Denuncian que Inteligencia espió a dos periodistas del Grupo Indalo

Lo mismo ocurriría con otros trabajadores de prensa, en especial del Grupo Indalo, que en este momento son objetivo de tareas de espionaje. El aparato de inteligencia del Estado contará para el próximo año con casi 3.500 millones de pesos.

Las comunicaciones a través de correo electrónicos pertenecientes a los periodistas Mauro Federico y Gustavo Sylvestre fueron hackeadas, presuntamente por una unidad dependiente de la Agencia Federal de inteligencia (AFI). Así lo dio a conocer un portal de noticias durante el fin de semana y lo confirmaron al menos dos fuentes ligadas al organismo que encabeza Gustavo Arribas. Lo mismo ocurriría con otros trabajadores de prensa, en especial del Grupo Indalo, que en este momento son objetivo de tareas de espionaje. El aparato de inteligencia del Estado contará para el próximo año con casi 3.500 millones de pesos.
Un funcionario de la AFI que aún sobrevive a la gestión del Gobierno de Mauricio Macri, dijo que "es lógico que al Gobierno le interese anticiparse a las investigaciones periodísticas que se van a realizar sobre él. Pero nadie lo va a confirmar, hasta es posible que lo desmientan". El agente, que pasó muchos años destinado en el exterior, apuntó a las consultoras de inteligencia privada como las encargadas de hacer el trabajo sucio. "La información que publicó el sitio Adelanto 24 es real y ustedes lo saben. Debe haber sido un trabajo tercerizado", confió a Ambito Financiero.
El portal de noticias Adelanto 24, que dirige el periodista Camilo Cagnacci, fue quien se encargó en destapar un supuesto plan para producir "mediante medios técnicos la búsqueda de información tendiente a proteger y anticipar posibles operaciones contra el orden constitucional y que pudiera afectar la gobernabilidad".
Habrían dos memos, uno de ellos fechado en abril de 2016 cuyo "asunto" es producir "informe" y se indica la interceptación del correo electrónico de Sylvestre y del periodista Fabricio Cardelli. Y en el segundo, según la investigación de Cagnacci, se pone como blanco al subdirector de Ambito Financiero y se resalta que "opera con varios periodistas de investigación como ser Ignacio Nacho Ramírez (sic) también del Grupo que cumplen funciones en C5N".
La información, que aún el Gobierno no desmintió, señala "como el brazo ejecutor de estas violaciones a la privacidad" a Emiliano Deza, un presunto técnico informático, que habría trabajado para el ex director de Reunión Interior de la ex SIDE, Fernando Pocino, y el exjefe del Ejército César Milani.
Tanto el director de la AFI, Gustavo Arribas, como la subdirectora del organismo, Silvia Majdalani, vienen construyendo una serie de alianzas con diferentes sectores de inteligencia con el objetivo de mantener un equilibro para que no estalle una suerte de guerra de carpetazos que terminen perjudicando al propio Gobierno. Una débil telaraña con cientos de ramificaciones.
Los memos que delatan el seguimiento a periodistas del Grupo Indalo pudo haber sido elaborado por alguna de las tantas consultoras que ofrecen servicios de "inteligencia empresarial" que operan en el país, algunas de ellas con sede en el exterior. La AFI suele acudir a ellas para no dejar rastros y para eso utilizan los fondos reservados.

PEDIDO DE INFORMES
Hoy, las diputadas del Frente Renovador Graciela Camaño y Cecilia Moreau, integrantes de la Comisión de Libertad de Expresión, presentarán un pedido de informes al Poder Ejecutivo para que esclarezca "a la brevedad" el episodio que sufrieron los periodistas del Grupo Indalo, a fin de aclarar este "grave atentado contra la libertad de expresión". A través de su cuenta de Twitter, Moreau expresó que el hecho "no me extraña de quien escuchaba a su cuñado y ganaba licitaciones con escuchas ilegales".
Numerosas expresiones de solidaridad y repudio recibieron a través de las redes sociales Sylvestre y Federico, quienes también instaron a que se investigue "hasta las últimas consecuencias".

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