Denuncian violaciones, zoofilia e incesto de parte de Martínez Poch

Las hijas y ex pareja del DJ Jorge Martínez Poch declararon en el juicio que lo tiene como acusado de haber mantenido cautiva, abusar sexualmente y torturar a su ex pareja Vanessa Rial. Desgarradores testimonios.

Jorge Cristian Martínez Poch de 52 años está acusado de haber mantenido cautiva, abusar sexualmente y torturar a su ex pareja Vanessa Rial de 41. El pasado lunes a las 11,15 en la sala de audiencias del primer piso de los Tribunales del fuero penal local de 8, entre 56 y 57, comenzaron las declaraciones.

A los pocos minutos, luego de escuchar los lineamientos de las partes, fue a un cuarto contiguo por orden del Tribunal debido a que las primeras en declarar eran sus hijas, quienes lo denunciaron por abuso sexual, al parecer cometido cuando las tenía a su cargo y eran menores de edad.

Luego declaró la psicóloga que atendió a las dos adolescentes cuando comenzó a investigarse el caso, que culminó con la detención de Martínez Poch. Si bien todas declararon a puertas cerradas, voceros judiciales revelaron que las testigos ratificaron los términos de sus denuncias y que contaron cosas "terribles".

La fiscal Florencia Budiño intentará probar que Martínez Poch es autor responsable de "privación ilegal de la libertad doblemente agravada y abuso sexual con acceso carnal", en perjuicio de la abogada Rial, y "corrupción de menores agravada y abuso sexual gravemente ultrajante", en perjuicio de sus hijas.

La fiscal también explicó que ampliará la acusación enmarcando el caso como "violencia de género". Los abogados de las víctimas, en el rol de particular damnificado, los doctores Roberto Casorla Yalet, Julian Rimada y Martina Raffeto adhirieron al planteo de la fiscal. Por su parte el abogado defensor del imputado, el doctor Martín Cerolini, planteó que intentará demostrar la inocencia de su asistido.

Luego declararon las hijas del imputado, casi tres horas cada una. Una fuente judicial aseguró que sus testimonios fueron "dramáticos", y que contaron detalles de una "larga pesadilla, que duró cerca de 8 años, desde que las niñas tenían entre 7 y 8, hasta que cumplieron 15 y 16".

Los voceros contaron que las hijas de Martínez Poch ratificaron los términos de su denuncia y que estaban aterrorizadas ayer ante la posibilidad de cruzarse con su padre. Por eso -agregaron- el acusado fue trasladado a una sala contigua, aunque desde allí era consultado por su defensor sobre si quería hacer alguna pregunta. "Cuando esto ocurría sus hijas se tapaban los oídos para no escucharlo", contaron fuentes de Tribunales.

Luego llegó el turno de Vanesa Rial, su ex pareja quebrada por el llanto, relató los terribles vejámenes a los que era sometida. "Colocaba mermelada en mi vagina para que la perra la lamiera".

"Martínez me obligó a tener sexo oral con Pablo Rodríguez un amigo de él, en una casa, yo lloraba y él me golpeaba. Martínez disfrutaba la situación, se excitaba y se masturbaba", recordó en medio del llanto. Según relató Rial, en otra oportunidad Martínez Poch llegó con al menos cuatro o cinco hombres, quienes abusaron sexualmente de ella.

"Después de obligarme a tener sexo con Rodríguez, desperté en un bar con Martínez, quien me insultó y me gritó que era una p... de m... por haber tenido sexo con Rodríguez", relató. La letrada agregó que al salir del bar su ex pareja le pegó "con puños y patadas en la panza, en la cabeza". "Llegó la policía, pero él no sé a quién llamó y los policías se fueron", contó.

"Me dejaron con él, que me decía `ves que no valés nada y sos una negra de m...., la cana está a mi favor", recordó. Por las noches, la mujer era narcotizada y obligada a acompañar al DJ a varios bares del centro de La Plata, en los cuales era obligada a mantener relaciones sexuales delante del público lo que, a pesar de los gritos y la resistencia de ella, no impedían el ataque. "Una noche fuimos a un boliche gay de 45, entre 8 y 9, en La Plata. Al entrar, todos lo saludaban, incluso había hombres que lo besaban en la boca", prosiguió.

"En un momento me tiró contra la barra, me bajó las calzas y me penetró delante de la gente, todos miraban y nadie hacía nada", confesó. Rial contó también que el hombre orinaba dentro de su boca y se reía al ver los intentos de ella de zafarse de él. "Me decía que era normal tomar pis y que él iba a hacer lo mismo con mi pis, que éramos siameses; nunca me dejaba ir sola al baño, me acompañaba y se tomaba mi pis y si no me salía mucho pis me golpeaba", explicó la mujer.

También contó que el hombre solía abusar de una perra que una vecina le traía para cuidarla y tras embadurnar su pene de dulce de leche o mermelada obligaba al can a lamérselo. A similar práctica sometía a Rial, colocando mermelada en su vagina para que la perra se la lamiera.

Rial precisó que el hombre le daba muchas pastillas, e incluso le aplicaba psicofármacos inyectables, y que también le daba ácido fólico, ya que lo obsesionaba la idea de tener un hijo con ella.

EL CASO

La abogada asegura haber estado cautiva de su novio en La Plata durante casi dos meses, relató que en una ocasión pudo escapar del departamento, pero el hombre luego la persiguió hasta encontrarla en un hotel de la localidad bonaerense de Cañuelas.

Al declarar en el juicio que se le sigue a Jorge Martínez Poch (51), Vanesa Rial (40) recordó que el 6 de septiembre de 2013, ante una nueva golpiza de su entonces pareja, una vecina del edificio, Patricia Costa, llamó a la Policía y permitió a los efectivos oír los gritos.

Fue entonces que los efectivos se presentaron en el departamento y la ayudaron a salir. Rial relató que denunció la violencia física sufrida, pero no se animó por vergüenza a contar las violaciones, y obtuvo una medida de restricción perimetral.

Posteriormente, se fue una semana a vivir a la localidad bonaerense de San Miguel del Monte y dijo que seis días después, caminaba por una calle de la localidad bonaerense de Cañuelas y fue interceptada por Martínez Poch, pero logró escapar, aunque días más tarde, al enterarse que él acosaba telefónicamente a su madre, lo llamó y, para calmarlo, le prometió que recompondrían la situación.

Agregó que su novio se presentó en el hotel de Cañuelas en que estaba alojada y la convenció de que viajara con él a la ciudad bonaerense de Navarro, a ver una tía suya, tras lo cual la llevaría a La Plata. Según Vanesa, allí darían fin a la relación, ya que el hombre le dijo que se había dado cuenta que no era para él, ya que "era muy contestadora".

Sin embargo, una vez en La Plata, nuevamente la encerró en su departamento, la narcotizó y golpeó, siendo finalmente liberada por la Policía el 23 de septiembre de ese año, a instancias de Eduardo Rial, padre de la joven que había denunciado su desaparición.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico