Pocoví hizo que estudiara en forma libre y desde Comodoro Rivadavia la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de La Plata, para luego dedicarse al oficio y la docencia.

Los tucumanos no lo pueden creer, porque están acostumbrados a ver a los juveniles consagrarse campeones en algunas de las pruebas que se desarrollan en el Nacional de atletismo. Pero que una adolescente de tercer año del Colegio Nacional Perito Moreno sea campeona en tres disciplinas -100, 200 metros y salto en largo- no es algo que se vea todos los días; de hecho, eso pone a Cristina Irurzun en la historia grande del atletismo argentino, que ratificaría luego con diversas marcas.
El diario "La Gaceta de Tucumán" no sale de su asombro y pone el sobrenombre a la chica: "La Gacela Patagónica", no por su físico (mide 1,63 metro) sino por la velocidad con la cual la hija del viento se impone en los desafíos.
"La Gacela", el sobrenombre trasciende al nombre propio de la abogada y docente, y forma parte del equipo con el cual Antonio Pocoví comenzó a poner a la capital petrolera en el plano nacional. Con Eduardo Bernal aportando desde la Federación Chubutense y la puesta en valor en jóvenes como Irurzun, Ana María Campillay, Nazario Araujo, Carlos Heuchert y otros.

ESCRIBIENDO LA HISTORIA

Surgida de los intercolegiales del Perito Moreno, y con 13 años, Cristina se consagraba como campeona nacional en salto en largo en la ciudad de La Plata, una semana antes se había destacado en los nacionales de intercolegiales en Concepción del Uruguay.
"Eran momentos maravillosos y poco lucrativos. Yo tuve varios entrenadores, pero con Alberto Pocoví uno ya tenía cierta afinidad. Los entrenadores eran personas que no lucraban con los atletas. De hecho ni siquiera cómo jueces pedían algo. Eran otras formas de ver las cosas. El atleta no podía hacer publicidades por ejemplo, caso contrario dejaba de ser amateur. También contábamos con una Federación muy fuerte que era conducido por Eduardo Bernal. Donde incorporó a muchos profesionales de educación física y no. Y que aportaron a la Federación, como Valentín Gonzalo o mi papá Miguel que ofició de tesorero", sostiene Cristina "La Gacela Patagónica" a El Patagónico desde Santa Fe, donde pasa parte del año.
Fue en tercer año del colegio secundario cuando compitió en Tucumán, en una instancia nacional, y ganó en las tres pruebas que participó. Consagrándose campeona argentina en 100, 200 metros y salto en largo "al salir campeona nacional en las tres pruebas, en el diario 'La Gaceta de Tucumán' me pusieron el apodo con el cual luego me conocieron en todos los medios de la Patagonia", recuerda.
Ya en 6to grado del Departamento de Aplicación del Colegio Perito Moreno se destacaba en velocidad. Y para ese ese entonces El Patagónico la comenzaba a nombrar.
"En la secundaria había conseguido que la empresa Austral me diera los pasajes para ir a competir afuera. Porque había que medirse con los mejores. Entonces yo los viernes viajaba a Buenos Aires, donde sábado y domingo competía y el lunes por la madrugada retornaba a la ciudad, donde mis papás me esperaban con el guardapolvo para ir a la escuela".
Con una trayectoria impecable, se retiró de la faz competitiva cuando finalizó sus estudios de abogacía –rindió la carrera libre– en la Universidad de La Plata, y ya no contaba con su entrenador como formador, el doctor en Geología, ex olímpico de Londres 48 y entrenador de la selección de atletismo de Colombia.

DEPORTE Y ESTUDIO

"En la escuela se sabía que si yo llegaba con unos minutos de retraso era por un tema de la llegada del vuelo. Y como a mí me gustaba tanto las materias como el deporte no tenía dificultades en adaptarme. Por eso cuando llegó la hora de elegir facultad me incliné por abogacía en la Universidad Nacional de La Plata, donde cursé en forma libre. Salvo el último año de las prácticas", resume.
Cristina confiaba en sí misma. En sus capacidades y anhelos a conseguir.
"Yo de chiquita jugaba, jugaba corriendo o patinando. Y ya en ese entonces al ganarles a los demás sabía que contaba con capacidad para el atletismo. Además, fui muy estimulada por mis padres. Ellos fueron un sostén importantísimo para mí. Y luego, en el colegio primario, indudablemente por mí físico (delgada y de 1,63 metro) no iba a hacer bala ni disco, porque el cuerpo no me lo permitía. Pero en velocidad me salía natural. De hecho nacés o no con velocidad, es así", se sinceró.
En definitiva se puede mejorar la técnica, pero si no se nace velocista no se puede hacer tal.

LA DIFICIL TAREA DE SUMAR PROYECCION

"Hoy en día es difícil mantener el 'semillero' de atletas, y mucho más generar nuevos valores".
La frase de Cristina la ratifica en que por un tema de organización, ahora es mucho más fácil hacer carreras de calle o maratones. Donde solo hay que pagar para ser parte de la competencia.
Lejos de entrar en polémica, Irurzun rescata que solo el atletismo te hace construir una carrera en serio, donde para ir a una instancia nacional se necesita cumplir con una marca mínima.
"Yo no lo he analizado sociológicamente. Pero es cierto que las carreras de atletismo también tienen instancia para veteranos. Donde los mayores de 35 años tienen su espacio. En las otras pruebas, uno paga y obtiene una satisfacción. Y está muy bien que lo hagan. Pero no fue mi caso", sostiene.

