De la felicitación de Fangio a las anécdotas con grandes pilotos

Alejandro Rementería guarda en sus más bellos recuerdos la felicitación de Juan Manuel Fangio, cuando salió campeón. "A mí me felicitó Fangio por el campeonato. No importa si me vio correr o no, lo importante es lo que dijo. Esas son las cosas que te quedan a lo largo de los años", asegura.
Después tuvo varias anécdotas con otros inmensos pilotos, incluido quien más admiró siempre. "Mi ídolo era don Luis Rubén Di Palma, y ya de más grande me pegué un par de 'autazos' con el viejo Di Palma, en el Super Cart", recuerda con una sonrisa.
"Nos llamaron a la torre los comisarios deportivos y nos retaron como chicos. Los dos salimos riéndonos. El era amigo de mi viejo y se cagaban de risa. El viejo era del automovilismo de verdad", evoca.
Los consejos nunca le faltaron. "Yo conocí buena gente, pero toda gente más grande. En una oportunidad, vino el 'Chango' Fernandino y me dijo 'no doblés allá en quinta, porque vas a pasar de largo', y yo doblé en quinta, pasé de largo y cuando fue a abrirme la puerta, cagándose de risa, me pegó un cachetazo y me dijo '¿qué te dije, boludo?'", comenta entre carcajadas.
En otra oportunidad, su amigo Ernesto "Tito" Bessone le hizo una demostración de manejo en plena prueba. "Cuando fui a Buenos Aires a correr, pusimos cuatro gomas nuevas, salimos, di dos vueltas y me dijeron que pare. Se subió 'Tito' Bessone así como estoy yo, con camisa y vaquero, se puso el casco, se subió e hizo el mejor tiempo", rememora.
"Yo estaba en una tarima con mi amigo Jorge Flores y me dice '¿ahora qué vas a hacer?', y yo le contesté 'ahora hay que bajarle la marca a Tito'. Terminé haciendo un tiempo de un 'pelito' menos que él", afirma.
Otra anécdota que guarda como un tesoro lo tiene a Juan María Traverso como uno de los protagonistas. "Cuando voy a correr a Buenos Aires, termina la carrera, nos paramos todos en un playón verde, viene el 'Flaco' Traverso, me abraza, me agarra del hombro y me dice 'Alejandro, la verdad que nunca me divertí tanto como hoy'. Me lleva a ver su auto y me dice 'mirá, está todo abollado, menos el techo'", resalta, mientras larga la risotada.
También tiene vivencias no tan amistosas. "En la segunda carrera terminé cuarto, y atrás llegó Jorge Omar Del Río, el 'Profesor', y me tocó de atrás antes de que bajen la bandera. Se bajó enojado y me dijo un montón de cosas. Mide como 2 metros, y mi papá, que era chiquito, le dijo '¿qué te pasa?, estás hablando de mi mujer y el otro es mi hijo, que viene de Comodoro y te gana; ¿por qué no aprendés a manejar?'", evoca Alejandro, con una sonrisa imborrable.

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