Dilma dijo que los "golpistas" venden "terrenos en la Luna" a los brasileños

La jefa del Estado sostuvo que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, decidió en diciembre su proceso por "venganza" ya que el Partido de los Trabajadores (PT) gobernante se negó a protegerlo en la Comisión de Etica sobre las cuentas secretas que posee en Suiza.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer nuevamente de golpista al vicepresidente Michel Temer, de quien dijo que intentó vender "terrenos en la Luna" a los brasileños y ofrecer un plan económico para el sector empresario sin tener en cuenta los planes sociales y la parte más vulnerable de la población.
En diálogo con corresponsales extranjeros y mientras el Senado determinó que la comisión especial que debe analizar el juicio político a la mandataria estará instalada el próximo martes 26, la presidenta reiteró que de cualquier forma "resistirá" el proceso de destitución que puede apartarla del cargo al menos por 180 días, hasta que se conozca el veredicto.
"Hay que entender que este proceso va a traer estabilidad política al país porque rompe la base de la democracia; se trata de un golpe", afirmó Rousseff, quien culpó a la oposición de no aceptar la derrota ante ella en su reelección de 2014 y a la caída de los precios de las materias primas por el deterioro de la recaudación y la recesión económica.
Señaló que si la crisis económica puede ser motivo de destitución, varios gobernantes de países desarrollados deberían haber sido destituidos a raíz de la crisis en Estados Unidos y Europa.
Sostuvo que no cometió delito de responsabilidad con los decretos para realizar movimientos internos en el presupuesto de 2015 y fustigó la campaña de Temer, de quien dijo que articuló apoyos en el mundo empresarial para financiar parte de las acciones publicitarias a favor del juicio político, autorizado el domingo por la Cámara de Diputados.
"Los golpistas dicen que mantendrán los programas sociales; nosotros hicimos un ajuste fuerte pero no lo hicimos para cortar el gasto social, sino para preservarlo; yo creo que quienes están golpeando atienden a apenas un lado de la sociedad y están vendiendo terrenos en la Luna", afirmó la mandataria.
La jefa del Estado sostuvo que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, decidió en diciembre su proceso por "venganza" ya que el Partido de los Trabajadores (PT) gobernante se negó a protegerlo en la comisión de ética sobre las cuentas secretas que posee en Suiza, en las que habría cobrado sobornos de empresas vinculadas a contratos con la petrolera estatal Petrobras.
"Cunha apuesta a 'cuanto peor, mejor', tiene antecedentes que no lo abonan como juez de nadie sino como reo", remarcó.
Rousseff aseguró que en Brasil hay una "sensación golpista adormecida" que data desde la intentona de 1954, que desembocó en el suicidio del presidente Getulio Vargas.

"RESPETUOSO SILENCIO"

Por su parte, el vicepresidente de Brasil, Michel Temer, anunció ayer que guardará silencio "respetuosamente" y esperará, antes de ofrecer definiciones políticas, la votación del Senado sobre la continuidad de Dilma Rousseff.
"Muy silenciosa y respetuosamente voy a esperar la decisión del Senado Federal, que da la última palabra, por lo tanto sería inadecuado decir algo antes de que se pronuncie el Senado", dijo Temer a periodistas en la puerta de su residencia, en San Pablo.
El vicepresidente, calificado de "traidor" por Rousseff, prepara su gobierno en caso de que la Cámara alta, a mediados de mayo, vote a favor de separar del cargo a la mandataria durante 180 días para definir si la condena o la absuelve en el proceso de juicio político por supuesto delito a la ley de responsabilidad fiscal.
En tanto, el presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, consideró que "el gobierno ha dejado de existir" y dio por descontado que el Senado aprobará el impeachment.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico