Diego Serrano recibió 12 años de prisión por el homicidio de Copa pero sigue en libertad

El tribunal penal conformado por Gladys Olavarría, Miguel Caviglia y Daniela Arcuri dio a conocer ayer el veredicto de pena por el homicidio agravado por uso de arma de fuego que tuvo como víctima a Tamara Anahí Copa, la joven madre que recibió un balazo desde la calle mientras amamantaba a su hijo. Determinó 13 años de prisión para Rodrigo Soto y 12 años para Diego Serrano. Olavarría había considerado que la pena para Soto, autor material, debía ser de 14 años. El tribunal consideró además que Serrano debe continuar en libertad hasta que la condena quede firme.

Finalmente ayer a las 9:30 se dio a conocer el veredicto de pena por el juicio a los condenados por el homicidio de Tamara Anahí Copa, ocurrido el 8 de diciembre de 2015 en el barrio Quirno Costa. El tribunal de juicio conformado por los jueces Gladys Olavarría, Miguel Caviglia y Daniela Arcuri dio a conocer que por mayoría condenó a Rodrigo Alexis Soto –defendido por el abogado particular Daniel Fuentes– a la pena de 13 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Olavarría, la presidenta del tribunal, dio a conocer que su voto fue en disidencia porque consideraba que Soto debía ser condenado a 14 años de prisión teniendo en cuenta los agravantes y las características del homicidio.
Mientras que a Diego Armando Serrano –asesorado en su defensa por la abogada pública Lucía Pettinari– se lo condenó a 12 años de prisión, pero continuará en libertad con medidas sustitutivas tal como viene cumpliendo a lo largo del proceso. Será hasta que la condena quede firme.
Entre los agravantes que el tribunal consideró para dictar las penas de ambos, Olavarría citó la naturaleza de la acción y la planificación tal como se desprende de la investigación de la fiscal Camila Banfi y la Brigada de Investigaciones. Los mensajes de textos de los teléfonos secuestrados que analizó el perito Guillermo Figueredo en el que se daba cuenta de los conflictos existentes entre los involucrados y la familia Nieves, habitantes de la casa contigua a la de la mujer que terminó recibiendo el disparo.
Otro de los agravantes fue la nocturnidad y el peligro para tercero de la agresión con el arma de fuego y el horario de descanso de las víctimas en el cual los atacantes buscaron mayor impunidad.
Uno de los puntos que recalcaron durante el juicio la Fiscalía y Sandra Copa, la madre de la víctima, fue la extensión del daño producido ante el asesinato de una madre sostén de hogar y de su grupo familiar, así como el daño extensible para sus hijos menores de edad.
Otro de los aspectos que agravó la pena e hizo elevar la misma del mínimo para el tribunal fueron los antecedentes de los condenados. El tribunal rechazó el "concepto social" sobre ambos respecto al barrio donde vivían como así también la doble valoración del arma de fuego calibre 9 milímetros.

Atenuantes
considerados
Los atenuantes para Soto fueron su baja instrucción, y su contexto sociocultural. Mientras que para Serrano, fueron tenidos en cuenta la vulnerabilidad a la que fue expuesto desde pequeño, ya que fue obligado a trabajar desde los diez años por la discapacidad de su padre y que es sostén de hogar. Esos atenuantes le hicieron al tribunal considerar la pena a 12 años de prisión.
Serrano continuará en libertad hasta que la pena quede firme aunque continuará con las medidas sustitutivas, como las presentaciones semanales que deberá realizar ante el Cuerpo de Delegados de Control todos los lunes y con la prohibición de acercamiento a las víctimas y de ausentarse de Comodoro Rivadavia. La lectura completa de la sentencia será el 29 de junio a las 8:30.

"Tiempo para pensar"
Sandra, la madre de Anahí Copa, que ayer estuvo acompañada por personal del Servicio de Asistencia a la Víctima en la sala, se sintió un poco aliviada luego de conocer la pena, que aunque la considera poca, dice que "van a tener tiempo para pensar lo que hicieron" y reconoció que "en poco tiempo se hizo justicia".
La mujer consideró que pese a que sus nietos ya no tendrán el mimo de su hija, a los dos condenados les recaerá algún día la "justicia divina de Dios".

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