Daniel Larrauri, el ciclista que hace huella al andar

Se formó como arquero y defensor en el Huracán del 76, en una época donde lo que sobraba era jerarquía de juego. Cuando cumplió 4 décadas se dedicó a competir en dos ruedas. Así lo que fue un hobby se convirtió en múltiples campeonatos argentinos. Recorrió diferentes pistas del mundo, no solo le ganó a diversos campeones, sino también la pelea contra la gota. "Siempre fui aguerrido, me gusta sufrir, cuándo más difícil el camino, más lo disfrutó", sentenció.

por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net

Once mil dólares cuesta aproximadamente una bicicleta de mountanbike, cada neumático cerca de 2500 pesos argentinos –ahora vienen sin cámara- y ser parte en distintos circuitos del mundo incrementan el presupuesto de Daniel "Popi" Larrauri, 59 años y múltiple campeón argentino de ciclismo de montaña. Además desde mediados de 2016 es vicepresidente de la Federación Argentina de Ciclismo de Montaña.
A "Popi" el dinero no le inquieta, ni siquiera los logros. Está acostumbrado a "sufrir", sostiene. Ya sea como hincha del "Rojo" de Avellaneda o a la hora de emprender un nuevo desafío. Aunque sostiene que Independiente está en pleno ascenso.
"Yo me dediqué al ciclismo de montaña cuando pisaba los 40 años. Ya me había relacionado con la actividad como dirigente porque mi hijo Alfredo 'Firu' Larrauri corría. Y como siempre me gustó salir a dar vueltas con la bicicleta (hizo sus primeros pasos en su José de San Martín natal) le empecé a agarrar el gustito", sostiene quien lleva el mote gracias al ex piloto argentino de Formula 1, Oscar Rubén "Popi" Larrauri.
Antes de ello, su primer amor fue la redonda. Y como fiel vecino del Rincón del Diablo, fue Huracán el equipo donde aprendió los primeros fundamentos. Primero como arquero, hasta que se lesionó el hombro derecho y cambio los guantes por la última línea.
"En Huracán llegué como titular hasta la Reserva, tuve alguna que otra titularidad en el arco en partidos amistosos. Pero hablamos del 'Globo' del 76, donde lo que sobraban eran 'mostros' del fútbol. No solo en el arco sino en todas las líneas. Entonces para un pibe como yo el poder disfrutar de eso ya era más que gratificante", sostiene.
Cuando se alejó del "Globo" se dedicó a jugar en La Liga de los Barrios, pero esa bicicleta rodado 26 que su padre le regaló de niño seguía siendo una fija a la hora de dar una vuelta.
"De pibito andaba por la ruta, pero más que nada por andar y despuntar el vicio. Ahora no puedo estar un día sin salir a dar una vuelta", resalta.
Una "vuelta" para "Popi" es ir desde la cancha de Huracán hasta kilómetro 8 o Caleta Córdova, o en su defecto hasta Rada Tilly.
Los días que no se puede hace "rodillo", pero la bicicleta adaptada sin ruedas bajo techo no le calma la ansiedad. Incluso gracias a las dos ruedas, no solo sumó títulos, sino también salud.

LARGADA
Daniel Larrauri hacía tiempo que se la había jugado por trabajar en forma independiente en su taller mecánico. No se apichonó ante las dificultades, por eso se tomó con naturalidad cuando le dijeron el Berutti y Gosio que la empresa cerraba y se quedaba fuera de la relación de dependencia.
"Siempre me di maña, ya cuando trabajaba en Berutti y Gosio arreglaba autos en mi casa. Así que cuándo nos comunicaron del cierre fue tiempo de afrontar el trabajo desde otro lugar", comenta.
Para ese entonces, "Popi" estaba gordo. Y la gota –forma de artritis caracterizada por dolores agudos, enrojecimiento y sensibilidades de las articulaciones- lo tenía a maltraer.
Por eso, una consulta a la doctora Silvia Tejo fue fundamental para dar una vuelta de rueda.
"Me llevó mi hija Marcia. Y yo lo único que hice fue cumplir al pie de la letra. Recuerdo que la doctora me dio una serie de pautas desde la alimentación hasta salir a caminar y me dijo que vuelva en 15 días. En la segunda consulta había perdido kilos y andaba mejor. Entonces me dijo que vuelva dentro de un mes. Cuándo retorné no me había reconocido la médica. Entonces me dijo 'usted ya aprendió, no hace falta que vuelva a venir' ", recuerda.
A partir de allí comenzó a caminar, a involucrarse más con la bicicleta y la geografía de la capital petrolera. Sumó gimnasio, y cuando se dio cuenta ya estaba en la línea de largada de un Argentino en Córdoba.
En la actualidad, dentro de unas semanas va a correr con su hija Marcia en un Argentino por parejas. No le preocupa, porque si hay algo que "Popi" vio y no entiende es como el deporte en vez de unir hace todo lo contrario.
"No es necesario estar peleando. Yo he visto padres que insultan al hijo y viceversa, o compañeros de equipo que se pelean entre ellos. Y esto es para disfrutar, independientemente de cómo te vaya en los resultados. Y este año vuelvo a Tucumán después de 3 años de ausencia porque esa fecha siempre caía cuando tenía que correr el Mundial", afirma.
En el Jardín de la República, Marcia Larrauri y su padre "Popi" se medirán en una prueba que el referente de ciclismo de montaña define como una carrera "cooperativa".
"En más de una ocasión corrí por parejas, y siempre tuve que esperar o hacerle el 'aguante' a mi compañero. Pero no por eso me desespero. Vas a disfrutar, no a pasarla mal. La última vez en parejas fui con Cardozo y terminamos 10°, así que anduvimos bastante bien", expresa.
Sobre una distancia de 62K con distintos tipo de relieve será el desafío de la dupla Larrauri. Pero para "Popi", que conoce infinidad de circuitos en el mundo, la dificultad es lo que menos lo inquieta. De hecho (confiesa) a mayor dificultad mayor es el entusiasmo. Tal vez por ello nunca optó por competir en el ciclismo de ruta.

