Daniel Muchnik: "si comprender es imposible, conocer es necesario"

"La palabra 'genocidio' nace para nombrar las atrocidades más indecibles de la historia, cometidas contra grupos humanos asesinados por pensar diferente, por no compartir una nacionalidad o una creencia", explica el licenciado en Historia y periodista, sobre el tema central de su reciente obra editada por Paidós.

Desde la historia del hombre, que nos deja marcado a fuego que la violencia de los genocidios se repite generación tras generación, Daniel Muchnik lleva a sus lectores, de un modo crudo pero didáctico, a recorrer "ese túnel oscuro donde, con esfuerzo, aparece una tenue lucecita".
En "Todo lo que necesitás saber sobre los genocidios del siglo XX" (Paidós), Daniel Muchnik (licenciado en Historia y periodista de vasta trayectoria en medios nacionales e internacionales) explica que si bien la humanidad supo desde siempre de la efectividad de las guerras y las matanzas para adquirir poder y territorios, recién en el siglo XX comenzó a pensar "la eliminación de la propia especie humana como una posibilidad".
"En este contexto nace la palabra 'genocidio' para nombrar las atrocidades más indecibles de la historia, cometidas contra grupos humanos asesinados por pensar diferente, por no compartir una nacionalidad o una creencia", explica sobre el tema central de su reciente obra.
Muchnik contó a Télam que viene "estudiando el siglo XIX y XX desde hace 30 años y leí mucha bibliografía vinculada a las conmociones sociales en esos 200 años. Mi tesis dio origen a mi libro 'Negocios son negocios. Los empresarios que ayudaron a que Hitler tome el poder'. También sigo mucho a los historiadores ingleses especialistas en hitlerismo y el proceso en la Unión Soviética, y con lo que sucede en la actualidad noto que todo lo malo vuelve a repetirse".
Muchnik considera: "matar al prójimo no fue, ni es, patrimonio de una determinada ideología".
Y es así, entonces, que recorre y explica el origen de genocidios como los sucedidos en la Primera Guerra Mundial, el armenio, el "terror ruso", el judío durante la Segunda Guerra, el español en la Guerra Civil, sin pasar por alto los crímenes cometidos en Vietnam, Camboya, Indonesia, Ruanda o Yugoslavia.
El autor sustenta su recorrido por estas tragedias humanas sobre la teoría de Raphael Lemkin, abogado polaco autor de la definición de genocidio. Y es justamente debido a ello que lo sucedido con las dictaduras en América latina -"con la única excepción de Guatemala donde los militares se propusieron aniquilar a la población indígena", aclaró- fue considerado como "crímenes de Estado", motivo por el que no fue incluido descriptivamente en su libro.
Al ser Lemkin, por otro lado, un autor anterior al director académico del Museo del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem, Moti Shalem, Muchnik no consideró la diferenciación que este observara entre los conceptos "genocidio" y "holocausto". Para Shalem "el holocausto es también un genocidio, pero no todo genocidio es un holocausto. El holocausto no se caracteriza por la cantidad de dolor del sacrificado porque no existe una escala de dolor. Es el odio por el odio mismo. El genocidio, en cambio, es matar a un pueblo por consideraciones políticas y territoriales".
"A los judíos, los alemanes los buscaron hasta en Shanghái para asesinarlos, no había territorio. Esta es la diferencia entre un holocausto y un genocidio", describió Shalem, tal vez dándole una mayor comprensión al uso específico de estos términos.
Muchnik, sin embargo, explicó: "genocidio proviene del griego y significa, etimológicamente, matar a un pueblo".
Lemkin lo definió como "la aniquilación total o parcial de un grupo nacional, racial o religioso, incluyendo como genocidas a quienes la ejecutan, incitando el odio contra los grupos perseguidos".
También calificó al holocausto "como una expresión griega que significa 'todo quemado', que alude a un tipo de sacrificio". Y definió a 'shoá', que suele utilizarse como sinónimo de holocausto, como "un vocablo hebreo que en el Antiguo Testamento se traduce como 'calamidad', 'destrucción' o 'ruina'".
Parafraseando a Primo Levi, Muchnik, por último, consideró: "si comprender es imposible, conocer es necesario porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo".
Las últimas noticias de violencia por odio racial o mesianismos extremistas parecen indicar que al menos una parte de la humanidad vuelve a caminar sobre estos pasos en una danza macabra que ya conoce pero de la que no aprende.
Y bajo esta nefasta expectativa que presentan a diario las noticias, el nuevo libro de Muchnik resulta necesario para comprender, activar la memoria, y estar preparados para denunciar a los nuevos-viejos odios sin tapujos ni definiciones incorrectas.

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