LA MARCA

"Es raro que esas marcas no se hayan superado. En especial porque las mismas eran tomadas en décimas de segundo. Ahora es en centésimas, y con ello se incrementan las posibilidades de superar marcas establecidas. Por ejemplo, yo tengo una marca homologada de 12'' en 100 metros. Pero he tenido mejores tiempos en los entrenamientos, que al no ser homologadas no valen. Pero con esta nueva forma de tomar los tiempos serían mucho mejores, porque 11,19/100 sería ese tiempo. Y no 12'' como lo fue en mi tiempo", recalca.
Una cuestión de cómo medir el tiempo. Tal vez ello hubiera sido propicio para que Cristina Irurzun deje de ser la mejor marca nacional en los 100 metros. Para que deje de ser la dueña que un domingo 2 de julio de 1967, en el Estadio YPF (hoy Estadio Municipal), estableciera un récord legendario.
Desde aquel día, la plusmarca de la "Gacela Patagónica" permanece imbatible al tope de nuestras listas. Un par de semanas después, en Buenos Aires, volvería a clavar nuevamente los relojes en 12.0. Dichos registros le permitieron obtener el pasaporte para representar a la Argentina en los Juegos Panamericanos de Winnipeg '67.
En pleno siglo XXI estas actuaciones se potencian aún más, si se tiene en cuenta que en la Argentina, entre 2005 y lo que va de 2007, tan solo dos veces una atleta pudo quebrar el umbral de los 12 segundos. A pesar de que en la actualidad se poseen pistas sintéticas, calzados acordes y mejores métodos de entrenamiento.
Con el paso del tiempo dos atletas estuvieron cerca de los 12 segundos de Irurzun. La primera fue Marisol Besada en 1978, cuando con tan solo 17 años, se consagró campeona argentina juvenil con 12.1. Incluso, un año después en Uruguay, la trelewense correría el hectómetro en una décima menos, pero para esa época ya representaba definitivamente a Capital Federal. Más cercano a nuestros tiempos, en 1999 durante los nacionales de menores, Valeria Soplanes obtendría el primer lugar con 12.0, pero con excesivo viento a favor.
Cuarenta años después de aquellas actuaciones, estas marcas son las más antiguas entre todos los récords del atletismo local. Cristina Irurzun, que en 1964 sorprendió al coronarse triple campeona nacional de mayores con tan solo 18 años, fue la primera figura de proyección internacional que tuvo Chubut. Como dice el presidente honorario de la Federación de Atletismo del Chubut, don Eduardo Bernal, en sus memorias: "Luego vendrían otros valores. Pero el privilegio de ser la primera es y será de Cristina", según sostiene el que fuera el blog oficial de la Federación de Atletismo del Chubut hasta 2009.
"Además, no es solo una cuestión de marcas, sino de torneos nacionales e internacionales ganados", sostiene "La Gacela" que en números acumula 1 Juego Panamericano, 3 Campeonatos Sudamericanos, 5 títulos nacionales entre 1964 y 1972 y 6 récords provinciales a la actualidad.
En Tucumán ganó tres pruebas, que son tres campeonatos. Logro que repitiera en Comodoro Rivadavia cuando se dio el 1° Campeonato Nacional Juvenil en el 64, donde entre sábado y domingo se distribuían las pruebas. "Yo siendo juvenil optaba por pruebas cortas. Ya mayor entré en 400 metros, que solo da para otra prueba con mucho esfuerzo".
Con el paso del tiempo las marcas de juveniles y menores que consiguió la "Gacela Patagónica" fueron superadas por otras atletas. Pero por varias atletas a la vez. Hasta el momento no hay una atleta que la haya superado en todas las marcas en simultáneo.
En mayores todavía no hay una atleta que haya superado a Cristina en tres pruebas consecutivas. Ya sea los 12' en los 100 metros; 5,55 metros en salto en largo, 25'' en 200 metros y 58''1 en 400 metros.
A la hora de la verdad, Cristina no daba ventaja. Porque considera que solo Usain Bolt es hasta el momento el único humano que en 400 metros puede tener una mala largada y superar a sus rivales durante el recorrido.
Cuando las cosas no salían según lo esperado, Irurzun daba lugar al sentido común de la vida. Ese que desde niña le enseñó su padre Miguel (adepto al deporte de pelota a paleta).
"Mi papá siempre me decía 'mira que es mucho más difícil perder que ganar. Porque uno no se hace a esa idea de la derrota', y tenía razón porque cuando me tocó perder, perdí. Y uno si trabajó a consciencia se queda tranquila, porque podías hacer todo bien en la semana previa y ese día te podía bajar la presión o algo que no te haga rendir como tenías pensado", expresa.
De todas maneras, a pesar de las palabras de su padre, Cristina conoció la gloria desde que se inició. Superó con creces las pruebas y sorprendió a propios y extraños al conseguir marcas en distintas pruebas. Y su sobrenombre trasciende fronteras, porque fue una de las artífices del atletismo en dejar en lo más alto el nombre de la capital petrolera.

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