Diego Zigiotto devela crímenes y fantasmas de Buenos Aires

Curioso, viajero y narrador, el periodista vuelve a sorprender a los lectores con su libro "Buenos Aires Misteriosa 2. Crímenes, leyendas y fantasmas de la ciudad y la provincia", donde recuerda los crímenes más aberrantes de los últimos tiempos mezclados con historias de principios del siglo XX y fantasmas nunca develados hasta ahora.

El caso de los 12 apóstoles de Sierra Chica, el motín más sangriento de la historia penitenciaria argentina, en 1996, que incluyó canibalismo; la matanza o séxtuple crimen de la Estancia La Payanca, ocurrido en 1992 e impune; y "el chacal de Giles" o "el carnicero", joven que asesinó y enterró en el campo que gestionaba a sus padres, hermano, hermana y abuela, en un lapso de 10 años, son algunos de los casos develados en este texto publicado por Ediciones B.
"No había mucho más que decir sobre las leyendas de la ciudad de Buenos Aires y las que quedaron eran medio traídas de los pelos, así que mejor no contarlas y cruzar las fronteras hacia conurbano y provincia", admite el escritor Diego Zigiotto en una entrevista con Télam.
"Este libro, que es más cortito que los anteriores, tiene muchas crónicas policiales -señala el autor de 'Las mil y una curiosidades del cementerio de la Recoleta'- así como historias propias de la ciudad y su idiosincrasia, pero casi no hay leyendas de aparecidos o fantasmas".
¿Por qué a la gente le gustan este tipo de historias de crímenes y muerte? "No sé cuál es la explicación -dice Zigiotto-, aunque llegué a consultarle a una psicóloga a qué responde esa tendencia, quien delineó que a la gente le puede gustar conocer esas historias porque las encuentra lejanas y piensa que nunca les pasará algo semejante".
Con este libro, el también empresario turístico invita al lector a recorrer lugares más alejados del centro porteño. "Me trasladé con mis historias a las afueras donde también hay decapitados, descuartizados, un asesino serial y alguna que otra alma que vaga por antiguas residencias y museos".
Algunas de esas pocas almas se ubican en una colonia de alemanes del Volga, a mitad de camino entre Azul y Olavarría; en Balcarce; o Lomas de Zamora, en el conurbano sur; quienes conversan con pobladores que cerca de los cementerios a los cuales dejan pasmados cuando notan que la insospechada compañía no era una simple mortal sino un aparecido.
Dejando de la lado a estas almas en pena Zigiotto se desplaza hasta las arenas de la política y desglosa el casos del que muchos hablan y pocos conocen, como "la maldición de los gobernadores bonaerenses", según la cual ninguno llega jamás a ser presidente electo, atestiguada con el caso de Eduardo Duhalde, quien fue votado por el Parlamento como Jefe de Estado en plena crisis de 2001, pero no en comicios ordinarios.
Cuenta la leyenda que todo comenzó un agobiante 23 de octubre de 1880 en el marco de la inauguración de la ciudad de La Plata: ese día cumplía años Paula Arana, esposa del presidente Dardo Rocha, y junto a los invitados pasaron hambre y sed ya que el intenso calor había echado a perder el asado organizado por el gobernador Dardo Rocha.
Según los dichos, seguidores de Roca que habrían decidido vengarse por el mal momento buscaron a una bruja de Tolosa que echó una maldición sobre la piedra fundamental de La Plata, incluso profanó una caja de plomo que contenía monedas de oro y mensajes para la posteridad, debido a la cual ningún gobernador de la provincia accedió jamás al sillón de Rivadavia.
¿Cómo conviven el periodista con el viajero? "Conviven bien -asegura con convicción Zigiotto- en los viajes que organizo me interesa mostrarle a la gente algo más que un paseo tradicional. Igual la gente que viaja conmigo ya no me escucha -dice entre risas-, y es comprensible, porque salen por pocos días y quiere desconectarse".
¿Qué es lo que más le sorprende de todas las investigaciones que hace? "Cómo creció Buenos Aires", asevera sin titubear el autor de "Historias encadenadas de Buenos Aires" y "Las mil y una curiosidades de Buenos Aires".
"Godoy Cruz y Santa Fe pertenecía a lo que se llamaba 'La tierra del fuego' -gráfica- que era un lugar alejado lleno de malandrines y con la cárcel cerca. Parece mentira que sea la misma Buenos Aires de la que hablo hoy en este nuevo libro", se despide.

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