Declararon los policías acusados de abuso y todos se declararon inocentes

Los policías acusados de abuso lamentaron los maltratos a los que son sometidos desde que se lanzó la acusación, y aunque todos reconocieron que vieron a Maximiliano llorar y estar mojado, nadie admitió haber perpetrado abuso ni agresión contra el detenido.

Ayer tuvo lugar una nueva jornada del juicio oral y público por lo ocurrido en la seccional segunda de policía de Trelew el día 18 de enero de 2012, por delitos de abuso y tortura, de acuerdo a lo denunciado por la víctima, Máximiliano Almonacid, que al momento de lo sucedido tenía 16 años.

En la sala de audiencias del sexto piso de tribunales se pudo escuchar la versión de los cinco policías que cumplían funciones en aquella dependencia, hoy involucrados en los hechos juzgados.

Antes de la declaración de los policías, la defensa convocó al último de los testigos, un médico que atendió a la víctima en la guardia del hospital zonal, quien verificó mediante la constatación de su firma los informes dados en aquel momento, detallando las lesiones con las cuales arribó el paciente y dando precisiones sobre cada una de ellas.

La declaración de los acusados se escuchó después de la negativa a exponer nuevamente el testimonio de Almonacid, presentado por la defensa. Los efectivos trataron de deslindar responsabilidades y se declararon inocentes.

El primero en hacerlo fue el cabo primero, Carlos Ariel Treuquil, quien estaba a cargo del servicio interno, controlando y organizando todos los movimientos dentro de la dependencia. Respecto de Almonacid, señaló que llegó con un móvil cerca de las 7,05 de esa mañana, y él lo esperó en el pasillo donde se cruzaron, asegurando que fue Maxi el que le dijo: "Hola Treuquil, vos me conocés". Esta afirmación fue ratificada por el policía quien manifestó que conocía a su familia de la iglesia donde concurrían y a su madre de cuando era seguridad en un supermercado. "Quedate tranquilo, ya te vas a ir", le dijo según recordó.

Al menor lo vio nuevamente cuando reingresa al sector de celdas y dice que se habría caído porque estaba mojado, escuchando gritos de una mujer, tratándose de Ivana, la novia de Maxi que pedía para que lo dejen libre.

Al final, cerca de las 8.05 el oficial Olavarría procede a liberarlo entregándoselo a su madre, ratificando que no se hizo presente en ningún momento el médico policial ni tampoco se llevó al menor a ningún nosocomio para su revisación.

Aníbal Muñoz dijo no haber tenido contacto con el menor, aunque pudo observar cuando era dejado libre y se encontraba con su hermano: "vi que salió el menor con su mamá y se abrazaba con su hermano, me asomo por la ventana y veo que el chico sale corriendo por la Belgrano hacia abajo y ahí el mismo hermano le dice a la madre que lo deje a ese que siempre hace lo mismo". Según explicó, él cumplía funciones de control de tránsito o donde disponga la jefatura y ese día ayudó a una compañera para contener a la novia de Maximiliano que insultaba, hablaba de una trafic y pedía por su novio.

Al igual que los otros efectivos, Muñoz lamentó todo lo ocurrió después de que se los acuse de abuso. "Estuve siete meses detenido, salgo y a los dos días me pegan un balazo en la espalda...nosotros como policías no tenemos derechos, yo no hice nada, soy inocente", declaró Muñoz.

Carlos Pato, Sergio Castillo y Héctor Ortiz dieron detalles sobre lo que fue la participación de cada uno en la detención de Maximiliano Almonacid, negando haber protagonizado otro tipo de hechos dentro de la seccional segunda.

Ortiz es quien lo lleva en el patrullero junto a Bevaqua, aseverando que Maxi gritaba y tiraba golpes haciéndose incontenible, por lo que debió tomarlo de la cabeza y hacerlo agachar. Dentro de la dependencia dice que lo vió parado en el pasillo, lloraba mucho y decía que se quería matar, que había tenido problemas en la casa, no quería volver mas. Dijo que no vió que se golpeara o se mojara.

Tanto Pato como Ortiz manifestaron que las consecuencias padecidas a partir de este hecho y su trascendencia fue nefasta ya que no pudieron gozar mas de su salario ni de otra posibilidad, llegando a sentir el rechazo y acciones intimidatorias hasta de la propia policía. El primero de los mencionados señaló que varias veces su defensor le propuso ir a un juicio abreviado, donde debía reconocer los hechos, pero se negó a hacerlo, reiterando que quiere demostrar su inocencia ya que aquel 18 de enero no hizo otra cosa más que la de cualquier día y si hubiera visto a compañeros hacer cagadas él mismo los denunciaba.

Para la tarde el tribunal había decidido se lleve adelante el ofrecimiento de la prueba documental, esperándose los alegatos de las partes para el día de mañana. Por el Ministerio Público Fiscal la represenación está a cargo de la fiscal general María Tolomei, acompañada por el funcionario Enrique Katenmeier y la querella la lleva adelante Germán Kexel. El doctor Lisandro Benítez defiende a Carlos Pato, mientras Gustavo Castro representa legalmente a Sergio Castillo, Aníbal Muñoz, Héctor Ortiz y Carlos Treuquil.

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