Dos pueblos que se camuflan entre las rocas

En Yemen, la localidad de Al-Haid Jazil reposa sobra una montaña rocosa. En tanto, Madain Saleh es también otra joya por descubrir para el turismo.

Fundada hacia el año 2000 A.C. toda precaución era poca en las desiertas tierras de Yemen, por las que deambulaban nómadas que vivían del pastoreo pero también de la rapiña de todo cuanto encontraban a su paso. En un país desértico de la Península Arábigala, la escasez de agua es un problema para sus habitantes que buscan soluciones tan sorprendentes como la que dio origen a Al-Haid Jazil.
El lugar no puede ser más inhóspito pero, rodeado por un río estacional, los lugareños aprendieron a recoger sus aguas y a guardarlas en amplias cisternas para sus necesidades anuales.
En la parte baja, a orillas del citado río seco que bordea el montículo sobre el que se sitúa el pueblo, unos pequeños bancales de tierra fértil, producen una parte importante de la comida que necesitan los escasos habitantes.
Con apenas dos días de lluvia al año, los habitantes de Al-Haid-Jazil tienen agua abundante para todo el año, comida para ellos y para sus animales y, por extensión, carne y leche para complementar una alimentación equilibrada que les proporciona excelente salud y larga vida. Sus casas están construidas con ladrillos macizos y suelos de madera que los aísla del frío y del calor durante todo el año. En épocas anteriores, un pueblo construido sobre una roca de más de 100 metros de altura, debió ser prácticamente inexpugnable. No había riquezas que robar, pero sí alimentos y agua en abundancia, un auténtico tesoro en medio del desierto. Al atardecer, cuando apenas unas pocas casas quedan iluminadas por el sol, Al-Haid-Jazil adquiere un aspecto mágico e inolvidable.
El lugar, que aseguran podría haber inspirado a J.R.R Tolkien para crear Minas Tirith, la capital de Gondor en "El señor de los Anillos", sorprende por sus edificios construidos a partir de ladrillos de barro y suelos de madera muchos de ellos al borde de un precipicio de más de 100 metros de altura.
El paisaje alrededor de estas áreas es, a menudo, completamente desierto y las oportunidades de vida sus limitadas. Cuando llueve, por ejemplo los pastores y sus rebaños de cabras se adentran al fondo del valle para aprovechar la tan ansiada y escasa lluvia.
PAISAJES SIMILARES
Cerca de Al-Haid Jazil, Madain Saleh, igual llama la atención del visitante por estar escondida en el interior de una roca en mitad del desierto de Arabia Saudita. Los restos de esta antigua urbe están considerados los segundos más importantes de la cultura nabatea tras la turística Petra.
Esta ciudad casi desconocida esconde tras sus impresionantes portadas talladas en la arenisca una espectacular excavación de más de 13 kilómetros en donde no faltan palacios, murallas, torres y templos excavados y esculpidos en la piedra donde aún se pueden leer inscripciones algunas de ellas datadas y fechadas hacia el segundo milenio antes de Cristo.
Curiosamente, casi todo el mundo conoce sobre la existencia de los restos de Petra, pero poco se conoce sobre éste lugar. Madain Saleh, fue algo así como la capital nabatea del sur, y hoy, apenas unas 15.000 personas la visitan al año, mientras la promoción turística del sitio es muy incipiente.
Otros de los atractivos de esta urbe es la existencia de más de 130 tumbas y en las que todavía se observan referencias al autor de la misma y la persona sepultada en ella.

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