Daniela Santos, a un año del descubrimiento

Ella fue la primera en ser notificada del triple homicidio. Recordó ante El Patagónico aquel fatídico día. Contó sus sensaciones y el dolor que siente. Apuntó contra Claudio Lamonega.

Sarmiento (enviados especiales)
"A esta misma hora estaba Lamonega acá". Con esas palabras, Daniela Santos -hermana menor de Marisa Santos y tía de Victoria y Lucas, de quien además era madrina- recibió ayer a El Patagónico, que viajó a Sarmiento para seguir de cerca el juicio por el triple homicidio ocurrido el 23 de noviembre de 2014.
La entrevista fue en su casa de la calle España, y a solo dos horas de que se cumpliera el primer aniversario del hallazgo de los cuerpos, el momento más terrible de su vida, según confesó.

Recién decías que a esta misma hora hace un año Lamonega estaba acá. ¿Qué recordás de ese día?
El vino acá y a las 2 y 5 se fue porque yo tenía guardado el último whatsapp que le mandé a mi hermana. A mí me sorprendió cuando lo vi porque nunca había venido a mi casa. Vino a pedirme el teléfono de mi prima de Comodoro. Me dijo "tu hermana se fue a Comodoro y no atiende mensajes ni llamadas". Lo noté nervioso, pero bueno... traté de conseguirle el número y todavía le dije "Claudio, no te preocupes... sabés cómo es mi hermana". Porque ella te decía ya vengo y capaz volvía tres días después.
A mí no me preocupó en ningún momento. Todavía le dije "yo viajé por esa ruta y accidente no fue". Pero cuando le dije así se puso nervioso, enojado. "Pero yo vine dos veces ayer y vos no estabas" me dijo. "Bueno, pará", le digo. "No estaba porque había salido; me había ido al campo con mi marido y mis hijos". Entonces cuando se fue le mandé un mensaje a mi hermana y al ratito me llama el marido de una prima mía diciéndome que me llegara a la casa de Marisa porque "algo pasó; hay un patrullero acá".

¿Y qué pensaste?
Que le habían entrado a robar porque este hombre me había avisado que mi hermana se había ido. Fui para allá pero sin imaginarme con el desastre que me iba a encontrar. Es más, cuando llegué había un policía en la puerta y yo quise entrar directamente y no me dejaron. Le dije "soy la hermana, ¿qué paso?" y me dijo "la señora de la casa está muerta".
Imaginate, yo no podía entenderlo. Le digo "acá han entrado a robar y han matado a otro si Lamonega estuvo en mi casa recién y me dijo que mi hermana se había ido a Comodoro, no puede ser".
Empecé a llamar a mis sobrinos y por supuesto nadie atendía, y lo que hice fue llamar a mi marido... fueron mis primas. El policía me preguntó si mi hermana estaba depresiva, si tenía armas y no, mi hermana era una mujer hermosa, llena de vida. Ella siempre les solucionaba la vida a todos, igual que mis sobrinos.

¿Y vos sospechaste de Lamonega?
La verdad no, pensé que le habían robado, que era una pérdida de gas, pero cuando me dijo mi papá que el arma la tenía ella no tuve dudas. Mi hermana no tenía enemigos, mis papás no estaban y él (Lamonega) aseguró que esa noche había dormido ahí. Desde ahí nunca más tuve contacto con él, pero la verdad es un día que la verdad mejor no acordarme. Sentí que me moría, se me aflojaron las piernas.

¿El jueves 20 fue el último día que la viste?
Si porque había paro docente, yo soy psicopedagoga y trabajo en una escuela. Fui con mis hijos e incluso me había dicho que nos juntáramos el fin de semana a cortarle el césped a mi mamá, pero quedó todo en la nada. Yo justo me vine para acá y surge lo de mi primo en el campo y me fui.

¿Y hoy cómo vivís con la fecha y el juicio?
Para mí es mucho más triste un día como hoy que un día como ayer. Yo lo sacaría del calendario al 24 de noviembre. Ese día sentí sensación de muerte, es un dolor muy grande, algo inexplicable porque la muerte forma parte de la vida, pero con un accidente o una enfermedad, no con un loco enfermo que te arrebate la vida de esa forma.

¿Por qué creés que lo podría haber hecho él si es que lo hizo?
Es que no hay dudas que lo hizo él. Y lo hizo porque es un enfermo, un psicópata. No tiene motivos porque nadie tiene derecho a sacarle la vida a nadie. Lo que debería haber hecho, si estaba cansado de mi hermana y mis sobrinos, era agarrar sus cosas e irse; o pegarse un tiro él si estaba tan complicado, pero yo creo que en algún punto mis sobrinos le molestaban. Además él estaba envidioso porque mi hermana no tenía problemas con nadie; es lo único que se me ocurre pensar.

Pasó un año. ¿Hay algún consuelo?
No, ni siquiera confiar en que le den una perpetua porque si en realidad tuviera que ser justo, tendrían que ser tres perpetuas, pero así lo maten o él se muera, nunca más nosotros vamos a ver a mis sobrinos y a mi hermana. No hay nada.

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