Destrozaron la cámara de seguridad pero quedaron registrados

A cara descubierta, dos delincuentes ingresaron el jueves por la tarde a la panadería "Naira" ofreciendo teléfonos celulares y una notebook robada. Al ver que la empleada estaba sola la amenazaron con un arma de fuego y le robaron hasta las monedas de la caja registradora. Rompieron la cámara de seguridad, pero no se llevaron la memoria y de esa manera quedaron registrados. La policía ya los identificó. En cuatro allanamientos realizados ayer secuestraron prendas de vestir.

Dos asaltantes ingresaron para ofrecer cosas robadas en una panadería del barrio Abel Amaya. Al percatarse que la empleada estaba sola la amenazaron con un arma y se llevaron la recaudación. Sucedió el jueves a las 17:30 en Lisandro de la Torre y Ostoich. Allí inauguró hace un mes y medio la panadería "Naira".
Emiliana, una joven del barrio que trabaja en el local, pensó cuando los vio entrar que la intención de los individuos no era comprar ninguna exquisitez del comercio. Primero le preguntaron si estaba el dueño. Decían que andaban ofreciendo teléfonos celulares y una notebook. Todo hacía presumir que se trataba de cosas robadas.
La joven le dijo que no y cuando se dieron media vuelta para irse, uno de ellos le preguntó al otro: "¿Lo hacemos ahora?". Uno de ellos se levantó la campera y le mostró a la vendedora la culata de un arma de fuego que sobresalía de la cintura.
Emiliana primero pensó que se trataba de una réplica, pero cuando vio que el arma parecía pesarle en los pantalones al delincuente, temió que podían llegar a herirla.
Uno se dirigió rápidamente hacia la caja registradora de donde sacó los 2.500 pesos de la recaudación. Incluso se guardó las monedas de diez centavos que había.
Mientras, el ladrón que tenía el arma saltó el mostrador y se fue hacia la cocina. Cuando encontró la cartera de Emiliana, tiró todo arriba de la mesada. Entre las pinturas y los delineadores apartó lo que le interesaba: el teléfono celular de la víctima y algo de dinero.
Antes de escapar los delincuentes intentaron primero dejar encerrada a la empleada, pero no encontraron la llave de la panadería. Y luego quisieron deshacerse de las cámaras de seguridad. Probaron romper los monitores que estaban ubicados en la cocina y luego destrozaron la camarita que los registraba en el salón. De todos modos quedaron grabados en las imágenes y la policía los identificó rápidamente. "Son re conocidos en las 1008", confió una fuente. Al cierre de esta edición personal policial de la Seccional Quinta realizó cuatro allanamientos y secuestró prendas de vestir que habrían utilizado los autores, quienes tienen 19 y 17 años, se informó.

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