Doce días prófugo

Lucas Avila Maya no había alcanzado a cumplir ni un año de los 17 por los que lo condenaron a pasar tras las rejas cuando el sábado 5 de marzo aprovechó un descuido del "interno" (el policía encargado de cuidar a los presos) y escapó por el techo de la Seccional Segunda.
Dicen que los policías lo alcanzaron a observar cuando escapaba, luego de que uno de los jefes advirtiera que un joven saltaba los paredones de la comisaría. Pero se les perdió en la oscuridad. Rápidamente se montó un operativo cerrojo en los accesos y egresos de la ciudad pero con resultado negativo.
Avila Maya nació en San Martín, Mendoza, el 16 de enero de 1992. En Comodoro Rivadavia fijó por última vez domicilio en Calle 2 al 1.900. No tenía ocupación. Mide 1,75, es delgado, de cutis trigueño, cabello negro y tiene varios tatuajes: uno en la mano izquierda que dice "Lucas". Otro en el brazo derecho y un tatuaje en la pierna derecha que dice: "Blanca". Otra de las señas particulares que posee es una cicatriz en el ojo izquierdo.
De la alcaidía policial lo habían trasladado a la Seccional Segunda por mala conducta y las autoridades lo consideran un reo peligroso. Llegó a esta ciudad de la mano de Mariela Martínez, juzgada como partícipe en el homicidio de Blanco y luego absuelta. En el momento de la fuga, Avila Maya llevaba puestos una remera roja y un pantalón de jean de color azul.

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