Desbarataron una banda que enviaba cocaína a Portugal oculta en sillones

En un contenedor que fue cargado en el puerto de Buenos Aires había diecisiete sillones y en ocho de ellos se hallaron acondicionados un total de 124 kilos de cocaína. Su destino era el puerto de Leixoes, en Oporto.

Una banda que tenía previsto enviar a Portugal 124 kilos de cocaína escondidos en 17 sillones fue desbaratada luego del hallazgo de la droga en el puerto de Buenos Aires y la realización de una "entrega vigilada" que permitió detener a la conexión europea de la organización, informaron ayer fuentes de la investigación.
Se trata de una pesquisa que se inició el 1 de marzo último, cuando personal de Aduanas efectuó en el puerto de Buenos Aires un control sobre un contenedor que iba a ser exportado a ese país de Europa.
Según las fuentes, dentro del contenedor había 17 sillones y en ocho de ellos se hallaron acondicionados en vigas transversales plásticas un total de 124 kilos de cocaína que tenía como destino el puerto de Leixoes, en Oporto, en el marco de una operación solicitada por una firma portuguesa cuyos representantes habían estado previamente en Buenos Aires.
Tras el hallazgo, el juez en lo Penal Económico 5, Diego Amarante, dispuso una serie de allanamientos y medidas en procura de determinar la responsabilidad de los titulares de la empresa exportadora y de quienes intervinieron en la preparación de la carga.
En ese contexto, el fiscal Germán Bincaz, y su par de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, consideraron que había que efectuar una "entrega vigilada" del cargamento para desbaratar a la banda.
"Entonces se iniciaron una serie de trámites con la Justicia de Portugal a fines de garantizar las medidas de seguridad necesarias y adecuadas", explicó a Télam una fuente de la investigación.
Entonces, el 10 de marzo, el juez Amarante autorizó la entrega vigilada utilizando el mismo contenedor secuestrado, con los precintos de seguridad correspondientes y con sólo un sillón y un kilo de cocaína, compensando las diferencias con el lastre necesario.
Para garantizar el éxito de la medida, fue indispensable que la empresa importadora en Portugal no sospechara del secuestro y obtuviera la información y documentación necesaria para retirar el cargamento en el puerto de Leixoes.
Por ello se designó a personal de Aduanas y de la Policía Federal para que actuaran como agentes encubiertos y se comunicaran por correo electrónico con los agentes importadores, haciéndose pasar por empleados del despachante argentino.
Además, los investigadores confeccionaron la documentación necesaria para presentar ante la autoridad aduanera portuguesa.
Finalmente, el cargamento fue transportado en un buque hasta el puerto de Algeciras, en España, donde debía descargarse para su posterior traslado al puerto portugués, lo que significó una articulación entre autoridades de los tres países.
El contenedor arribó a Oporto el 9 de abril, cuando ya se habían realizado distintas medidas para identificar a la organización narcocriminal que operaba en Portugal, incluyendo cuatro intervenciones telefónicas y seguimientos.
Una vez arribado a la terminal portuguesa y ya bajo vigilancia de la Policía Judicial de ese país, el contenedor fue retirado por un transportista que lo trasladó hasta el estacionamiento de unos locales comerciales ubicados en la ciudad de Braga, donde los investigados habían rentado un depósito para el almacenaje de los sillones.
En el momento en que aquellos abrían el contenedor en ese local, la Policía Judicial realizó un allanamiento y detuvo a los dos receptores, a la vez que concretó otros cinco allanamientos en sus domicilios y oficinas y secuestró documentación y elementos informáticos.
Luego, la Justicia dictó la prisión preventiva de estos dos sospechosos, ambos de origen portugués, aunque la investigación continuó en Buenos Aires bajo un fuerte hermetismo.
La semana pasada se detuvo a un argentino y a un peruano que están señalados como miembros de la misma organización delictiva.
Las fuentes señalaron que ambos sospechosos fueron capturados tras una serie de operativos en el centro porteño, los barrios de Balvanera y Flores, y la localidad bonaerense de José C. Paz donde se secuestraron una máquina para contar dinero, y unos 65.000 pesos en efectivo.

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