De un control de diabetes a la necesidad de trasplante

Juan Daniel Flores tiene 54 años y en febrero de 2010 lo trasplantaron del hígado, luego de seis meses en espera en Buenos Aires. Según contó, su patología -una cirrosis hepática- se la detectaron en un control de diabetes que se realizó en 2007.
En ese tiempo Juan corría entre 10 y 15 kilómetros por día y trabajaba en la industria petrolera, nada vinculado al alcohol como se puede pensar muchas veces erróneamente. Sin embargo, de un momento a otro todo cambió y tras encontrarle también un tumor en el hígado decidieron realizarle el trasplante.
Así viajó de Buenos Aires y luego de una semana de chequeos en el Hospital Alemán le notificaron que era su única opción, entrando en la lista de espera del INCUCAI. "Esta es una enfermedad especial, no cualquiera la tiene", explicó quien luego sufrió una metástasis que le destruyó la quinta vértebra de la columna y lo dejó incapacitado.
Esa situación hoy lo tiene a maltraer, a lo que se suma que recientemente quedó viudo y a cargo de sus dos hijos, con una pensión que en estos tiempos no alcanza, por lo que piensa que es indispensable mayor contención y asistencia para este tipo de casos.

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