Daniel Encinas, el "Loco" que no se quiere ir del arco del "Lobo"

Se crió en la casa del niño y empezó a jugar al fútbol en la Séptima División de Deportivo Portugués, con el "Beto" Bellido como DT. También estuvo una temporada en USMA, cuando el técnico de Newbery no lo quiso, pero volvió al club del barrio 9 de Julio y se retiró ahí del fútbol oficial. Fue entrenador de arqueros cuando estuvo Jorge Izquierdo, y dos de sus hijos juegan en el "aeronauta". Uno hace lo mismo que él, evitar los goles, y el otro es enganche. Actualmente ataja para el club de sus amores en la Liga de Veteranos con 43 años.

El fútbol llegó de casualidad a su vida cuando era chico y lo tomó como estilo de vida. Daniel “Loco” Encinas tiene 43 años, y ataja actualmente en los Veteranos de Jorge Newbery. El club del barrio 9 de Julio lo recibió cuando tenía doce años, y si bien se fue una temporada a USMA, casi toda su carrera la hizo en el “aeronauta”.
Se crío en la casa del niño con su hermano Juan, cuatro años más grande que él, y se toma un tiempo para recordar como inicia su carrera deportiva con el fútbol. Inmeditamente se le viene a la mente la gente de la Cruz Roja que en ese momento lo iban a visitar, y hacían diferentes actividades para contener a los chicos que no tenían un hogar. En el Comodorito 85 armaron un equipo de fútbol y fueron a participar. A la hora de comenzar a jugar, alguien dijo: “que ataje Dani”, y él no se negó. Al poco tiempo, un conocido de la casa del niño le ofreció ir a entrenar al Deportivo Portugués y se sumó a la 7ª División.
Estaba el “Beto” Bellido como entrenador quien le dio los primeros consejos, pero los colores por Jorge Newbery pudieron más. Su hermano ya estaba en la institución, y por eso se fue al “Lobo”, donde hizo las categorías formativa, y debutó en Primera División con 18 años.
"Yo me críe en la calle. Lustraba botas, vendía alfajores en la terminal, vendía diarios. Siempre me las rebusque, y lo que siempre recuerdo de esa época es que yo mismo me compre mis primeros botines para poder jugar. Eran unos 'Fulbencito' y me los compre en el Rey del Once", comenta Daniel en una charla con El Patagonico.
“En esa época vivía con mi hermano Juan que era cinco años más grande que yo. El tendría 12, y yo 8 años. No fue ni buena ni mala mi infancia, fue complicada, fue difícil, sin mi mamá que no la conocí. Por eso mi papá tenía que trabajar y no me podía criar. Me formaron como persona en la casa del niño, y hoy soy un agradecido", remarcó.
El “Loco” nació en provincia de Buenos Aires, y su papá también fue arquero. Hizo las categorías formativas en Independiente de Avellaneda, pero no llegó a Primera. Con 43 años trabaja en la empresa petrolera San Antonio, donde es enganchador. Tiene cinco hijos, de los cuales dos están en las inferiores de Jorge Newbery. Ramiro (15) es arquero y está en la Reserva, mientras que Thomas (18) es enganche. La pasión es compartida, y siempre trata de acompañarlos y aconsejarlos en el fútbol. Cuando su trabajo se lo permite, los va a ver, pero solo les habla del partido si sus hijos le preguntan. Admite que el fútbol ha cambiado, y no se parece en nada a sus tiempos donde las canchas eran todas de tierra, y había que ‘pelarse’ para jugar y ser titular.
"Un arquero debe tener mucha personalidad. No cualquiera está bajo los tres palos. Siempre digo que es un espectador de lujo. Vos miras todo, las tribunas, el juego en sí. Y tenes que estar atento todo el tiempo. Si tuviste 89 minutos excelentes y en la última le pifiaste, te matan. Y a la inversa es igual para el arquero. Si en la última jugada tapaste la pelota del partido, al otro día sos tapa del diario", analiza.
En su etapa en Jorge Newbery lo tuvo a Jorge Bersán, y el destino quiso que en la actualidad su hijo también sea dirigido por el mismo entrenador. Cuando lo afirma, recuerda cómo eran los entrenamientos en esa época. "Bersán te regaba con la manguera el área. Se formaba un barro terrible donde te resbalabas. Siempre fue un 'loco'. Ahora que volvió al club y presentaron el cuerpo técnico, los jugadores se presentaron y mi hijo le dijo Encinas. Y le preguntó si era hijo mío, y le dijo: vas a durar poco y se entró a reír", comenta.
Daniel Encinas tuvo varios técnicos como el "Hueso" Barrientos, el "Huevo" Guerreiro y Osvaldo Santana. "A Osvaldo yo le estoy agradecido. Siempre me aconsejó y no solo en el fútbol, sino en la vida. Me enseño mucho. En Newbery estuve cerca de una década, pero en una temporada me fui a USMA porque el técnico me dijo que no me iba a tener en cuenta. El "Hueso" Barrientos era y por eso me fui. Estuve una temporada, y volví para ser titular", sentenció.
El “Loco” asegura que atajar en Newbery es diferente. No quiere menospreciar el resto de los equipos, pero lo explica así: "cuando me fui del club me di cuenta lo que era jugar en Newbery. Sin desmerecer, es otra cosa. En Jorge Newbery tenés otra presión. Siempre hay que ganar, y en los otros clubes esa presión no la sentís. Debute con 18 años, y había grandes jugadores como Víctor "Pampa" Acosta, Albornoz, la "negra" Mansilla. Era tremendo", recuerda.
Daniel recuerda con cariño la etapa en la que lo llamó Jorge Izquierdo para colaborar con los arqueros. “Fue un lindo momento. Yo estaba en las inferiores y el cuerpo técnico de Izquierdo no tenía alguien que este con los arqueros. Me hizo bien que me llamen, me hizo bien colaborar con el club. En ese tiempo estaba Martín Tula, un arquero tremendo. De los mejores que vi, con una reacción de piernas impresionante. Con cinco años menos, y diez centímetros más no estaría en Comodoro Rivadavia”, afirmó.
El “Loco” pasará un día del padre particular. Trabajando en el campo, y lejos de sus afectos, pero sabe que lo importante es el día a día. “Uno sabe que el día es especial, pero es más importante dedicarles tiempo. Yo cuando bajo trato de acompañarlos la mayor parte del tiempo”, resaltó.

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