Designaron el tribunal que juzgará al "loco de Caballito"

Delante de decenas de personas, el 2 de mayo de 2015, el taxista Alejandro Daniel Bajeneta asesinó de ocho puñaladas a la abogada Gabriela Alejandra Parra, la mujer a la que solía acosar.

A un año del caso, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Capital Federal fue designado para juzgar al taxista Alejandro Daniel Bajeneta, el bautizado "Loco de Caballito" que el 2 de mayo de 2015 asesinó de ocho puñaladas, delante de decenas de personas y en una confitería de ese barrio, a la abogada Gabriela Alejandra Parra.
Fuentes judiciales informaron a Télam que si bien ya se realizó con las partes la audiencia preliminar de presentación de pruebas, dicho tribunal recién llevará a cabo el debate durante el segundo semestre de 2016.
El juicio estará a cargo de los dos jueces naturales del TOC 4, Julio César Báez e Ivana Verónica Bloch, e integrará como tercer magistrado a Adolfo Calvete, del TOC 13.
La acusación estará a cargo del fiscal general Marcelo Saint Jean y el taxista será defendido por su abogada particular, Silvia Roxana Del Ponte.
Bajeneta (53) llegará al debate detenido -está alojado en la cárcel federal de Ezeiza-, y será juzgado por "homicidio doblemente agravado por alevosía y por haber mediado violencia de género", delito que prevé una pena de prisión perpetua.
El estado de salud mental de Bajeneta y la posibilidad de una inimputabilidad será uno de los temas centrales del juicio oral, ya que la autoría no está discutida y algunos peritos oficiales indicaron que quizás el taxista no pudo comprender la criminalidad de sus actos.
Sin embargo, cuando formuló su requerimiento de elevación a juicio, la fiscal de Instrucción Estela Andrades sostuvo que el taxista es imputable.
Para la fiscal, la carta manuscrita que Bajeneta le escribió a Parra (49) y fue hallada en el bolso de la víctima y la navaja que preparó especialmente para cometer el crimen, con una cinta blanca en el mango que tenía la leyenda "Con todo mi amor, para Gaby", hacen suponer que actuó "con anticipación" y "en un escenario controlado y planeado".
"Gaby: Jamás hubiera ni pensado que te toque otro hombre, cumplo con la promesa que nos hicimos. Te amo mi nena", es lo que decía la carta del femicida.
Andrades dio por acreditado que Bajeneta asesinó a Parra el 2 de mayo pasado, a las 17.45, en el interior de la confitería "Plaza del Carmen", situada en la esquina de las avenidas Rivadavia y La Plata, de Caballito, donde habían acordado reunirse para conversar.

LA ATACO POR LA ESPALDA
El taxista la atacó por la espalda, cuando le iba a colocar el abrigo, con una navaja tipo de caza, con la que, según la autopsia, le provocó un total de ocho lesiones, siete de ellas punzantes y la restante cortante, en el cuello.
Luego de recibir un sillazo por parte de un cliente, Bajeneta se cayó y rompió uno de los ventanales de la confitería, caminó diez metros por la vereda de Rivadavia y comenzó a autoinfligirse puñaladas con la navaja hasta que se desvaneció y fue detenido por la Policía.
"No me acuerdo de nada. Todo lo que sé del caso es lo que me dijo mi abogada y la gente que vio lo sucedido por televisión", dijo Bajeneta al ser indagado dos meses después del hecho, ya que estuvo internado por las lesiones que se autoprovocó en su intento de suicidio.
El imputado, al que la Policía bautizó "El Loco o el Femicida de Caballito", explicó ante el juez de Instrucción Jorge López que conocía a la víctima "hace más de 35 años", que era "amigo de la familia", que estuvo "de novio" con Parra cuando eran "chicos", pero que ella se casó luego con un compañero de estudios y él hizo lo propio con otra mujer.
El taxista aseguró que desde hacía como "diez años", cuando ambos ya estaban separados de sus respectivos cónyuges, Parra lo llamó por teléfono "con una excusa", que él aprovechó para "invitarla a tomar un café" y que desde entonces mantuvieron "una relación de pareja en forma ininterrumpida".
Sin embargo, Bajeneta es la única persona que en la causa afirmó que al momento del hecho tenía una relación de pareja con Parra, ya que otros testigos, como el hermano de la víctima o el amigo que la acompañó a la confitería el día del crimen, sostuvieron que no sabían nada de ese vínculo estable entre ellos y que incluso la víctima estaba cansada de los asedios del taxista.
El taxista también reconoció que era adicto a la cocaína desde "hace 20 años", que Parra "no lo sabía pero lo sospechaba", que él consumía cuando ella dormía y contó que el año pasado tuvo un "intento de suicidio por problemas familiares, de salud y laborales".
Por último, dijo que no recordaba haber escrito él la carta manuscrita que fue secuestrada en la cartera de la víctima y tampoco reconoció su letra en la misma.
La autoría del hecho no está discutida ya que además de los testigos, el homicidio cometido por Bajeneta quedó grabado por varias cámaras de seguridad de la confitería.
Respecto a la calificación legal, la fiscalía sostuvo que hubo "alevosía" porque Bajeneta actuó "sobre seguro, sin riesgo para sí, sorprendiendo a Parra desde atrás" y al referirse a la figura del femicidio señaló que la conducta del imputado se desplegó "en un contexto de dominación masculina", con "actitud machista" y con "un sentimiento pasional caracterizado por la creencia de que la víctima 'le pertenecía'".

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