Desapareció por más de 42 horas, pero estaba escondido en la casa de un amigo

Diego Olivera se había escondido en Astra tras atropellar a un hombre en la zona de Barrancas Blancas y asustarse por temor a que los amigos de este tomaran represalias.

Diego Olivera tiene 30 años, vive en el barrio Quirno Costa, juega en el Club San Martín y el domingo por la noche -cuando se despidió para juntarse con unos amigos- sus seres queridos lo habían visto por última vez. Desde entonces, los familiares no sabían dónde estaba y temían lo peor. Sin embargo, anoche luego de más de 42 horas apareció sano y salvo, con una insólita explicación.
Recién el lunes por la tarde, los familiares del hombre decidieron realizar la denuncia. Antes se habían comunicado con dos de sus amigos, quienes habían sido los últimos en verlo durante la madrugada del lunes en la Costanera.
Uno de ellos les había asegurado que Diego recibió una llamada el lunes a las 2:30 y les comentó que se tenía que ir a pescar a la zona de Barrancas Blancas, en proximidades de Caleta Córdova, junto con otras personas. Mientras que el otro testigo les dijo que había salido con dirección hacia la zona norte y que no conocía el motivo ni el lugar adonde iba.
Con estos datos, la familia no dudó, y se dirigió a la zona de Barracas Blancas, donde se encontró el Ford Fiesta que conducia Diego. Sin embargo, no lograron localizar ningún tipo de documentación ni las llaves del vehículo, por lo que decidieron realizar la denuncia.

UNA LARGA BUSQUEDA POLICIAL
Con estos datos, el teléfono celular y un atado de cigarrillos, la familia Olivera se dirigió el lunes a la tarde a la Comisaria de Kilómetro 8 para radicar la denuncia sobre la ausencia de su hijo. Los efectivos policiales comenzaron a investigar sobre el caso y tomaron entrevistas a las últimas personas que lo vieron con vida, lo que arrojó los primeros indicios de que algo raro ocurría.
Es que uno de ellos cambió la primera versión que había dado a los familiares de su amigo y dijo que tanto él como Diego habían ido a pescar a la zona de Barrancas Blancas, pero en el camino habían atropellado a una persona.
Allí, según su declaración, discutieron sobre qué hacer con la persona herida, por lo que él decidió volverse a Comodoro Rivadavia por sus propios medios, mientras que Diego prefirió quedarse en el lugar, aunque desconocía que había hecho luego.
El otro amigo del desaparecido, en cambio, ratificó su primera versión; que el hombre se había ido hacia la zona norte y que no conocía el motivo ni el lugar adonde iba.
Así los efectivos policiales de Kilómetro 8, acompañados por personal de Criminalística, decidieron inspeccionar el automóvil y realizar un intenso rastrillaje en la zona, con la colaboración de las Secciones Canes y Motorizada. El operativo comenzó el lunes por la tarde y continuó hasta el mediodía de ayer sin obtener mayores resultados. Entonces, los efectivos decidieron volver a entrevistar a los dos amigos de Diego para tratar de corroborar las versiones y encontrar alguna pista entre las dos personas.

UNA SORPRESIVA LLAMADA
Ambos se dirigieron ayer a las 18, a la jurisdicción de Kilómetro 8 para establecer su versión. Uno de ellos defendió su postura; que Diego partió en la madrugada del lunes hacia la zona norte de esta ciudad. Sin embargo, la persona que ya había cambiado de versión durante la jornada volvió a brindar otra versión sobre el hecho. "Diego está en Barrancas Blancas, pero no donde lo buscan", habría manifestado. La policía comenzó a indagar en el tema, pero el joven no brindó más detalles.
En consecuencia, los efectivos policiales realizaron otro rastrillaje en la zona, pero el operativo nuevamente dio negativo.
Los padres estaban desesperados hasta que finalmente el hombre, sorpresivamente, se comunicó con sus familiares y les dijo que se encontraba sano y salvo en la casa de un amigo, en el barrio de Astra.
La noticia llamó la atención de los uniformados que decidieron llevar al hombre hasta la seccional de Kilómetro 8 para aclarar toda esta situación. Allí, el supuesto desaparecido explicó que durante la madrugada del lunes atropelló a un hombre en la zona de Barrancas Blancas y cuando se bajó a observar cómo estaba, los dos amigos de este lo quisieron golpear por lo que se escapó hacia el campo. Aseguró que corrió hasta la casa de un amigo en Astra por temor a que el hombre herido junto con sus amigos tomen represalias, por lo que decidió esconderse hasta que todo esté más tranquilo, pero debido a la preocupación de sus familiares decidió salir de su escondite. Anoche los efectivos trataban de establecer la identidad del supuesto atropellado, ya que a esa altura nada parecía creíble.



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