Cross Fit: el camino de la superación personal con elementos de la vida diaria

Subir una soga. Saltar un cajón. Levantar una pesa rusa o hacer ejercicios con un disco de peso son parte de los entrenamientos que se lleva a cabo en el espacio de actividad física que coordina el ultramaratonista Mario Oyola, y que representa una actividad distinta a la rutina de un gimnasio tradicional, donde asisten desde deportistas de diversas disciplinas, hasta personas que buscan estar en movimiento y salir del sedentarismo.

En el medio de la selva amazónica, o a mitad de camino en el desierto del Sahara, a Mario Oyola le dieron ganas de abandonar. Sentía que no podía más, pero por dentro el interrogante también le carcomía el alma ¿si llegué hasta acá (luego de meses entrenando en El Infiernillo) por qué abandonar? En especial luego de un entrenamiento que fue más allá de la rutina de los gimnasios tradicionales. Ejercitándose con movimientos que una persona en común lo hace en la vida diaria, ya sea levantando las bolsas de las compras (que pueden llegar a ser 5 kg por brazo) hasta levantar un cajón o arrastrar algo.
Por ello, y luego de entrenar en el cerro a cerca de 30 personas (muchas de ellas que venían desde Sarmiento los fines de semana) Oyola decidió abrir un espacio de acondicionamiento personal, que salga de la rutina de los gimnasios de pesas.
Así, luego de un año de planificación y la compra de los elementos de trabajo, el 18 de agosto del año pasado quedó inaugurado el "Cross Fit Dauk" en calle Saavedra 882, punto de encuentro de deportistas de diversas disciplinas hasta amas de casa que buscan salir de lo cotidiano, bajar de peso, romper la monotonía de otro tipo de entrenamiento y sentir que son ellos mismos los que pueden vencer los límites.
"Nosotros proponemos una clase de una hora reloj. De manera que cualquiera pueda contar con una hora para sí mismo. Donde no existe rutina (esa es la diferencia con los gimnasios), vos podés entrenar todos los días de tu vida y jamás vas a repetir una clase. Eso lo hace dinámico y divertido. Lo otro es que son ejercicios naturales (funcionales) que hacemos a diario. Y que lo pueden realizar todas las personas, de sentarse, pararse, levantar un objeto, tirar algo hacia arriba, subirse a un cajón, saltarlo. Por eso lo puede realizar desde un nene de 10 años hasta una abuela de 70. Desde una persona común hasta alguien super entrenado. Todos pueden entrar a hacer el mismo ejercicio, con la salvedad que cada uno lo va a hacer a su mayor intensidad personal", resume Mario Oyola, ultramaratonista y referente del "Cross Fit Dauk".
Del grupo inicial de 30 personas que entrenaban con Oyola en El Infiernillo - con el cual inauguró el "box"- en la actualidad son cerca de 180 personas las que practican el entrenamiento compuesto por ejercicios funcionales, constantemente variados y ejecutados a alta intensidad.

UNA ACTIVIDAD REGULADA
En dos espacios de 8 metros de largo por 6 metros de ancho, una veintena de personas empañan con su sudor los vidrios del punto de encuentro de los amantes del Cross Fit, donde poco más de la mitad son mujeres que se exigen con en la paralela, o levantando anillos de pesas.
Todo movimiento es sincronizado, cada uno de los que allí están ponen atención a su movimiento. No se trata de competir (la competencia es con uno mismo) sino de realizar con técnica las actividades que propone el coach.
"Mucha gente piensa 'no voy a venir a practicar Cross Fit porque me voy a lesionar'. Y en realidad, el ejercicio es para todas las personas, porque necesitamos salirnos del stress diario, de tu casa. De los problemas cotidianos que podés llegar a tener. Además, quien sostiene una regularidad de un mes u 8 clases ya comienzan a sentir algunos cambios. Primero en lo anímico, y segundo en lo físico.
Porque repito: el Cross Fit está asociado a las actividades y esfuerzos diarios que realizamos. De ahí también que muchos luego optan por colgar una barra en su casa o ensayar los ejercicios con el palo de una escoba. Esto es algo que vuelve más dinámica tu vida. Además luego de una hora de intensidad vas a sentir que te pasó 'un camión' por encima, y vas a dormir como un 'tronco'. Sin embargo te vas a sentir con pilas para querer hacer cosas. Vos fíjate que acá se paga por clase, o por paquete de clases que tienen una validez de 30 días y donde podés cumplirla en el horario más cómodo que te quede (NdE: tras un sistema se confirma o anula la asistencia mediante mensaje de celular). Y la generalidad marca que quien se inicia, suma más clases a si vida", sostuvo Oyola.

MOVIMIENTOS FUNCIONALES DONDE CADA UNO MIDE SU INTENSIDAD
Movimientos funcionales con sogas como complemento, o cajones. Es la realidad donde cada uno de los que asiste al box. Ya sean desde pilotos de motos, futbolistas, jugadores de rugby o quienes participan de carreras de aventura.
"Por naturaleza una persona es competitiva, pero nosotros no buscamos que compita con alguien en particular. Sino que se mida consigo mismo, por eso vas a ver que acá cada uno está concentrado en hacer el ejercicio lo mejor posible. Independientemente de lo que esté haciendo el compañero de al lado. La idea es llevarte a vos a superarte a vos mismo, con un trabajo regulado, donde se hace hincapié en la parte técnica. Porque no me gusta que la gente se vaya con lesiones. Acá es todo progresivo. Ya sea desde colgarse en las barras hasta trepar por una soga. Yo siempre prefiero que sepan la parte técnica, y luego la práctica. Entonces el riesgo de lesión es mínimo. A eso le sumamos el asesoramiento de una nutricionista, porque son muchos los que vienen con el objetivo de bajar de peso", recalcó.
Un espacio donde la gente se sienta cómoda, donde no solo sea un número más que paga una cuota y está sujeto a un horario independientemente de las eventualidades que le puedan ocasionar el faltar es la carta de presentación de Cross Fit Dauk, donde cerca de 180 personas asisten para vencer al "yo interno" que a veces (ya sea por comodidad, prejuicios o tabúes) le dice que no pueden hacer determinada actividad o trazar una meta en su vidas.
Al frente de ellos esta Mario Oyola, un ultramaratonista que midió su resistencia en los lugares más inhóspitos del mundo.
Entonces Mario se toma un respiro en la mitad de un ascenso de una montaña, o en medio de la arena del Sahara, y continúa adelante. Porque así como él, hay centenares de personas en la capital petrolera que no conocen de limitaciones.

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