Desde la ANMAT están a favor de tratamientos cannábicos

"Estamos totalmente a favor de permitir la importación de estos tratamientos (cannábicos)", así lo afirmó el titular de la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnologías (Anmat) Carlos Chiale, quien en el día de ayer informó a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que la agencia había autorizado el ingreso de 85 frascos del producto en los últimos cinco meses y medio.

Ochenta solicitudes para el tratamiento de síntomas de la epilepsia refractaria y cinco solicitudes para aliviar dolor fueron informadas en el día de ayer a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados como autorizados para su ingreso por el titular de la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnologías Carlos Chiale, según informó La Nación.

El "uso compasivo" es un recurso que permite comprar en el exterior e importar al país sin arancel medicamentos que no se producen o no están disponibles en nuestro país.

Para eso, se necesitan una indicación médica y la constancia de que el paciente no responde a las terapias existentes, entre otros requisitos sobre la utilidad del producto a importar y sus principios activos. La solicitud se presenta en la oficina del Servicio de Comercio Exterior ubicada en el edificio del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname), que depende de la Anmat.

"Estamos totalmente a favor de permitir la importación de estos tratamientos (cannábicos)", aseguró Carlos Chiale, administrador nacional de la Anmat. "No es la panacea ni un placebo -continuó-. Hay que saberlo manejar. En el mejor de los casos, es un adyuvante del tratamiento recomendado que mejora la calidad de vida. Y eso no es menor."

En marzo pasado, la Anmat difundió un documento sobre las sustancias sujetas a control especial: los psicotrópicos, los estupefacientes, los precursores químicos y las sustancias de corte. "Dado que en el país no se producen medicamentos derivados del cannabis, su acceso es únicamente mediante una importación destinada a atender el tratamiento de un paciente en particular, lo que resulta en un acceso de excepción (uso compasivo)", aclara el documento.

Cabe recordar que en Comodoro Rivadavia Carola Pedraza que tiene a su hija Micaela de 12 años, que atraviesa un delicado estado de salud debido a que sufre el Síndrome de Dravet- consecuencia de que ya a los cuatro meses tuvo su primera convulsión y a los seis fue diagnosticada con el Síndrome de West, una encefalopatía (alteración cerebral) epiléptica de la infancia, grave y poco frecuente y de difícil pronóstico.

Desde los cuatro meses nunca dejó de convulsionar, tiene un daño muy grave con un retraso mental severo como una nena de un año y medio, no emite sonidos más que un llanto, no controla esfínteres y usa pañales.

Carola contó tiempo atrás a El Patagónico que "primero estaba negada a utilizarlo hasta que decidí darle la primera dosis. Desde el primer día, durmió varias horas, se levantó sacándose solita la sonda gástrica y empezó a comer. Pasaron ocho días sin crisis, y días después le di la segunda dosis cuando la crisis duró siete minutos contra las nueve crisis que venía sufriendo de treinta minutos cada una y así todo este tiempo".

Ayer comenzó el tratamiento de los proyectos de ley hacia la despenalización de la marihuana para su uso en salud. Son cinco las iniciativas presentadas sobre el tema. Son de los diputados Héctor Gutiérrez (UCR), Victoria Donda (Libres del Sur), Soledad Sosa Capurro (Frente de Izquierda), Diana Conti y Araceli Ferreyra, ambas del FPV.

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