Doña Lilia tiene 93 años: "nunca vi nada igual"

Lilia tiene 93 años y nació en Dolavon, pero desde 1941 vive en Comodoro Rivadavia, donde ha visto la ciudad crecer y expandirse, con sus altas y bajas. Ha pasado crisis y distintos gobiernos, pero asegura que hasta este 29 de marzo nunca había visto nada igual, por lo que decidió escribir una carta sobre lo acontecido.

Lilia Aida Herrera nació en 1924 en la ciudad de Dolavon y a los 19 años se trasladó a Comodoro Rivadavia junto a su familia. Su padre fue Oscar Vicente Herrera, reconocido director de la entonces Escuela N°24 (hoy Escuela N°83). Ella se desempeñó como maestra de manualidades y eso lo demuestra cuando despunta el vicio pintando cuadros con postales que recuerdan a los de Benito Quinquela Martín, que luego obsequia a su familia y amigos.

Todos los días Lilia, o "Quicha" como le dicen los vecinos del barrio Pueyrredón, se coloca frente a la ventana y observa lo que sucede en la ciudad. Con una lucidez admirable, luego plasma todas las vivencias en un cuaderno y cuando llegan sus nietas les lee lo que escribió.

Justamente una de éstas fue quien, conmovida por lo que esta vez la "Nona" había volcado al papel con tanto sentimiento, fue quien compartió en las redes sociales lo que siente por estos días.

"Hoy, después de dos semanas o más del desastre que dejó un temporal de agua en nuestra ciudad, Comodoro Rivadavia, tomo una lapicera para narrar, lo que nos pareció una guerra... no se salvó nadie, unos en mayor medida, perdieron sus casas, otros sus vehículos, era tal la fuerza del agua que los coches flotaban como si fueran del peso de una paloma, terrible, un barro que tapó casas, gente que perdió todo, que está auxiliada, en escuelas, vecinales y otras familias acudieron a la casa de sus familiares, ahora se están limpiando los barrios, la cantidad de barro que sacan es impresionante, camiones y más camiones de barro, una cosa es contarlo y otra cosa es verlo, como lo veo yo pasar por la avenida, no sé adónde irá ese barro pero es impresionante.

Yo estoy en Comodoro desde el año ´41, nunca vi nada igual, es como si hubiera habido una guerra sin armas, pero el desastre fue igual. Debo también comentar, la solidaridad de nuestra ciudad, jóvenes ayudando, familias preparando viandas para los evacuados, se despertó la ciudad para ayudar a los damnificados".

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