Denuncian a su vecina de quemar un auto y atacarlas con un hacha

Hace dos años que Melisa Vera y Ana Laura Alvarado tienen como vecina lindante a una mujer que reside con su hijo de 6 años. Según denunciaron ante la policía, a Vera le destrozó el vidrio de una ventana y a Alvarado le incendió un Chevrolet Corsa. Además, aseguran que las amenaza con un hacha y que sus respectivos hijos no pueden salir de sus casas. "Tememos por nuestras vidas y las de nuestros hijos, estamos cansados de esta situación y que nadie intervenga", reclamaron.

En los últimos meses los residentes de los nuevos planes habitacionales del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) que se encuentran a la vera de la ruta Provincial 39, en el final del barrio Ciudadela, han sufrido diferentes actos delictivos que terminaron con la tranquilidad del lugar.
La usurpación y posterior ataque a tiros a una familia de ese sector y la ola de robos domiciliarios a distintos departamentos, derivó en reuniones entre autoridades provinciales, municipales, policiales y vecinales. Allí la policía se comprometió a aumentar los patrullajes.
No obstante, dos familias de la calle Código 1964 –la primera arteria de ese plan de viviendas- denunciaron que conviven con reiterados ataques por parte de "la vecina Débora Graciela Vega". Las agresiones contra las propiedades de Melisa Vera y Ana Laura Alvarado, aseguraron ambas, son cada vez más violentas y la mujer señalada ya acumula siete denuncias penales.
Hace dos años que las familias denunciantes residen en ese plan habitacional y en medio de ambas viviendas se encuentra la casa de la sospechosa, quien reside con su hijo de 6 años. De un lado y del otro comparten medianera y es inevitable cruzarse en las veredas, las calles o en la garita del transporte de pasajeros.
Según las denuncias radicadas en la Comisaría Mosconi, el martes después de las 20 la mujer denunciada habría sido quien le incendió su Chevrolet Corsa a Alvarado. Según la víctima, utilizó una botella de alcohol y una frazada para prender fuego el rodado que estaba estacionado sobre la calle.
Minutos después y ante la presencia policial, la mujer que padecería una enfermedad psicológica intentó agredir a Melisa Vera y le rompió el vidrio del ventanal del frente de la casa, denunció esta. Ante ese accionar, los efectivos detuvieron a la atacante, a quien al día siguiente le imputaron el delito por daño.

LA MUJER DEL HACHA
Melisa Vera afirmó que ya le efectuó tres denuncias penales a su vecina. "Mis nenes tienen miedo de salir afuera porque es una persona enferma porque grita todas las noches, nos insulta y nos dice que nos va a arrancar la cabeza. Todo el tiempo nos dice que nos va a matar. Anda con un hacha", describió.
La misma denunciante explicó que los ataques se originan porque "ella no es una persona normal ni coherente, grita obscenidades adelante de los nenes. Según los que nos dijeron de la gestión pasada del IPV tiene esquizofrenia. Mi nene no sale al patio porque la ve y tiembla", graficó Melisa Vera.
La mujer agregó: "no podemos vivir tranquilos nunca porque esta mujer toma alcohol, se droga y encima no deja dormir porque hace ruidos golpeando las paredes con un hacha o martillos. La policía a veces viene y otras no. Nadie nos da respuestas".
Alvarado, en tanto, advirtió: "tememos por nuestras vidas y las de nuestros hijos. Estamos cansados de esta situación y que nadie intervenga. Necesitamos que su familia intervenga, evidentemente tiene graves problemas psicológicos".
La dueña del auto quemado contó: "tengo que salir a trabajar a la mañana asustada porque un día me esperaba afuera de mi casa con un hacha. Yo escucho cómo maltrata a su hijo porque la habitación del nene da a mi pieza. Yo no sé cómo la Justicia no toma una medida, no pueden dejar a un nene a cargo de una persona que está mal psicológicamente".
Asimismo, reclamó a las autoridades judiciales: "nosotros necesitamos vivir tranquilos y con seguridad, no se puede vivir más así". Exigió: "que alguien intervenga por nuestra seguridad y de esa criatura. Fuimos reiteradas veces a la Fiscalía y las denuncias se devolvían por no tener pruebas".

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