Dobló las hojas de los dos cuchillos

Fernando Farré empleó tanta fuerza cuando asesinó a su esposa Claudia Schaefer que dobló las hojas de los dos cuchillos que empleó para asesinarla y le quebró la punta a uno de ellos cuando, al momento de degollarla, el arma se le enganchó en su campera.
Así lo concluyeron los peritos de la Policía Científica que presentaron en la causa el informe de secuencia fáctica del crimen.
Respecto a los cuchillos, los peritos informan que ambos fueron tomados de un taco ubicado detrás de una licuadora sobre la mesada en un rincón de la cocina de la casa del country Martindale, un sitio que para los expertos hace concluir que las armas blancas empleadas para este crimen "no son de acceso rápido o sencillo".
Ambos cuchillos son de la marca "Euro Home Premier", tienen el mango de goma color verde lima y poseen prácticamente la misma longitud, aunque uno es más ancho y pesado que el otro.
El catalogado como "cuchillo N° 1" es el más angosto, mide 35 centímetros, de los cuales 20,5 son de una hoja monofilo que está deformada levemente hacia la izquierda y tiene la punta doblada.
El "cuchillo N°2" es más ancho -tipo cuchilla-, y mide 34,5 centímetros porque tiene la punta partida y una leve curvatura hacia la derecha.
"Ambos cuchillos se encuentran deformados, lo cual es producto del ejercicio de una fuerza intensa frente a un plano lo suficientemente duro para producir dicha variación, por empleo el tejido óseo", señalan los peritos.
Además explican que la campera impermeable marca "Moncler" y la camisa "Hugo Boss" que aquel día vestía el femicida, tienen en su manga izquierda, a la altura de la cara anterior del antebrazo, dos roturas que se produjeron cuando, en la maniobra de degüello, a Farré se le enganchó la punta del cuchillo que apareció roto, con esas prendas de vestir.

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