Declararon los primeros tres testigos en el juicio contra Lamonega

Esta mañana se dio inicio al juicio oral y público donde las partes presentaron sus teorías del caso. Se decidió rechazar sobreseimiento y se elevó la causa a juicio.

Hoy a las 8:30, se inició el juicio oral y público contra Claudio Norberto Lamonega (50), acusado como presunto autor de los asesinatos de Marisa Santos (48) y de sus hijos Lucas (15) y Victoria Ramis (17), ocurridos el 24 de noviembre del año pasado en la localidad de Sarmiento.

El tribunal colegiado de juicio, fue conformado por los jueces Roberto Casal, Daniel Pérez y Francisco Marcelo Orlando. La Fiscalía estuvo representada por la Fiscal Andrea Vázquez y la Funcionaria Marisol Sandoval. También participaron los abogados querellantes Manuel Mauriño y Oscar Herrera.

El acusado, en tanto, recibió el asesoramiento de los abogados de la Defensa Publica, Miguel Moyano y Gustavo Oyarzun.

LAMONEGA.avi


Por su parte, los abogados defensores pidieron la nulidad de la prueba del examen mental obligatorio. También manifestaron que su representado, jamás pudo haber sido el autor de este grave hecho, y en consecuencia pedirían su absolución.

Asimismo, declararon los primeros tres testigos. Se trata de los tres empleados policiales que realizaron las primeras intervenciones en la causa.

Los aspectos más relevantes de sus testimonios, se vinculan con la confirmación de que el acusado manifestó que no mantenía contacto con Marisa desde el viernes 21 de noviembre. También les dijo a los uniformados que no tenía llave de la casa de la calle Sarmiento.

PRIMER DIA DE JUICIO: RELATO MACABRO

En la oportunidad, la fiscal Vázquez proyectó imágenes de las víctimas, planos y fotografías de los lugares del hecho, para ilustrar su alegato inicial.

En este sentido, señaló que los hechos investigados fueron los ocurridos el día 23 de noviembre de 2014, en el domicilio ubicado en calle Sarmiento N° 445 , entre las 03:25 y las 09:50, en circunstancias en que Marisa y sus hijos se encontraban durmiendo, cada uno en sus habitaciones.

Según los investigadores, Lamonega aprovechó esta situación de indefensión y estando las victimas desprevenidas.

Primero, atacó a la joven Ana Victoria. Le habría efectuado dos disparos con un arma de fuego con silenciador. Uno ingresó en el maxilar izquierdo con orificio de salida. Otro, impactó en la región ocular izquierdo, con orificio solo de entrada.

Luego a Lucas, le habría disparado dos tiros. El primero, ingresó el proyectil en el pómulo izquierdo. El segundo, lo recibió en el parietal superior izquierdo. Ambos solo con orificio de entrada.

Finalmente, asesinó a Marisa Santos de un disparo de arma de fuego en cráneo con orifico de ingreso en región temporal izquierdo y sin orificio.

ANTECEDENTES DE VIOLENCIA

Asimismo, con respecto Marisa, señalaron que la mujer era víctima de una violencia psicológica y económica por parte de del imputado, en su relación amorosa. En este sentido, indicaron que Lamonega en su condición de varón, era el mayor proveedor de esa casa, marcando una desigualdad con ella.

En este contexto, Vázquez agregó que existía un antecedente de violencia familiar, de Lamonega hacia una pareja anterior, con quien mantuvo una relación similar a la que sostenía con Marisa.

En otro orden, la parte acusadora sostuvo que el imputado, aprovechando de la circunstancia de indefensión de parte de la víctima habría procedido, con perversa frialdad, y se apoderó de un revólver 22 marca Sentinel Norteamericano de nueve tiros.

El arma de fuego era propiedad de Rubén Darío Santos-padre y abuelo de las víctimas-, quien había dejado el arma con una cartuchera en la casa de su hija, cuando tuvo que viajar a Buenos Aires por razones de salud.

También indicaron que el acusado se apropió del celular de Marisa Santos, que luego lo descartó y fue encontrado en el canal de riego secundario 5 de esta localidad.

Por último, la Fiscalía indicó que el acusado tenía una personalidad celosa, fría, calculadora, egoísta y perfeccionista. A modo de conclusión, coincidieron con la querella, que los jueces obtendrán suficiente material probatorio, para dictar una sentencia condenatoria.

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