Cuestionan que las víctimas de delitos son "arrastradas a la categoría de cosas"

El propio coordinador provincial del SAVD, Luis Amarfil, expuso que los derechos de las víctimas enumerados en los códigos de procedimiento "son meramente enunciativos y están vacíos de contenido"

El propio coordinador provincial del SAVD, Luis Amarfil, expuso que los derechos de las víctimas enumerados en los códigos de procedimiento "son meramente enunciativos y están vacíos de contenido". Esos derechos en la práctica "quedan muy restringidos, casi nulificados, pues las víctimas sólo participan del proceso en la medida en que son útiles a la administración de justicia".
El especialista del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD) analizó que las víctimas tienen el derecho de recibir un trato digno y respetuoso por parte de las autoridades policiales y judiciales que intervienen en la investigación de un acto delictivo. Ello se debe a la protección de la integridad física y moral, inclusive de la familia.
Sin embargo, gran parte de esos derechos quedan licuados en la realidad de los tribunales que colapsados por el número de expedientes "sienten que la víctima les molesta cuando concurre a reclamar; entonces nuevamente es revictimizada”, aseguró Amarfil.
Parece ser que no alcanza con realizar una enumeración taxativa de los derechos de las víctimas, sino que "se trata de materializar esos derechos con un valor superlativo".
Bajo ningún punto de vista –sostiene el coordinador del SAVD—, "negamos los derechos y garantías que rodean al imputado. Solo bregamos por hacer visibles, por llevar lo más alto posible los derechos de las víctimas. Nadie conoce como nosotros —después de las víctimas por supuesto— lo que sufren no sólo por el hecho, sino por el calvario que de ahí en adelante les toca atravesar".
El Código Procesal Penal de Chubut le dio una participación muy importante a la víctima y la facultó para ejercer sus derechos, pero "el cosificar a la víctima, el verla durante tanto tiempo como un mero instrumento del proceso, creó un paradigma que se ha hecho carne". Por ello, propone que la atención debe concentrarse en la víctima y no en el proceso.
Desde la perspectiva victimológica, "creemos que aquel viejo paradigma cosificante de la víctima, que solamente la tenía presente como objeto de prueba, todavía campea en nuestra praxis cotidiana y para llegar a cambiar esos modelos estructurados es necesario un cambio cultural de la praxis judicial".
Con una mirada optimista, el especialista en víctimas del delito afirmó "se ha avanzado mucho en la materia y somos muy conscientes de que aún restan cosas por hacer; la práctica nos indica que estamos en la senda correcta y en un proceso de evolución".

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