Después de aceptar que robaron la cámara quedaron en libertad

Leonardo Jesús Aguilar y Claudio Alberto Huilipan recuperaron la libertad con restricciones. Aguilar no podrá acercarse a la agencia de remises Aleisa, ni tomar remis de esa agencia. Huilipan tiene la misma restricción, pero además deberá presentarse tres veces por semana en la comisaría de su jurisdicción. Los dos fueron imputados por robo simple y encubrimiento agravado, aunque todo indica que el hecho sería casual y no guardaría relación con el crimen.

El control de la detención se realizó junto con la del homicidio y fue declarada legal por la juez Raquel Tassello. El robo ocurrió cerca de las 7 de la mañana del domingo, casi tres horas después del homicidio de Schmidt.
En ese marco, mientras la agencia fue cerrada producto del lamentable episodio que tuvo como víctima al chofer asesinado, se produjo un robo en las instalaciones. En la oficina del operador ingresaron los dos individuos detenidos, quienes se apoderaron de un teléfono celular y una de las cámaras de seguridad, pero tuvieron que escaparse tras la llegada de un chofer de otra agencia que acudió al lugar al enterarse del crimen de su colega. Fue este quien dio aviso a la policía sobre el robo y característica de los ladrones.
Ayer en la audiencia los dos imputados accedieron a declarar. En primer lugar lo hizo Aguilar, quien negó conocer a Sotello y afirmó que nunca antes lo había visto.
En su relato, el imputado aseguró que junto a su amigo Huilipan asistieron al bar "Danielito" que funciona a pocas cuadras de la agencia de remises. Allí pasaron toda la noche consumiendo bebidas alcohólicas y pasadas las 5 de la mañana dejaron el bar en avanzado estado de ebriedad.
Aguilar dijo que tuvieron la intención de tomar un remis, pero se encontraron con la agencia cerrada y aprovecharon la ocasión para robar elementos que fácilmente pudieran vender. Así fue que tomaron el teléfono celular que estaba sobre un escritorio y una cámara que estaba colgada. En el pequeño recinto también había dos televisores, pero dijo que eran muy pesados para llevárselos y tuvieron que escaparse porque llegó un auto.
Su cómplice ofreció un relato similar dejando en claro que las intenciones fueron las de robo y aseguró que no tenían ningún conocimiento del hecho que previamente ocurrió porque estuvieron toda la noche en el bar.
En ambos casos afirmaron que tiraron la cámara en la plaza que está en la esquina de la agencia y que el celular se encuentra entre las pertenencias que les fueron secuestradas por la policía.
A su turno, el fiscal diferenció la situación de Aguilar y Huilipan. El primero tiene causas por robo y hurtos en grado de tentativa, las cuales fueron reparadas con el consentimiento de la Fiscalía. En tanto, su cómplice llegó a tener ocho causas, aunque la mitad se vencieron por prescripción y con las cuatro restantes se realizó una suspensión de juicio a prueba. Todas ellas por delitos menores. De todas maneras para este último el fiscal pidió la prisión preventiva, lo cual mereció la oposición de la Defensa Pública.
Tras analizar la situación de ambos, la juez resolvió formalizar la apertura de la investigación ordenándoles a la Fiscalía culminarla en cuatro meses. En ese tiempo, además, ninguno de ellos podrá acercase, ni tomar autos de la agencia damnificada. En tanto que Huilipan deberá presentarse tres veces por semana en sede policial.

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