Cuarenta años de pasión sobre dos ruedas

A los 58 años el piloto nacido en el departamento de Huaycama, en la provincia de Catamarca, sigue vigente. Comenzó a correr a los 18 y se mantiene en actividad. Viaja con su hijo Christian, actual campeón del MX Patagonia, y se prepara para la Copa Master que se correrá en Rada Tilly en el mes de agosto. "Me voy a morir corriendo", reconoce. Hace un tiempo intentó dejar la actividad, pero no pudo estar mucho tiempo sin acelerar su moto, y volvió.

por Carlos Alvarez
c.alvarez@elpatagonico.net

Forma parte de la leyenda del motocross comodorense y regional, y quiere seguir haciendo historia. A los 58 años, Julio Burgos sigue en actividad y le queda hilo en el carretel. Su pasión por las motos comenzó en su Catamarca natal, pero no había plata para comprar. Nació el 12 de noviembre de 1959 en Huaycama, departamento Ambato, y empezó a correr con 18 años.
Participó en carreras por toda la Argentina, y en los últimos tiempos empezó a ser un participe constante en el campeonato del Sur de Chile junto a su hijo Christian (26), con quien comparten la misma pasión.
Llegó al sur por trabajo, y formó su familia acá en Comodoro Rivadavia, y fue uno de los iniciadores del MX en la capital petrolera, en épocas donde corrían con jeans, botines petroleros, sin guantes, y apenas con casco. Las imágenes del ayer parecen insólitas, pero así comenzó el motocross en el sur de Chubut.
"Los inicios fueron con mi cuñado. El me incentivo, él corría en Catamarca con una Zanellita 175cc. Era chico y lo iba a ver a Darío Ovejero (ex campeón argentino que vendrá a la Copa Master en agosto), y esas cosas me quedaron. Allá no lo podía hacer porque la plata no alcanzaba, no había para comprar una moto, y ni siquiera para alquilarla. Recién cuando vine al sur pude juntar una plata y comprar una", recuerda el piloto de la categoría Master.
En Catamarca estudió en una escuela con orientación en Minería, y en esos momentos solo había oferta laboral en la provincia de Santa Cruz, en Río Turbio. Su espíritu aventurero lo trajo al sur, pero conoció gente en su paso por Comodoro y se quedó. "Vine al sur por trabajo. En realidad pasaba para Río Turbio, había estudiado en una escuela de minería, y cuando te recibías tenía la posibilidad de quedarte allá o viajar al sur. Hice Catamarca, Bahía Blanca, Comodoro y de ahí al Turbio. Me quedé un día en Comodoro, y conocí una gente que me dieron todo, ahí me quedé y empecé a escribir mi historia acá", apuntó el piloto.
Querido por todos en el ambiente del MX, Julio reconoce sin vueltas que lo mejor de tantos años arriba de la moto no son los campeonatos, sino los amigos. "Lo mejor de todo este tiempo en el motocross es sin duda la amistad que aún perdura. Eso es lo mejor sin lugar a dudas, con Carlitos "Monky" Alvarado, Julio Agüero que en esos tiempo era el rival a batir. Ellos habían armado un gran equipo, y uno trataba de imitar en todo sentido".

INICIOS CON JEANS Y
BOTINES PETROLEROS
Con un grupo de gente, amantes del motocross fueron los que comenzaron con el motocross en Comodoro Rivadavia. En la actualidad, solo se corre en el circuito Jorge Alí Ambros, que lleva el nombre de un referente de esa época, pero a comienzos de los 80 había circuitos en distintos sectores. Uno era en la zona de El Infiernillo, otro era en Manantial Rosales donde ahora ya está todo loteado y se comenzaron a construir viviendas.
"Nosotros comenzamos a correr con botines de petrolero y jeans. Nadie tenía guantes. Eran otras épocas, uno ve las fotos ahora y te matas de risa, pero fue así. Había un grupo de periodistas con Oscar Costes, y 'Lalo' Alvarez que colaboraban en todo sentido. Ellos conseguían los trofeos, y el apoyo. Con lo que sobraba hacíamos asado para todos. De a poco fuimos mejorando hasta que logramos tener buenas motos, al principio eran motos de calle. Una vez que nos acomodamos, empezamos a pelear los campeonatos saliendo campeón varias veces", aseguró con una sonrisa sobre los inicios. Julio pasó por todas las categorías, las nacionales Zanellitas, pasamos por las Promocionales con motos importadas, y después la Junior hasta llegar a la Master.

EL DESAFIO DE
LA COPA MASTER
Julio viajará el fin de semana hasta San Luis con su hijo Christian que participará en la Copa Federaciones con el equipo de Chubut, pero para él su próximo objetivo es la Copa Master que se correrá en el circuito "Jorge Alí Ambros" de Rada Tilly, que reunirá a los pilotos con más experiencia de toda la Argentina, y servirá para que varios corredores locales regresen a la actividad. "La Copa Master es algo que veníamos peleando desde el 2005, y me pone contento. Había que reactivarlo, y lo conseguimos. Es una prueba que se hacía en Bariloche, y siempre insistía con Jorge Bucemo para que consiga el permiso. Es lejos Comodoro para que venga la gente del norte, pero se hará en agosto, y ojalá que todos los años se pueda hacer acá. Hay un montón de pilotos grandes que quieren volver, y no tengo dudas que será un éxito", apuntó Burgos.
Es una pasión que no se acabará. Reconoce que hubo una época que pensó en dejar, pero fue más fuerte. El arma, y mantiene las motos para poder correr durante el fin de semana. "Yo laburo hasta pasado el mediodía, tengo toda la tarde libre y tengo tiempo para la moto. El mantenimiento lo hago yo, y es una cosa linda. Ojalá Christian siga con todo eso. Para mí significa mucho que mi hijo esté a la par en el motocross. Tenemos infinidad de viajes juntos, siempre lo hicimos juntos. Viajamos al norte, a Chile también vamos seguido porque estamos participando allá del campeonato. El comenzó a los 7 años, y es algo maravilloso compartir esta pasión", sentenció.
A los 58 años mantiene en su casa una especia de museo personal. Hay una de las primeras motos que utilizó para correr, entre tantas otras cosas. Los recuerdos se le cruzan en la mente, pero agradece que nunca sufrió accidentes fuertes. Uno de los últimos fue en Caleta Olivia, corriendo el MX Patagonia, pero solo fue un susto. "Golpes y caídas he tenido, pero el último fue muy fuerte. Fue en la anteúltima fecha en Caleta Olivia. Yo hablé con los organizadores en la previa, y les dije que hagan un circuito para motocross, pero era una mezcla de motocross y supercross, y eso conspiró. Hay un par de pilotos Pro, pero el resto somos del montón", asegura sonriente.
No ve cerca el retiro. Ya una vez intentó alejarse del motocross, y no pudo. Fueron casi dos años sin acelerar en un circuito, hasta que se dio cuenta que lo hacía feliz correr, y por eso volvió. "Una vez quise dejar, pero no se puede. Es más fuerte el motocross. Estuve cerca de dos años que no corrí, y me sobraba tiempo por todos lados. Cuando vos tenes una moto la trabajas todo el tiempo, siempre hay algo para hacer. Las ganas de correr siempre están, pero ahora los reflejos no son los mismos. Yo me voy a morir corriendo", confiesa sonriente uno de los pilotos con más trayectoria en el motocross comodorense.

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