UN CAMINO ESTRECHO
"En el recorrido, un combo de circunstancias juegan a favor o en contra del ciclista del montaña. En la esencia, uno tiene que contar con el 'ojo' para sortear los diferentes escollos. Además de la reacción a tiempo para aplicar la técnica adecuada. A eso súmale la habilidad para saber cuándo sobrepasar a tu rival. Porque empezamos todos con un camino ancho, pero luego el camino o la huella se hacen angosta. Entonces las posibilidades son más estrechas. También podes pinchar una rueda, caerte o romper la bicicleta. Son muchos los factores que se ponen en juego a la hora de largar. Incluso si el que termino delante tuyo hizo un tiempo mayor al 80% de tu tiempo quedas fuera de carrera", aclara.
Las novedades en cuanto a la fabricación de las nuevas bicicletas tampoco le sacan el sueño. Porque "Popi" más que un mecánico de autos, es un 'artesano". La prueba más fehaciente es la camioneta utilitaria que adecuó como casa rodante, con baño incluido, para que su compañera de toda la vida (que tiene disminución visual) pueda disfrutar las travesías a la hora de decir presente en distintos puntos del país.
"Antes pinchabas y cambiabas la cámara y la vida continuaba. Ahora con las cubiertas sin cámara, lo que se revienta es la rueda. Esto te implica un tiempo de 2 a 5 minutos para cambiarlas, en caso que el circuito no cuente con centros de reabastecimiento. Cuando es así, vos haces de ciclista y mecánico".
Curtido en caídas, derrapes y demás eventualidades Larrauri comenta que los más jóvenes 'rompen' más seguido porque son más atolondrados para salir. Y él pisando los 60 años va midiendo los riesgos.
Pero nunca un porrazo lo hizo dudar. De hecho el único golpe que le llevó preocupación fue durante el reconocimiento del trazado del Mundial de Brasil, donde se encontró con una pendiente muy inclinada y de superficie de pedregullo. Por eso a la hora del descenso la suerte ya estaba echada.
"Desde el vamos si ya te plantas mal en una bajada, lo único que te queda es tratar de concluirla lo mejor posible. En mi caso cuando ya pisé un poco el freno ya no había marcha atrás", recuerda.
Larrauri cayó en modo "bolita" (como le gusta decir) y la peor parte se la llevo detrás del hombro derecho. El mismo que lo postergó del arco de Huracán.
"Fue en entrenamiento. En realidad siempre el circuito lo camino, pero esta vez se me ocurrió reconocerlo en bicicleta. Por eso cuándo dudé, la suerte ya estaba echada. Pero con distensión del hombro participé igual. Uno a la larga se acostumbra a caer, te haces un ovillo y listo. También te puede pasar que el que va adelante tuyo se caiga y no hay nada por hacer".

EL AMOR EN DOS RUEDAS
Una bicicleta rodado 26, sin nada más que lo fundamental, pero que "Popi" le sacaba el jugo y la hacía todoterreno fue su primer amor. Luego salir a rodar y sumar compañeros consolidó su pasión.
"Yo tengo muchos amigos en Ruta, pero me gusta la montaña. Para mí el mountanbike es sinónimo de adrenalina. Y el circuito te obliga a estar siempre atento a lo que se presenta. En definitiva, en montaña corrés vos solo, no tenés nadie que te ayude. En Ruta te podés poner detrás de un pelotón".
Coraje, mucha técnica y fuerza, son tres características fundamentales que enumera a la hora de competir.
"Siempre fui aguerrido, me gusta sufrir, cuándo más difícil el camino, más lo disfrutó. Por eso cuando empecé a andar y me di cuenta que andaba relativamente bien, fui de menor a mayor. Así lo sigo haciendo. Primero como dirigente, porque mi hijo ya corría y no había algo institucional detrás. Probé un Argentino y terminé 11° me parece, y de a poquito fui probando. Después se me hizo parte de la vida. De hecho sufro cuando no salgo a dar una vuelta, en un deporte que no ganas nada si uno lo mide desde el bolsillo", sostiene.
Todos los días sale a dar "una vueltita", porque afirma que para ciclismo de Ruta tenés que tener fondo y velocidad. Pero para mountanbike tenés que contar con 'más aire' porque el relieve te gasta más aeróbicamente, subís, bajas. Varía la intensidad. Entonces el desgaste es mucho mayor.
"Cada carrera nuestra tiene un promedio de una hora y media o cuarenta de duración. Depende de la categoría. La largada es todos juntos y por mangas, salvo los Argentinos que se largan por división. Y ahí es dónde se nos complica, porque los más jóvenes son más rápidos, y a la segunda vuelta los tenemos detrás de nosotros. Entonces la preocupación pasa por el que va adelante (que no te descalifique si te saca una marca cercana al 80% de la tuya). Y los de atrás que te apuran. Pero en definitiva de trata de conocer un camino, que a medida que avanzas se hace más estrecho y complicado. Con piedras y obstáculos en el trayecto. Luego está en uno saber discernir y saber por dónde vos vas a elegir andar, si te vas a basar en tus propias decisiones o pasar por donde alguien ya hizo huella. A veces tenés tiempo para evaluar y elegir. En otras ocasiones decidís en milésimas de segundo. Y ni siquiera eso te asegura el éxito, pero ni siquiera eso me quita la tranquilidad", concluye.

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