De eso sí se habla

Desde el plebiscito del 23 de marzo de 2003 en Esquel el asunto quedó escondido en el fondo de la memoria, pero jamás fue archivado. Es que el impacto político que tuvo que más del 80 por ciento se hubiera expresado en contra de la explotación minera fue tomado en cuenta por los gobernantes que les siguieron a aquellos que entonces impulsaban la actividad, justo dos políticos oriundos de la cordillerana ciudad: José Luis Lizurume y Rafael Williams.
Al primero le costó mucho más recuperarse de lo que fue leído como una derrota de su gobierno, tanto que ya no reside en la ciudad en la que había desarrollado su profesión de docente y en donde hasta se dio el gusto de practicar actividades que hoy pocos recuerdan, como comentar partidos de fútbol que relataba otro político en sus antípodas ideológicas: Daniel Díaz, un peronista que fue intendente de Esquel entre 1987 y 1991 y que se fue con "Chacho" Alvarez en tiempos de la hegemonía menemista.
A Williams le fue mejor porque pudo ser reelecto en tres oportunidades más. Claro que en su caso supo correrse a tiempo de lo que en principio apoyaba, tal como demostraría hace poco más de un año cuando instó a su esposa diputada a contribuir a hacer trizas aquella iniciativa que impulsaron algunos ecologistas con la pretensión de ponerle mayores restricciones a la minería en toda la provincia.
Trece años después el tema sale a la luz en forma más intensa, más allá de que en el pasado reciente siempre hubo intendentes de la Meseta Central que creen ver en la explotación minera la solución económica para sus poblaciones históricamente postergadas que encima han padecido catástrofes naturales que afectaron sus naturales recursos.
Claro que a la hora de hacer campaña han sido pocos los que expresaron su aval para incentivar la minería. En este aspecto, quizás solo Norberto Yauhar fue claro y coherente al pronunciarse a favor en 2013 cuando era candidato a diputado nacional. El resto inevitablemente se ha escondido detrás del siempre oportuno: "es un tema que merece debate; no haremos nada que perjudique el medio ambiente".
En realidad hay candidatos que en campaña se expresan rotundamente en contra de la minería. Pero son los que tienen conciencia de que nunca van a estar en condiciones de adoptar alguna decisión al respecto, ya que sus chances de ser gobierno son más bien nulas. Sin embargo, sus posturas han permitido en este tiempo que el tema permaneciera vigente.
En un año de transición como el actual es factible que pueda haber decisiones al respecto. El presidente Mauricio Macri marcó un camino el viernes cuando anunció la eliminación de las retenciones a las empresas que exportan. Dijo que lo hacía para favorecer a las pequeñas empresas regionales. Sin embargo ello aún estaría por verse, si se tiene en cuenta que las que tienen capacidad de exportación son justamente aquellas que ya se beneficiaron con la devaluación que decidió apenas llegó a la Casa Rosada y antes de que empezaran los despidos y las balas de goma para los chicos que participan de murgas.
Curiosamente en estos tiempos de confusiones y espejos que distorsionan, ello es lo que cree el nuevo intendente radical de Esquel, Sergio Ongarato, quien ganó las elecciones de octubre llevando al líder del PRO en lo más alto de su boleta. Es que en el tema de la minería esa ciudad ha mostrado posición uniforme, por lo cual no extrañaría verlo al jefe comunal en alguna manifestación contraria al gobierno nacional que supuestamente es de su color. Así como hicieron en Comodoro los concejales José Gaspar y Pablo Martínez marchando en defensa de un subsidio para la actividad petrolera, mientras a su alrededor miles de trabajadores despotricaban contra las políticas liberales de Macri.
Según datos oficiales la minería, especialmente su variante más rentable que es la que se realiza a cielo abierto para extraer oro, cobre y plata, registró un fuerte crecimiento en la última década. La inversión acumulada desde 2003 fue de 18.600 millones de dólares, con lo que el sector pasó de representar el 9 al 30 por ciento de la inversión extranjera directa anual en el país y el 0,3 al 5,7 por ciento de las exportaciones nacionales. El crecimiento se verificó gracias al boom de los precios de los commodities y a pesar de que en 2007 el ex presidente Néstor Kirchner instaló derechos de exportación para minerales procesados, una medida que fue a contramano de la estabilidad fiscal de 30 años consagrada en el Código Minero de los 90.
Sin embargo ello le permitió al Estado y al resto de la sociedad, a través de la política de distribución del ingreso, participar al menos en una pequeña porción de la gigantesca masa de ganancias que fue en los últimos años la exportación de minerales metalíferos.
El renovado impulso que busca darle ahora el gobierno nacional a la minería encontró correlato en la provincia a propósito de la recurrente discusión que tiene lugar a raíz de lo que recibe cada ciudad en concepto de coparticipación. "Vamos a ganar todos", dicen desde Rawson sobre una eventual nueva ley, sin explicar que ello es imposible si lo que hay en la caja es cada vez menos en función del precio internacional del petróleo.
Por eso es que resurge el tema de la minería, a partir de declaraciones del intendente de Comodoro que ya avisó que no permitirá reducciones en lo que recibe cada mes desde Rawson, como pasaba hasta no hace mucho. Es que tanto Carlos Linares, como antes Néstor Di Pierro –más crudamente-, siempre han manifestado posturas pro mineras en el resto de Chubut porque consideran injusto que algunos reclamen más plata cuando el costo ambiental lo ponen de este lado. Y desde hace 108 años.
En este sentido no deja de ser atendible lo que opinan en las comunidades directamente involucradas, las cuales muchas veces son subestimadas por ciertos referentes que se atribuyen representaciones que nadie les concedió. También sería oportuno analizar experiencias que no están muy lejos geográficamente, donde una política de estado seria y permanente ha posibilitado el desarrollo económico de localidades predestinadas al olvido.
Hasta ahora en el tema minero no hubo fuerzas políticas con el suficiente poder para tomar decisiones. Por eso la dilación fue una constante. Sin embargo llega un tiempo en que se deben asumir riesgos y costos. Tal vez este sea el momento.

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