Del Potro: "no sé si estaré en la Davis"

"No diagramé mi calendario todavía, tenía pensando comenzar la temporada en Auckland el 7 de enero pero no sé si podré, necesito una base física fuerte para aguantar bien todo el año", afirmó la gran figura en la conquista de la Copa Davis.

Juan Martín Del Potro, la gran figura en la conquista -hace poco más de tres semanas- de la Copa Davis por primera vez en la historia del tenis argentino, sembró dudas ayer sobre si jugará frente a Italia la serie de la ronda inicial del Grupo Mundial, en Buenos Aires, a principios de febrero de 2017.
"No diagramé mi calendario todavía, tenía pensado comenzar la temporada en Auckland el 7 de enero pero no sé si podré, necesito una base física fuerte para aguantar bien todo el año. No sé si estaré en la Davis, como todos saben el polvo de ladrillo no es mi superficie favorita y durante esa época estaré entrenando en cancha rápidas", respondió a Télam la "Torre de Tandil", dejando sentado que será difícil verlo en la serie ante los italianos.
Argentina recibirá a Italia en una cancha de polvo de ladrillo que será especialmente montada en el Parque Sarmiento. El capitán Daniel Orsanic suele tener muy en cuenta la opinión de sus tenistas y especialmente la de "Delpo" antes de elegir la superficie, de manera que la que usarán ante los italianos prácticamente lo deja afuera al tandilense, aunque aún no tomó la decisión final sobre si estará o no.
Del Potro, ubicado en el puesto 38 del ránking mundial de la ATP luego de haber comenzado la temporada en el casillero 1045, debido a su prolongada inactividad por las reiteradas lesiones en la muñeca izquierda en la que fue operado tres veces, se mostró de muy buen humor en la conferencia de prensa realizada en un hotel del centro porteño.
"Delpo" repasó los momentos increíbles que vivió durante un año inolvidable en el que "volvió a sentirse tenista" y también se refirió al futuro, más precisamente al partido en el cual Argentina estrenará su título, frente a Italia, el 3, 4 y 5 de febrero en el Parque Sarmiento.
"Hace un año estaba en Tandil con mi familia, con el alta médica en la mano pero sin saber si podría seguir jugando al tenis, soñaba con poder estar de nuevo en una cancha, pasé momentos de mucha incertidumbre y por eso valoro todo lo que me sucedió durante este año y no me presiono a futuro. Necesito tomarme unos días para armar un calendario inteligente, capaz que juego menos torneos, pero en mejores condiciones", subrayó Del Potro.
El tandilense no estuvo en la serie que Argentina le ganó a Polonia (3-2) en Gdansk, recién ingresó al equipo cuando se sintió mejor de su mano ante Italia (3-1) en Pesaro, y descolló en las victorias frente a Gran Bretaña (3-2) en Glasgow y en la final ante Croacia (3-2) en Zagreb.
"En Pesaro sólo podía jugar el dobles, el equipo estuvo muy bien y (Federico) Delbonis tuvo dos triunfos muy buenos sobre (Andreas) Seppi y (Fabio) Fognini. Haber superado esa serie me ayudó, ya que entrené distinto después de Italia y llegué a los Juegos de Río con otra motivación", recordó Del Potro, quien había obtenido la medalla de bronce en Londres 2012 y en Brasil le tocó debutar contra el entonces número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic.
"Salí a jugar con el objetivo de no perder fácil con 'Nole'. Cuando le gané me di cuenta de que podía molestar a los realmente buenos, que podía hacerle frente a los mejores del mundo y disfruté esa semana como no me había sucedido nunca antes", recordó el campeón del US Open 2009, quien luego hilvanó en Río victorias sobre el portugués Joao Sousa, el japonés Taro Daniel, los españoles Roberto Bautista Agut y Rafael Nadal, y cayó en la final ante el escocés Andy Murray.
Luego de su medalla en Río, Del Potro fue al US Open y trepó hasta los cuartos de final con triunfos sobre su compatriota Diego Schwartzman, el estadounidense Steve Johnson, el español David Ferrer y el austríaco Dominic Thiem, hasta que cayó ante el suizo Stan Wawrinka.
"En el US Open decidí que iba a enfrentar a Murray el primer día, que tenía chances de ganarle y se lo expliqué a Daniel Orsanic y Mariano Hood (el subcapitán argentino). Ellos confiaron en mi decisión, me apoyaron y jugué un partido increíble, me sentía muy respaldado por el cuerpo técnico y el resto del equipo, que logró triunfos claves para poder ganar esa serie", recordó Del Potro, en alusión a los éxitos de Guido Pella sobre Kyle Edmund y el definitivo de Leonardo Mayer ante Daniel Evans que sentenció el pase a la final.
En Zagreb, el tandilense llegó mucho más confiado, había obtenido su título número 19 cuando ganó el ATP de Estocolmo y algo más, había encontrado un nuevo golpe, el revés con slice que le permitía armar mejor su juego sin forzar la muñeca izquierda tres veces operada. Así le ganó sin problemas al croata Ivo Karlovic y luego logró el triunfo con sabor a hazaña frente a Marin Cilic, el que dejaría la serie al alcance de la mano.
"Con Cilic estaba frustrado, no le encontraba la vuelta al partido. Después de perder el segundo set me fui al vestuario, pensé mucho y cuando regresé a la cancha, los hinchas argentinos empezaron a alentarme de una manera especial, me dieron muchas fuerzas y sentí que podía cambiar las cosas", recordó "Delpo".
Es que el tandilense perdía con Cilic 7-6 (7-4) y 6-2, cuando inició la remontada heroica que le permitió llevarse los tres sets siguientes por 7-5, 6-4 y 6-3.
"Un momento importante fue cuando tiré una 'Gran Willy' en el inicio del tercer set, la gente se enganchó y eso me dio mucha confianza, empezó otro partido, jugué con la tribuna, con el árbitro, me salía todo lo que antes no podía hacer y pude sacar adelante el partido. Después, Delbonis entró agrandado, con una fe ciega y lo resolvió rápido", elogió 'Delpo', quien siguió las acciones del partido decisivo entre el azuleño y Karlovic desde adentro de una bañadera con hielo porque estaba acalambrado.
El festejo en la Davis, su título en Estocolmo, la medalla en Río, su regreso al tenis, constituyó un cóctel increíble para Del Potro.
"Fue todo increíble, no esperaba tanto. Este año quedará marcado en mi vida y también me cambió otras cosas, ahora disfruto el tenis de otra manera. No es un buen ránking lo que me hace feliz, tampoco sé si podré pelear el número uno como cuando me tocó estar ahí en la cúspide de mi carrera, pero si tengo claro que molestaré a los de arriba", sostuvo "Delpo", el héroe que posibilitó saldar definitivamente esa asignatura pendiente entre el tenis argentino y la Davis.
Finalmente, destacó que el título obtenido en Zagreb debe ser un "trampolín" para que el tenis nacional crezca y se instale en la élite.
"Conseguimos algo histórico, soñado, pero debemos aprovecharlo. El título de la Davis debe ser un trampolín para el tenis argentino, los dirigentes tienen que aprovecharlo para crecer e instalarse en la élite, nosotros ya dejamos todo lo que teníamos dentro de la cancha", subrayó el tandilense de 28 años.

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